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  • candamina

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    Registrado: 16/11/2010
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    #20

    13/02/2012, 12:44

    #16 #0 El otro día leí un artículo de Luis Mariano Barrientos (Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo ibérico ASCEL) que creo que resume perfectamente la situación que planteas. Podemos concluir que nuestro canis lupus signatus está bien jodido (y más que lo va a estar tal como vienen los recortes públicos), pero merece la pena leer esto de alguien que se está partiendo la cara por ahí con Administraciones, ganaderos y cazadores por conseguir un "pacto" para el lobo ibérico.



    LA GESTION DEL LOBO EN ESPAÑA, ESA PATATA CALIENTE.



    Con la llegada de las autonomías, la gestión del lobo dejaba de ser responsabilidad del ICONA, pasando a manos de los diferentes gobiernos regionales; Lo que en un principio este cambio parecía ser una excelente noticia dado el sombrío currículo que en material de conservación arrastraba el instituto para la conservación de la naturaleza, en la práctica, la política actual realizada por las autonomías que tienen el privilegio o la desgracia, (depende del perfil de las personas a las que dirijan el discurso los políticos en cuestión) orbita entorno al control (eufemismo de muerte) de sus poblaciones, pilar irrenunciable para nuestros gobernantes.

    El origen de esta actitud parecen ser los conflictos que la especie origina con sus actividades predatorias sobre los intereses de dos poderosos colectivos, como son el de los ganaderos y el de los cazadores, importantes y necesarios, no solo para el mantenimiento de la especie, si no también de los propios gobiernos regionales, (acuérdate Juan Vicente Herrera,- presidente de la Junta de Castilla y León, que los ganaderos te votamos recientemente.....) como dijo recientemente Donaciano Dujo, presidente de la organización agraria Asaja en una comida en donde además llamó mangantes a los que discrepamos de sus posicionamientos sobre la aniquilación de los lobos. Es por esta cuestión de jerarquías por lo que las administraciones parecen olvidar el carácter plural que debieran de tener (gobernar para todos con el dinero de todos) e inclinan la balanza a favor de los sectores contrarios a la conservación de las especies no productivas.

    Durante los últimos años, la cacareada sensibilidad que parecen tener las diferentes administraciones en pro de la conservación del lobo y que se anuncia a bombo y platillo desde el cuarto poder (los medios de comunicación)- a menudo poco receptivos hacia los sectores críticos con el poder, queda desmontada con la realidad de los hechos. Sobre el papel, las Administraciones han diseñado planes de gestión con el fin de garantizar la supervivencia de las maltrechas poblaciones loberas supervivientes, aunque curiosamente para ello adopten una política a la japonesa, incrementando los cupos de captura,- aunque esto no ha de ser un obstáculo para su conservación, sostienen los ideólogos del plan, que defienden la caza como herramienta imprescindible para la conservación de las especies, teoría desmontada por buena parte de la comunidad científica internacional que ven en el modelo cinegético actual un hándicap para la conservación de la fauna en general, especialmente de las especies predadoras. Así argumentos biológicos dan fe de las "excelencias" de la caza, a la que responsabilizan de la extinción de 270 especies en los últimos cuatro siglos.
    De esta forma, en Castilla y León, con la aprobación del plan de gestión, se ha incrementado al triple el número de ejemplares a capturar con respecto a los que se autorizaban en el año 2000, pasándose de matar 40 a los 120 autorizados. El incremento de capturas evidencia un objetivo que no puede ser otro que el de intentar reducir la población de lobos, aunque de forma indirecta les sirva,-no podía ser de otra manera, para maquillar las bajas que el furtivismo causa sobre la especie y que en algunas zonas de la región alcanza porcentajes superiores al 70 % de los lobos que mueren, lo que traducido en cifras vienen a ser al menos 300 ejemplares al año y sobre los que apenas se han impuesto una veintena de denuncias desde 1990. Cifras elocuentes, que debieran de sonrojar a mas de uno y que demuestran la ineptitud o el desinterés en perseguir esta lacra.

    No solo pintan bastos en Castilla y León, en Asturias, la aprobación del plan de gestión ha traído consigo también el incremento de capturas, así como el establecimiento de zonas de exclusión en donde la especie es perseguida como en los "gloriosos" tiempos en los que imperaban las Juntas de Extinción de animales dañinos (alimañas). Esto ocurre por ejemplo en la comarca del Cuera, en donde los gastos derivados de la organización de las batidas de control en donde se incluyen helicópteros para el traslado de cazadores y ojeadores, superan con creces a los derivados de los ataques de los lobos sobre la ganadería, y esto antes de la llegada de Cascos al poder.

    Pero en otras comunidades como Cantabria. La Rioja o Euskadi, corren todavía peor suerte, concediéndose la práctica totalidad de las cacerías para el lobo que se soliciten, - en Cantabria se le puede disparar en todas y cada una de las cientos de cacerías que se dan al jabalí durante la temporada de caza y eso a pesar de mantener sus poblaciones una preocupante situación de precariedad. Mientras que en Euskadi y La Rioja no parece existir asentamiento de ningún grupo reproductor en sus territorios. Estas tres regiones constituyen sumideros de lobos, o lo que es lo mismo, terrenos en los que se matan mas lobos de los que nacen; Solamente la afluencia de ejemplares de regiones algo mas afortunadas como Castilla y León y Asturias, explican el porqué todavía existan lobos en esos parajes.

    Esta política de persecución camuflada no concede tregua ni tan siquiera en los Parques y Reservas regionales de caza, en teoría paraísos para la fauna, que fueron diseñados como reservorios de caza y en donde según sus criterios la caza debería de subordinarse a la conservación para garantizar el mantenimiento de las especies silvestres que allí habitan. La realidad tozuda de nuevo nos muestra lo contrario, apreciándose que son espacios creados por y para los cazadores, en algunos casos dirigidos por afamados cazadores y en donde algunas prácticas como el senderismo encuentran a menudo dificultades para ser desarrolladas libremente debido a la cotidianidad de las actividades cinegéticas, cacerías que además interfieren negativamente en la supervivencia de especies en claro peligro de extinción como el oso pardo en zonas como en Fuentes Carrionas o en Riaño.

    En la práctica totalidad de estos espacios, pero principalmente en los comprendidos en la cordillera cantábrica, los lobos son perseguidos persistentemente incluso por personal de la propia administración, como ocurre en las reservas regionales de caza de Saja en Cantabria o Riaño, Mampodre y Fuentes Carrionas en Castilla y León. La persecución no concede tregua ni tan siquiera dentro del Parque Natural de Picos de Europa, el único Parque Natural de España que tiene lobos y en donde el técnico responsable de su gestión acabó a golpes con siete cachorros de apenas dos semanas de edad en las inmediaciones de Los Lagos en el año 2007.

    A esta situación hemos contribuido todos por activa o por pasiva, creándose durante los últimos años un desfavorecedor clima de euforia en donde casi se asemejaba la expansión del lobo por suelo hispánico a la invasión del mismo por las tropas napoleónicas. Los lobos están ya a las puertas de Madrid.... rezaban los titulares de muchos diarios a comienzos de la década del 2000. Casi todas las noticias que aparecían en los medios de comunicación hablaban de un cambio de ciclo, parecían no existir los problemas para la especie, - furtivismo, fragmentación poblacional, pérdida de diversidad genética, etc... Las noticias en la prensa coincidían en reflejar el aumento de sus poblaciones, así como del caos que originaban a su paso por las explotaciones ganaderas que tuvieran la desgracia de cruzarse en su camino. Todos y cada uno de los daños,- según la prensa eran y son producidos por los lobos, pese a las evidencias científicas que indican que los perros también matan ganado, en algunas zonas como el sur del Zamora, hasta el 40 % de los ataques fueron producidos por perros.

    El ambiente creado en el que se nos ha hecho creer que las poblaciones de lobos están en una situación óptima, ha creado en nosotros,- las personas sensibles a la naturaleza, un estado de confianza primero en el potencial reproductivo y adaptativo de la especie y posteriormente de conformismo ante la realidad de la gestión, comprendiéndose en muchos casos las impopulares medidas de control adoptadas por las administraciones , máxime cuando estos dicen que las adoptan pensando en lo mejor para la especie. Si no actuamos es peor ya que van a sembrar el campo de veneno o a quemarnos los pinares donde se cobijan,- argumentan muchas veces desde las administraciones para justificar lo injustificable. Ante estas nebulosas interesadas muchas personas se preguntan: ¿porque preocuparse tanto de los lobos si cada vez hay más y encima son un azote para la ganadería?

    Esta corriente de opinión ha podido servir en muchas ocasiones como pretexto para justificar su persecución, y es que mientras que los sectores poderosos que quieren en el mejor de los casos que los lobos sobrevivan en zoos o en los cotos vecinos, mantienen un cohesionado discurso popular sobre el negativo impacto del lobo y en donde se nos presenta habitualmente la dicotomía entre el lobo o el hombre como principal propuesta, apoyándose a menudo con ruidosas manifestaciones en la calle o con artículos demagogos en los innumerables medios de comunicación abyectos, (aquí también nos ganan por goleada) nosotros, los que supuestamente deberíamos estar enfrente, los supervivientes del hormiguero continuamente pisoteado, los independientes y los que no lo son tanto, nos entretenemos en intentar adivinar el sexo de los ángeles, manteniendo opiniones discordantes sobre el estado de las poblaciones y sobre los modelos de gestión a aplicar, rizando el rizo incluso en ocasiones con absurdas afirmaciones como por ejemplo cuestionar la idoneidad de conservar al lobo en Picos de Europa, dado su conflicto con los ganaderos, sugerencia argumentada por uno de los grupos ecologistas referentes en la conservación en España.

    En estas aguas revueltas puede ver el poder un buen lugar para lanzar el anzuelo e intentar secuestrar conciencias, intentando hacer bueno el lema de divide y vencerás. Está claro que ante dos criterios antagónicos, prevalece casi siempre el que concita mas consenso entre sus seguidores, máxime cuando además este es infinitamente más poderoso que el otro.

    Actualmente se diga lo que se diga, el lobo ocupa uno de los últimos eslabones de prioridad de conservación de las especies de nuestra fauna. Es incomprensible que con apenas 2000-2500 ejemplares sea especie cinegética con un amplio período para su captura, mientras que las demás especies cazables se cuentan por cientos de miles o por millones de ejemplares. Tampoco se explica el porqué del enquistamiento en adoptar medidas efectivas de cara a posibilitar la recuperación de las poblaciones loberas que se encuentran en claro peligro de extinción como son las de Sierra Morena en donde hay un debate permanente de si hay o no lobos y si los que hay son puros o están cruzados con perros . Sea cual sea la respuesta, está claro que la población de los cánidos en cuestión se encuentran en una situación precaria, motivada por su aislamiento genético durante mas de cuarenta años con respecto a las poblaciones loberas norteñas y que las posibilidades de afluencia de ejemplares desde estas poblaciones, distantes a mas de 500 Km, son mas remotas que la paz entre israelíes y palestinos. Mientras que en otras especies hablar de reintroducción o traslocación de ejemplares ,- se hallan o no revertido las condiciones que hicieron posible su desaparición,- incluso con especies alóctonas, supone en muchos casos un mero trámite administrativo, en el caso del lobo el simple hecho de plantearlo es una imprudencia para la mayoría de los investigadores.

    Los supuestos daños atribuidos al lobo sobre la cabaña ganadera en España y valorados en 1,5 millones de euros, - y que suponen el coste de construcción de aproximadamente 200 metros de una autovía o el doble de la prima de cada uno de los veintidós jugadores de nuestra selección de futbol por ganar el mundial, no pueden servir de pretexto para justificar la persecución que se le dispensa, máxime cuando el colectivo de los agricultores y ganaderos es el más favorecido por las subvenciones de la PAC (Política agraria comunitaria) compensaciones que deben llevar parejas un compromiso por parte de los gratificados de sostenibilidad ambiental con prácticas tendentes a compatibilizar los usos ganaderos con el medio ambiente. El ganadero debe de acostumbrarse a convivir con el lobo, adoptando prácticas preventivas tendentes a reducir los siniestros. Se ha demostrado que la incidencia sobre el conjunto de la ganadería es muy baja, de apenas un 0,01 %, y que los ataques se producen de manera desigual, afectando principalmente al ganado que goza de peor protección.

    El lobo es una especie clave e insustituible en los ecosistemas, habiéndose demostrado científicamente que los entornos en los que habita se encuentran mejor conservados que en los que este ha desaparecido. En condiciones naturales el lobo ejerce un control selectivo hacia especies mucho mas perjudiciales (hasta diez veces mas)-económicamente hablando, para el hombre, como son el jabalí o el ciervo, y a pesar de ello, estas no ocupan titulares en la prensa, ni son objeto de manifestaciones por parte de los ganaderos pidiendo su exterminio.

    ¿Quienes somos nosotros para decidir sobre el futuro del lobo? No podemos subordinarnos ante postulados retrógrados de aquellos que quieren que el lobo sobreviva únicamente en los vetustos libros de historia. ¿Que queremos ecosistemas funcionales o ecosistemas a la carta? A muchas personas les molesta y causa perjuicios el lobo, pero a otras son los ungulados silvestres, a otros los conejos, a otros los roedores, los que habitan en núcleos urbanos tienen problemas con palomas o con perros, pero incluso el ganado molesta y puede causar perjuicios a personas , a animales y a determinados ecosistemas. No podemos actuar basándonos en conveniencias o no a menudo únicamente materialistas.

    Se pronuncia habitualmente una frase a menudo por las personas contrarias a la especie para intentar demostrar su disposición a la convivencia de la especie: Queremos que haya lobos, sí, pero que estos vivan donde deban de estar. Pero ¿existe ese sitio idílico? En la Tierra con el hombre por supuesto que no. Así mientras que en las zonas de montaña, en teoría el espacio que por calidad del hábitat y por variedad de recursos tróficos es la más optima para la supervivencia del lobo , parece ser que la ganadería cada vez mas extensiva es incompatible con el lobo, tampoco parece que tenga sitio en los grandes bosques de pie de monte, en donde si que tiene grandes presas silvestres de las que poder alimentarse sin molestar en exceso a la ganadería, aunque en estas zonas, ! vaya por Dios ! choca con los intereses de los cazadores a pesar del estado jurídico de la fauna "res nullis"- cosa de nadie, haciendo suyas las piezas de caza y rechazando a los que compiten con ellos. Entonces, solo nos quedan las zonas agrícolas, aquí los lobos son relativamente tolerados por el hombre pero se argumenta que son zonas demasiado humanizadas y que su vida es artificial, ya que los recursos alimenticios dependen del hombre.

    Entonces. ¿donde debe vivir el lobo ? ¿Es esa realmente la pregunta que queremos hacernos o por el contrario es una cortina que enmascara otra pregunta?, posiblemente la que debemos de hacernos y que pocas personas se atreven a contestar con sinceridad. ¿queremos de verdad que el lobo continúe conviviendo con nosotros ? preguntemos a los niños que casi nunca mienten, que piensan realmente sus padres.
    http://www.ancares.info/web/ancares.asp?mun=General&s=Naturaleza&id=208
    En los Ancares leoneses y lucenses (Reserva de la Biosfera desde 2006) hay bastantes lobos. En algún post puse una foto de excrementos de lobo en un camino, llenos de pelos y trozos de hueso. Son inconfundibles. Y de una pata de corzo recién comida. También se ven osos pardos, que pasan desde Asturias.

    Cito a todos los foreros. Es una impotencia total. A los gobiernos les importa un pimiento el lobo y su gestión. La única "gestión" que van a aplicar es "la solución final" que véis más arriba.
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