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Historia del Boyero de Flandes

Historia del Boyero de Flandes


Boyero de FlandesLos orígenes exactos de muchas razas nunca han sido documentados o se dice que están enterrados en la historia, ya que estas razas existían antes de que comenzara el interés por los perros de pura raza. En el caso de algunas razas, podemos conocer el origen de su historia y podemos documentar su evolución fácilmente. Por fortuna, en el caso del Bouvier des Flandres disponemos de mucha información sobre los inicios de esta raza, aunque sigue siendo bastante difícil llegar hasta sus orígenes exactos.

¿Qué quiere decir su nombre?

La palabra bouvier viene del francés y significa «persona que se ocupa de los bovinos»; así pues, significa «cuidador de vacas (boyero)» y, como derivación, «perro para vacas». Esto tiene el mismo significado que la palabra holandesa Koehond. Al utilizar el nombre Bouvier nos referimos, sobre todo, al Bouvier des Flandres, aunque existen otras muchas razas utilizadas como perros boyeros.

Al Bouvier des Flandres se le han dado muchos nombres flamencos característicos, como «Boever» (del francés bouvier), «Pikhaar» (pelo áspero) o «Pik», que hace referencia al pelo duro o áspero, y «Vuilbaard» (barba sucia), lo que hace referencia, por supuesto, a su barba y bigote, que quedan empapados de agua cuando el perro bebe y, por tanto quedan «sucios».

¿De dónde procede el Bouvier?

El nombre completo y oficial de esta raza es Bouvier des Flandres, que significa «perro de Flandes para vacas o bovinos». En holandés, la raza recibe el nombre de «Vlaamse Koehond» (perro flamenco para vacas) o «Vlaanderse Veejdrijver» (boyero de Flandes). Como su nombre indica, el Bouvier tuvo su origen en Flandes que, durante la Edad Media, era un condado que ocupó territorios del departamento Nord de la Francia actual, las provincias belgas de Flandes occidental y oriental y la provincia holandesa de Zelanda. Como el Bouvier tuvo su origen en Flandes, que era belga además de francés, se considera que la raza es tanto belga como francesa. Como consecuencia, tanto Francia como Bélgica son responsables del mantenimiento del estándar oficial de la Fédération Cynologique Internationale (FCI) para esta raza.

La cuna de la raza: Una abadía

Se sabe que los monjes han puesto los nombres de santos a ciertas razas, como el San Bernardo y el de la raza belga conocida como Perro de San Huberto (Bloodhound). Sabemos, gracias a las investigaciones de Louis Huyghebaert, una importante autoridad belga del mundo canino que publicó, en 1948, la historia del Bouvier en la revista belga L'Aboi (que significa «el ladrido»), que los monjes de la abadía de Ter Duinen fueron los primeros criadores de Bouvier. También dice que en esos tiempos, los Bouvier eran demasiado comunes y rústicos (bastos y nada refinados) como para que se les pusiera el nombre de un santo.

La abadía Ter Duinen fue fundada en 1107 en Coxyde, en la costa occidental de aquel condado. Se convirtió en la mayor y más famosa abadía de Flandes. Los monjes disponían de su propia flota e importaban perros de Inglaterra, especialmente lebreles grandes, de color gris atigrado y de pelaje áspero, que se decía eran Deerhound e Irish Wolfhound. Los perros importados fueron cruzados con los perros de las granjas de la región. A través de la cría selectiva, se obtuvo un perro grande de pelaje áspero que se cree es el antecesor del Bouvier des Flandres. Estos predecesores del Bouvier eran excelentes perros de guarda y de defensa y eran boyeros muy eficaces.

El Bouvier de los primeros tiempos: Un perro del granjero y un trabajador completo

Hasta 1900, no se conoce mucho de la evolución del Bouvier des Flandres. Ayudaba a los granjeros en las tareas generales y actuaba como pastor de bovinos, y sabemos, a partir de personas que vivieron a principios del siglo XX, que la vida que llevaba no era envidiable ni alegre en absoluto: de hecho, llevaba una vida bastante desdichada. Tenía que trabajar día y noche, y las tareas que tenía que desempeñar eran arduas y agotadoras. Era capaz de realizar su trabajo gracias a su fuerza, su resistencia, su pelaje que le protegía de las inclemencias climáticas y, quizá, gracias a su carácter y temperamento diligentes.
Boyero de Flandes
Entre las tareas del Bouvier estaban la guarda, el conducir al ganado, el transporte y su trabajo en la producción en la industria láctea. Como animal de tiro, arrastraba carros que transportaban leche y queso y hacía girar piedras de molino. Se dice que los granjeros cortaban la cola a los perros para prevenir las heridas y para hacer que resultara más fácil colocarles un arnés, utensilio necesario para su trabajo de tiro. Las orejas del Bouvier eran cortadas para así mostrar que era un perro de trabajo y no una mascota, ya que en esa época sólo se pagaba un impuesto por los perros tenidos como mascotas. El Bouvier no entraba en la casa de su amo: cuando no estaba trabajando permanecía encadenado fuera de casa, como perro de vigilancia, un trato que actualmente está prohibido por la ley.

Ganándose el cielo en la tierra

La vida del Bouvier como perro de granja era desdichada y penosa: era, realmente, una «vida de perros». Muchos aficionados al Bouvier se quejan: «¿Dónde se ha ido su aspereza?», refiriéndose con la palabra «aspereza» a la de su pelaje, su comportamiento y su carácter. Hace tiempo, todo y todas las personas con las que se encontraba se caracterizaban por su aspereza y su brusquedad: el campo, el clima, el granjero y el trabajo para el que era utilizado. ¿Cómo, si no, podría arreglárselas con todo esto y sobrevivir? Siendo, por supuesto, áspero: pero... ¿acaso se ha convertido en un «blandengue»?

En cierto sentido, podemos admitir que ha cambiado, aunque sólo en cierto grado y debido, en parte, a la mejora de sus condiciones de vida. Es cierto que su pelaje, junto con su carácter, se volvió más suave. Actualmente es menos tosco y porfiado y es más amistoso. Quizá, y en primer lugar, porque se ha convertido en un perro familiar. No obstante, estamos totalmente seguros de que actualmente es mucho más feliz: está bien alimentado, bien acicalado y bien cuidado. Ésta es su recompensa por la vida que tuvieron que soportar sus antepasados sin quejarse, llevando a cabo, obediente y voluntariamente, tantas tareas arduas. Creemos que ya se ha ganado el cielo en la tierra.

Posterior evolución del Bouvier des Flandres

Los documentos sobre el origen y evolución de la raza están muy fragmentados, pero sabemos que alrededor de principios del siglo XX, antes de la Primera Guerra Mundial, el Bouvier fue cruzado con el Pastor de Brie y el Pastor de Picardía. Fue muy importante la exposición internacional de Bruselas, celebrada del 21 al 23 de mayo de 1910, aunque la raza Bouvier des Flandres sólo estuvo representada por dos ejemplares: el macho Rex (padre: Pic, madre: Bella) y la hembra Nelly (padre: Beer, madre: Sarah), ambos propiedad de Mr. L. Paret, de Gante. Fueron valorados por Mr. L. Huyghebaert, que quedó, como era de esperar, impresionado por la calidad de estos perros. En un artículo publicado en L'Aboi en 1948, 38 años después de la exposición, seguía recordando la valoración de estos dos ejemplares y hacía comentarios sobre su excelente carácter y repetía lo que había dicho hacía décadas: que el Bouvier debería ser de aspecto bronco y rústico, como un «bloque», y nunca elegante. Se considera que Mr. Paret asentó, con el macho Rex y la hembra Nelly, parte de las líneas fundadoras del Bouvier des Flandres actual.

Durante los siguientes años, seguían existiendo variedad de tipos y de nombres para la raza, aunque, principalmente, había dos tipos destacables, que eran el tipo Paret y el tipo Moerman (Roeselare). Los ejemplares del tipo Paret eran leonados o gris-atigrado, tenían un tórax amplio, las costillas arqueadas, la cabeza corta, el cráneo ancho y el hocico puntiagudo. El macho tenía una talla de 60-65 cm. No obstante, y muy frecuentemente, carecían de una buena proporción y, en lo que respecta a la cabeza, el cráneo ancho y el hocico puntiagudo no guardaban la armonía.

Mr. Moerman era un granjero que vivía en Roeselare. Sus Bouvier, del tipo Roeselare, eran animales grandes, cuya talla oscilaba entre los 65 y los 70 cm, tenían el cuerpo corto y unas cabezas normales para esta raza debido a su ancho hocico. Por otro lado, les faltaba profundidad torácica y eran de patas largas. Eran de color negro o negro-atigrado.

Boyero de FlandesPara ser completos, debemos mencionar que existía un tercer tipo, pero era menos interesante, y que también formó parte de la base del Bouvier des Flandres actual: se trataba del tipo Briard.

Hubo vehementes disputas durante años que dificultaron el desarrollo de esta raza. Los puntos de controversia implicaban la textura y el color de la capa y la talla de los perros. Mr. Paret afirmaba que los ejemplares de Moerman (grandes y de color negro) eran «Bouvier de Roeselare» y que no eran, bajo ningún concepto, «Bouvier des Flandres».

Todos estos tipos contribuyeron al desarrollo del Bouvier, pese a que es difícil decir cuánto colaboró cada uno de ellos, aunque parece ser que el pelaje áspero fue aportado a la raza por el tipo Paret, y el color oscuro y la compacidad (cuerpo cuadrado, caja torácica espaciosa y cabeza fuerte) por el tipo Moerman. También se pone de evidencia que el origen del Bouvier des Flandres actual debe buscarse en lo que hoy día son las provincias de Flandes occidental y oriental, donde están situadas, respectivamente, las ciudades de Roeselare y Gante.

La confusión y los desacuerdos en cuanto al origen y al tipo único deseado para la raza también se reflejan en el desarrollo del estándar. Los primeros estándares se desarrollaron, por parte de la Sociedad Canina Nacional Belga (una organización no afiliada a la FCI que, por cierto, tiene su sede en Bélgica), en 1912: uno para el Bouvier des Flandres y otro para el Bouvier de Roeselare. Además, en 1912, la Real Sociedad Canina St. Hubert redactó un estándar para el Bouvier de Roeselare. En este estándar el negro era un color admitido. En 1913, el Bouvier fue reconocido por la Société Centrale Canine francesa, pero no queda muy claro a qué tipo de Bouvier se referían.

Los efectos de las guerras mundiales

Las Guerras Mundiales se cobraron su precio con el Bouvier, pero afortunadamente, gracias a los criadores dedicados a él, la raza sobrevivió. El rápido progreso tras la adopción del estándar de la raza en 1912 se detuvo con la Primera Guerra Mundial. En 1918 casi todos los Bouvier habían desaparecido, ya que su patria era un territorio completamente devastado. Sólo sobrevivieron unos pocos ejemplares. Quizá podamos consolarnos un poco por el hecho de que, durante esta guerra, la raza fue utilizada como perro militar y, más concretamente, como perro para las ambulancias y como mensajero.

Tras la guerra, la recuperación de la raza fue muy dificultosa. En las exposiciones caninas generales sólo podían verse unos pocos Bouvier. De todos modos, merece especial mención la Exposición Olímpica de Amberes de 1920, donde estaban presentes 16 Bouvier, entre ellos el legendario macho Nic, que siempre obtenía el primer lugar y que se convirtió en campeón belga en 1921. Nada se sabe de los orígenes de Nic, pero sabemos que era propiedad de un aficionado al Bouvier que residía cerca de la ciudad de Poperinge (en el sur de Flandes occidental) y que fue comprado durante la guerra por el entonces capitán y veterinario del ejército belga Barbry. Nic fue adiestrado como perro militar, especialmente como «perro de trincheras» y sirvió en el ejército durante tres años. Tras la guerra, fue a parar al criadero Sottegem, propiedad del hermano del ya comandante Barbry y, después, al criadero «de la Lys», propiedad de Mr. Gryson. Este criadero fue el más importante durante el periodo posterior a la guerra, y Ch. Nic, uno de los pocos supervivientes de la Primera Guerra Mundial, es el más famoso antepasado de la raza y se le considera el macho fundador del Bouvier des Flandres actual. Nic murió en 1926, pero dejó muchos buenos descendientes.

Tras la guerra, las disputas y los desacuerdos sobre el tipo y la capa correctos, y especialmente la presionante necesidad de criar y seleccionar un tipo uniforme de Bouvier, no se detuvieron. No obstante, se lograron progresos, y el 25 de abril de 1937 una comisión franco-belga formada por jueces reputados de ambos países redactó conjuntamente un estándar muy preciso para el único y verdadero Bouvier des Flandres.

Desgraciadamente, el nuevo estándar y todos los esfuerzos para poner fin a las disputas y controversias no trajeron consigo la unanimidad, y menos de tres años después estalló la Segunda Guerra Mundial. Esto supuso otro periodo de lucha para la supervivencia del Bouvier. Una vez más, el estrago que sufrió la raza fue terrible. En todo el mundo, las consecuencias fueron muy graves, y la existencia de esta raza estuvo en peligro. Sin embargo, y una vez más, el Bouvier sobrevivió.

La recuperación de la raza progresó lentamente, pero los criadores estaban comenzando a hacer verdaderos progresos en dirección hacia un tipo correcto. Pasó mucho tiempo antes de que hubiera unanimidad en cuanto al aspecto y tipo deseables para el Bouvier, hasta que se pudo considerar que la raza estaba «fijada genéticamente» (que tenía un tipo establecido). Hacia 1963, los esfuerzos de los criadores dieron sus frutos, ya que las sociedades caninas dedicadas al Bouvier adoptaron, conjuntamente, un único estándar, que fue aceptado por la Fédération Cynologique Internationale en 1965.Boyero de Flandes

Chastel y los arquitectos actuales de la raza

Nos sentimos obligados en este capítulo sobre la historia del Bouvier a destacar la contribución de algunas importantes personalidades del mundo canino belga para con el Bouvier des Flandres. En primer lugar, tenemos a Mr. Félix Verbanck, juez internacional muy respetado y criador dedicado que no sólo fue secretario de la sociedad canina belga del Bouvier durante mucho tiempo, sino que también fue un gran promotor de esta raza. Actuó como consejero para todos los criadores de Bouvier, incluyendo a los de EE.UU. De acuerdo con Mr. J. Du Mont, Mr. Verbanck es, en verdad, el «realizador» de esta raza.

Mr. Verbanck no ahorraba elogios cuando alababa los méritos de Mr. Justin Chastel, propietario del criadero «de la Thudinie». Dijo que Mr. Chastel había sido el creador del Bouvier actual y que sus líneas eran de una calidad tan característica que se habían convertido en el estándar para el tipo de la raza. Mr. Chastel hizo su aparición en el mundo de esta raza en 1930, cuando su padrino le regaló un Bouvier. El primer Bouvier que llevó el nombre de su criadero fue Lucifer de la Thudinie. En 1943 crió a Soprano de la Thudinie que era, como él dijo, «su mejor creación». Soprano obtuvo una larga serie de títulos de campeonato.

Durante los siguientes años, los Bouvier «de la Thudinie» dominaron gradualmente las exposiciones caninas y figuraron en los pedigrees de los mejores Bouvier de todo el mundo. Chastel también se convirtió en un asesor y en una autoridad influyente, y siempre ponía énfasis en el carácter trabajador de esta raza. Publicó sus principios y sus puntos de vista en su obra monográfica sobre la raza, titulada Le Bouvier des Flandres, hier et aujourd'hui (El Bouvier des Flandres, ayer y hoy).

En la actualidad, mucha gente está preocupada por el carácter de la raza, el pelaje suave y el excesivo corte de pelo de los ejemplares de exposición. Así pues, resulta de lo más interesante leer, por ejemplo, el siguiente fragmento de uno de los artículos de Chastel sobre el carácter de la raza: «el Bouvier no tiene nada de dandi. Su encanto reside, en gran parte, en su carácter. Observe su mirada casi humana a través de sus peludas cejas. Si perdiera esta cualidad, ¿que le quedaría?».

Otro famoso criador, que trabajó con Chastel y que exportó muchos ejemplares a EE.UU. desde principios de la década de 1960, fue Félix Grulois, propietario del criadero «du Posty Arlequin». Este criadero fue fundado en 1954 y sigue existiendo en la actualidad.

El Bouvier des Ardennes, un familiar cercano

Muchos aficionados no saben que después de 1910 se desarrolló un Bouvier de menor tamaño: el Bouvier des Ardennes. Al igual que el Bouvier des Flandres, el de las Ardenas es un perro boyero de constitución compacta y de pelaje áspero, pero tiene unas orejas que sin ser cortadas le quedan tiesas. En 1948, en un artículo sobre la historia de la raza, Louis Huyghebaert escribió que su Bouvier, que también habría podido ser llamado «Bouvier pequeño», podía ser considerado como un intermedio entre el perro pastor y el Bouvier pesado y corto. Algunos «expertos» han escrito en artículos que esta raza desapareció, y algunos incluso quieren hacer creer que nunca existió. Esto es algo totalmente falso. Esta raza, que tuvo su origen en las provincias belgas de Lieja y Luxemburgo, está reconocida por la FCI, que publicó su estándar oficial. Incluso en la actualidad, el Bouvier des Ardennes, que es más flexible y ágil que el Bouvier des Flandres, es utilizado por los granjeros y los pastores para conducir y cuidar al ganado. Lo más probable es que el Bouvier des Ardennes sea «el último verdadero perro boyero en activo en Europa occidental»: esto es, sin duda, un título de lo más envidiable y honroso.

El Bouvier des Flandres en Gran Bretaña

Aunque en Gran Bretaña ya hacía tiempo que se habían traído e inscrito cachorros en el libro de orígenes genealógico, la raza se asentó en realidad en 1972 con muchas importaciones del famoso criadero «de la Thudinie». En 1980 se fundó el Bouvier des Flandres Club of Great Britain, y éste fue oficialmente reconocido por el Kennel Club de Inglaterra. Se importaron ejemplares de Holanda (del famoso criadero «van Dafzicht») y de EE.UU. A partir de 1981, la popularidad de la raza fue aumentando firmemente, el número de inscripciones en el libro de orígenes genealógico incrementó y se exhibieron, de forma regular, más Bouvier des Flandres en las exposiciones caninas. En 1988, esta sociedad canina organizó su primera prueba de carácter. Ese mismo año, y por primera vez, la raza obtuvo Certificados de Desafío en la exposición canina de belleza Crufts, haciendo que pudiera obtener títulos de campeón.

Boyero de FlandesEl Bouvier en Norteamérica

Se dice que los primeros Bouvier llegaron a EE.UU. con la vuelta de los soldados de infantería tras la Primera Guerra Mundial, pero estos perros no tuvieron ningún impacto sobre la historia de esta raza en ese país. No obstante, podemos asumir que, a lo largo de los años, los inmigrantes belgas, franceses y holandeses llevaron Bouvier a EE.UU., pero incluso su posible contribución en la cría de esta raza no ha sido documentada.

En 1929 el Bouvier des Flandres fue oficialmente reconocido como raza por el American Kennel Club (AKC), y en 1931 se admitió su inscripción en su libro de orígenes genealógico. El American Bouvier des Flandres Club fue fundado en 1963 y se convirtió en una sociedad canina miembro del AKC en 1971.

Hasta la Segunda Guerra Mundial, los Bouvier des Flandres eran importados regularmente de Europa, pero el número de inscripciones era bajo. La verdadera historia de la raza en EE.UU. empezó en 1942 con la llegada de Miss Edmée Bowles y su Bouvier Belco. Miss Bowles, que había nacido en Flandes (Amberes, Bélgica, el 22 de junio de 1899), fue miembro de la resistencia durante la guerra y huyó de su hogar debido a la invasión alemana. Había asentado su criadero «du Clos des Cerbères» en Schilde (cerca de Amberes) en 1932, pero tras su llegada a EE.UU. inició una nueva vida y estableció su hogar en Collegeville (Pennsylvania). Actualmente se la reconoce como la fundadora de esta raza en EE.UU.

El nombre del criadero de Miss Bowles es de lo más original. «Clos» significa «finca vallada» y Kérberos (Cerbero) era, en la mitología griega, el perro de tres cabezas que vigilaba la entrada del infierno. En francés, como en español, «cerbero» significa, metafóricamente, «guardián severo e indomable».

Se importaron animales reproductores europeos de forma regular, principalmente de Bélgica, Holanda y Francia, y la popularidad de la raza aumentó ostensiblemente desde finales  de la década de 1960, creciendo constantemente las importaciones de perros. En Norteamérica, los ejemplares del criadero «de la Thudinie» de Justin Chastel, junto con los mundialmente famosos ejemplares «du Posty Arlequin» de Félix Grulois, fueron muy abundantes y se adaptaron rápidamente. No obstante, desde 1980, y como consecuencia de la increíble popularidad del Bouvier des Flandres en Holanda, las importaciones y las líneas holandesas se volvieron predominantes.

En Canadá, la primera camada de Bouvier des Flandres fue inscrita en el libro de orígenes genealógico en 1960 y, actualmente, la imagen y la reputación de la raza en este país son muy buenas. Es realmente apreciado por su gran versatilidad, principalmente como perro de trabajo, pero también como perro de exposición y como mascota familiar.

Debemos mencionar que uno de los mejores, si no el mejor, embajador y promotor del Bouvier des Flandres en el mundo de habla inglesa, pero también en otros países, es el criador, adiestrador, publicista canino y escritor estadounidense James R. Engel. Ha establecido contactos por todo el planeta con importantes personalidades del mundo del Bouvier des Flandres. Sus esfuerzos por la promoción de esta raza, especialmente como perro de trabajo, son de un valor incalculable.

El Bouvier en la Europa Continental

En la mayoría de los países de la Europa continental hubo un constante aumento en la popularidad del Bouvier des Flandres durante las últimas décadas del siglo XX. La raza es, por supuesto, muy importante en sus dos países de origen (Bélgica y Francia) y también es extremadamente popular en Holanda.

En Bélgica, en lo que respecta al número de inscripciones anuales en el libro de orígenes genealógico, el Bouvier des Flandres ocupa el tercer lugar, después del Pastor Alemán y el Belga. Durante la última década del siglo XX, se inscribieron, aproximadamente, 1.100 ejemplares anuales de la raza en el libro de orígenes genealógico. La sociedad canina belga del Bouvier des Flandres, que fue fundada en 1922, es una de las sociedades caninas más activas en Bélgica.

En Holanda, a principios de la década de 1980, el Bouvier des Flandres fue la raza más popular: más incluso que el ubicuo Pastor Alemán, lo que en Europa parecía algo increíble. En 1984 se inscribieron más de 10.000 ejemplares en el libro de orígenes genealógico. Esta cifra fue disminuyendo gradualmente, pero en los últimos años la raza sigue siendo la número cinco en cuanto a popularidad. Debido a esta circunstancia, Holanda comenzó a adquirir una posición predominante, a nivel internacional, en el mundo del Bouvier des Flandres. LasBoyero de Flandes líneas y los criaderos holandeses (como «van Dafzicht», «van de Overstort», «van het Molengat», «van de Vanenblikhoeve» y otros) se hicieron famosos y se exportaron muchos ejemplares a EE.UU. No obstante, surgieron algunas disputas y problemas cuando pareció que había dos tipos de Bouvier: el de exposición y el de trabajo, que difieren en cuanto a su carácter, estructura corporal y pelaje.

A principios de la década de 1970, los jueces hablaron del llamado tipo holandés y el tipo francobelga. Pensamos, no obstante, que este «problema» no debería exagerarse. Sabemos que, hace muchos años, los tipos existentes convergieron hacia un único tipo: el único y singular Bouvier des Flandres. Además, todo experto en esta raza debe admitir que el tipo holandés posee cualidades que suponen mejoras para esta raza y que, actualmente, ya se han dado muchos pasos importantes en pos de la unificación del tipo.

En cuanto al carácter de los Bouvier des Flandres actuales, nos encontramos con que no son tímidos ni agresivos, sino que tienen una gran confianza en sí mismos. Está mejor adaptado a la vida como compañero sociable y a las nuevas necesidades de nuestra sociedad, cada vez menos preocupada por los perros aunque, ciertamente, no es un «blandengue».

En Francia, el Bouvier des Flandres no se encuentra entre las razas más populares, aunque es muy apreciado y tiene muy buena reputación como perro de trabajo y de guarda y muy adecuado para la familia. El club francés de esta raza es muy activo y publica una revista informativa.

En Alemania, el número de inscripciones anuales en el libro de orígenes genealógico es bastante desalentador: poco más de 200. Sin embargo, muchos aficionados entusiastas de esta raza la están promocionando a través de todo tipo de actividades y mediante la revista trimestral de la sociedad canina de esta raza: Bouvier aktuell.

En los países escandinavos, en España y en Italia, la raza es muy conocida y apreciada. Son pocos los ejemplares de la raza nacidos en estos países, aunque en algunos se organizan especiales o monográficos de la raza.

Si deseas saber más sobre el Bouvier des Flandres te recomendamos la publicación de la editorial Hispano Europea Bouvier des Flandres Serie Excellence:

Bouvier des Flandres (Excellence) - Editorial Hispano Europea





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