Aunque los orígenes del Perro de Agua Español se remontan a hace muchos siglos, para nuestra exposición de la historia de la raza nos centraremos en algunos hechos recientes que han marcado la aceptación de esta raza dentro del mundo actual de los perros de pura raza. No fue hasta principios de la década de 1980 cuando las principales sociedades caninas del mundo acabaron por reconocer a estos notables perros, y esto comenzó con la Real Sociedad Canina Española y la Fédération Cynologique Internationale. Actualmente, el American Kennel Club, el Kennel Club de Inglaterra y el Canadian Kennel Club deben todavía reconocer oficialmente a esta raza para que puedan ser inscritos los ejemplares de la misma en sus libros de orígenes genealógicos.
El reconocimiento de la raza
El Perro de Agua Español fue oficialmente presentado en España, durante la celebración de la 1ª Exposición Nacional Canina de San Pedro de Alcántara, en Málaga, el 24 de mayo del año 1981, es decir, anteayer. Ese día, y fuera de concurso, se presentó a un ejemplar macho, canela oscuro, propiedad de una familia de holandeses, los Sres. De Klaas Mesdag, quienes estaban dedicados a la cría caballar y que resultaron claves para el reconocimiento de la raza.
En ese momento todavía se denominaba a los ejemplares de esta raza «Turco Andaluz», nombre que aún ahora defienden como más apropiado y quizás más genuino los mayores entendidos en la raza y que entronca directamente con la que podría ser su verdadera ascendencia, como luego veremos. Su presentación fue el resultado del esfuerzo de un grupo de aficionados que realizaron un estudio de las características étnicas del que entonces llamaban «Perro Turco Andaluz» que, junto con unos pocos artículos divulgativos presentados posteriormente en las principales revistas caninas españolas, contribuyeron en gran medida a su mejor conocimiento por la comunidad cinófila nacional y extranjera.
Entre esos nombres cabe destacar los del veterinario Andrés Flores y los de José V. García y María Victoria Mañas. Asimismo, entre los «históricos» que con su trabajo, esfuerzo y empeño personal hicieron posible que hoy en día el Perro de Agua Español ocupe un lugar preponderante entre los amantes de los perros, hay que citar a Antonio García, quien en la actualidad preside la Asociación Española del Perro de Agua Español (AEPDAE), a Klaas Mesdag, a Santiago Montesinos (que fuera primer presidente de la AEPDAE), a David Salamanca, que por aquel entonces pertenecía a la Comisión de Razas Españolas de la Real Sociedad Canina de España (RSCE), a Carlos Salas, a Jesús Vadillo (Presidente de la Sociedad Ecologista Ibérica para la Protección, Investigación y Fomento de las Razas Caninas de Perros de Pastoreo y su Entorno Cultural (SEIPPEC)), y muchos otros, sin olvidar –claro– a una serie de pastores y cabreros que permitieron que sus perros fueran llevados allí donde fuera menester, para dar a conocer sus características.
Hoy en día nadie cuestiona la ímproba labor personal de Antonio García, «Antonio de Ubrique», como cariñosamente le llaman algunos por aquello de que es Ubrique (Cádiz) su lugar de procedencia, desde donde ha dado a conocer al mundo esta raza; él ha sido pieza clave en toda la labor de recuperación de ejemplares, en la concepción de los preliminares del primer estándar oficial de la raza y en el diseño de toda una labor de divulgación que hizo posible su posterior reconocimiento oficial.
Historia reciente importante
Otra fecha que resultó clave para la raza fue el 14 de mayo de 1983, cuando la Sociedad Ecologista Ibérica (SEIPPEC) –especializada en todo lo referente a las distintas culturas ganaderas autóctonas del país– organizó una concentración de ejemplares de Perros de Agua Españoles en la localidad de Plasencia, que compitieron en el Primer Concurso de Perros de Pastoreo Ibérico, bajo los auspicios de la RSCE (Real Sociedad Canina de España) que incluso fomentó la participación de perros de esta raza «emergente» con una subvención económica.
Un año más tarde, el 6 de octubre de 1984, la Sociedad Ecologista Ibérica organizó el II Concurso de Perros de Pastor en el que nuevamente participaron varios ejemplares de Perros de Agua Español y que, otra vez, contribuyó de forma muy efectiva a la reafirmación y mejor conocimiento de los mismos. Así, a base de estos pequeños pero grandes impulsos, se llegó al III Concurso de Perros de Pastor Ibérico, nuevamente bajo los auspicios de la Sociedad Ecologista Ibérica, que tuvo lugar el 28 de septiembre de 1985, en la pequeña localidad madrileña de Griñón, ubicada en las cercanías de la capital del Reino. Y aquí, en Griñón, resultaron ganadores dos ejemplares: la hembra «Trini», propiedad de María Teresa Rupérez, secretaria de la SEIPPEC y criada por el Dr. Flores, y el macho «Silvestre», de Jesús Ruiz. De «Trini » hay que decir también que es, históricamente, el primer ejemplar que obtiene un CAC (Certificat d’Aptitude au Championnat) y también el primero que, aproximadamente un año más tarde, reúne los puntos necesarios para convertirse en el primer Campeón de España de esta raza.
Sin embargo, y esto también es importante tenerlo presente cuando hacemos historia sobre la raza, entre los años 1984 y 1986 existe una especie de «desencuentro» entre la SEIPPEC y la RSCE, que, en contra de lo que habría cabido esperar –sobre todo después de que previamente hubiera asignado una subvención para la participación en el Primer Concurso de perros de Pastoreo del año 1983–, no atiende las demandas que desde esta sociedad se vienen produciendo sistemáticamente, y ello quizás explique que, a pesar de que se permita la participación a los Perros de Agua Españoles en la Exposición Internacional de Madrid de otoño del año 1985, solamente se inscriba un ejemplar, aun cuando apenas siete meses antes, en el mes de mayo, en la Internacional de Primavera de Madrid habían acudido a inscribirse en el Registro de Razas Caninas españolas (RRC) más de cuarenta perros procedentes, sobre todo, del sur de España (principalmente de la zona de Cádiz y Málaga) y otros cinco llegados del norte, de la zona de Santander.
Mayo de 1985, más concretamente el 19, es además la fecha en la que se había procedido oficialmente al reconocimiento de la raza Perro de Agua Español por parte de la RSCE, entonces presidida por Valentín Álvarez. Y mayo es también la fecha en la que la Fédération Cynologique Internationale (FCI) acepta provisionalmente al Perro de Agua Español con el número de registro 336, en base a un primer estándar confeccionado tomando como patrón a un Perro de Agua Español blanco y negro, llamado «Lucky», del que es propietario Antonio Moreno.
Pero en este relato cronológico de la historia reciente y oficial del Perro de Agua Español no podemos omitir otro dato importante: el de la celebración de la Primera Exposición Monográfica del Perro de Agua Español, que tuvo lugar en la localidad gaditana de Ubrique y que fue juzgada por el marqués de Perales, el 20 de septiembre de 1986. En esta exposición se inscribieron un total de veinte ejemplares, de los cuales trece eran propiedad del insigne Antonio García, Antonio de Ubrique, el padre de la raza, siendo suyos el Best in Show: Márquez, el Mejor Joven: Nieve de Ubrique y el Mejor Cachorro: Gastor de Ubrique.
Tuvieron que pasar casi tres lustros para que, en la Asamblea Anual de la FCI celebrada en México, en junio de 1999, coincidiendo con la Exposición Mundial, la raza Perro de Agua Español fuera reconocida con carácter internacional por la FCI (las sociedades que la forman) y pudiera competir para obtener los CACIB (Certificats d’Aptitude au Championnat Internationale de Beauté), que se necesitan para la obtención del título de Campeón Internacional FCI. Otro nombre quedó entonces inscrito con letras de oro en la historia reciente de la raza al obtener, entonces, el primer CACIB y conseguir, por tercer año consecutivo, un título de Vencedor Mundial: el Ch. Cheto de la Galea, un ejemplar espectacular, de color marrón, propiedad de Fernando Gutiérrez. Cabe reseñar, al referirnos a «Cheto», que en el año 2000 nuevamente ha refrendado su categoría al obtener su cuarto título de Campeón del Mundo (Puerto Rico, Finlandia, México y, más recientemente, Italia): en este momento ostenta el récord de la raza, con sus cuatro títulos de Campeón del Mundo, sus CAC, sus CACIB y sus múltiples Best in Show, incluidos dos Best in Show obtenidos en especiales de la Raza en España.
Pero los años transcurridos desde que a mediados de la década de 1970 Mesdag señaló al Dr. Flores y a Mañas, con su extraordinario ojo crítico, cómo un grupo de ejemplares de Perro de Agua Español conducía un rebaño de unas ochocientas ovejas segureñas por las estribaciones de Morón de la Frontera, Sevilla, no han sido en balde; como no lo han sido tampoco los esfuerzos de todos los pastores, cabreros, marineros y cazadores que, sin más pretensión que mantener la pureza de características de los perros de los que se servían en sus respectivos trabajos, han logrado evitar los mestizajes sin sentido que tantas otras veces han afectado de forma no siempre positiva a los caninos de la Península Ibérica.
En estos años se ha reforzado la presencia de criadores y aficionados en todo el territorio nacional y, lo que es todavía más llamativo, la raza ha comenzado a gozar de una trascendencia allende fronteras que nadie había esperado y hoy por hoy se cuentan por centenares los afijos españoles y extranjeros y las personas que se dedican en cuerpo y alma a esta extraordinaria raza que tanto tiene que ofrecernos. Países tan distantes y tan distintos al nuestro propio –tanto en lo geográfico como en lo climatológico– como Gran Bretaña, Alemania o Finlandia o, mucho más lejos, Estados Unidos, han abierto las puertas y los brazos a nuestro Perro de Agua Español y éste han sabido adaptarse en ellos a las mil maravillas, lo que nos da una idea de su extraordinaria capacidad para hacerse un hueco allí donde se le permite y acepta.
Pocos meses antes de comenzar a redactar esta obra, se ha celebrado, nuevamente en Ubrique y otra vez de la mano de Antonio García, la decimoquinta edición de la Monográfica que anualmente viene organizando, desde su fundación, la AEPDAE y, si en el año 86 apenas se inscribieron veinte ejemplares, como acabamos de ver, en esta ocasión fueron ¡ciento cincuenta! los que se disputaron la distintas categorías y los distintos premios, oficiando como jueces Francisco Gómez, que se encargó de las Clases de Cachorros y Jóvenes, y el propio Antonio García, que se hizo cargo de las restantes categorías y, lo que es todavía más significativo, se concedieron un buen número de Excelentes, tanto en las Clases de Jóvenes, Machos y Hembras (siete y cinco respectivamente) como en las Clases Abiertas, Machos y Hembras (trece y veintiuno, respectivamente) lo que habla de la óptima calidad de los ejemplares presentes. Más importante es, si cabe, el hecho de que las hembras, de las que depende en gran medida la calidad de futuras generaciones, presentaran una calidad media tan elevada, pues no hemos de olvidar que, hasta hace bien poco, en España siempre parecía que se las relegaba a un segundo plano, a pesar de lo incomprensible que resulte esto para el buen aficionado y el criador experto.
Afijos como D’Antrilles, de los Cadetes, Domus, de la Galea, de Palaciego, de la Petaca, de Polvorín, Sierra Alhamillas o Ubrique, destacaron por la gran cantidad de ejemplares presentados en ring y sobre todo por los resultados que éstos obtuvieron en las distintas clases. Los triunfadores de esta exposición fueron Uno de los Cadetes (propiedad de Pedro Domínguez): Best in Show; Unkas D’Antrilles (propiedad de Montserrat Rovira): Best in Show Jóvenes; y Cheto de la Galea (propiedad de Fernando Gutiérrez): Best in Show Cachorros.
Asimismo, conviene que hagamos una mención especial de lo acontecido en la Exposición Nacional Especial Razas Españolas 2000, celebrada en Salamanca el 24 de septiembre: es éste el cuarto año consecutivo en que, bajo los auspicios de la RSCE se celebró esta convocatoria y contó con un importante plantel de perros de todas las razas españolas, y lo que es más importante –y viene a confirmar el buen momento por el que pasa el Perro de Agua Español– es que ésta fue la raza con mayor número de inscripciones; en total 44, que fueron juzgadas por José María Piñeiro. Entre los ejemplares de Perro de Agua Español vencedores tenemos a: Brezu del Llabanazu (Mejor Cachorro), Charly de Salnicks (Mejor Joven) y Zula de Ubrique (Mejor de Raza).
En la Monográfica de Razas Caninas Españolas organizada por la Real Sociedad Canina Española el 11 de noviembre de 2001, en la que la totalidad de las 18 razas españolas reconocidas contaron con representación, el Perro de Agua Español fue el que contó con más inscripciones, con un total de 115, de los cuales 23 eran machos que competían en la categoría abierta y 37 eran hembras que también competían en esta categoría. La raza fue valorada, en su totalidad, por Antonio González.
Aun cuando, ciertamente, podríamos decir que ésta es una raza «nueva», en el sentido estricto de lo que significa que haya sido reconocida oficialmente hace escasamente quince años en España y menos tiempo aún por la FCI, lo cierto es que la progresión en el número de inscripciones en el Libro de Orígenes Español (LOE) y en el Registro de Razas Caninas Españolas (RRC), propiedad de la RSCE, nos hacen ser muy optimistas en lo que a su futuro se refiere, ya que estas cifras se han doblado en los últimos cinco años. Estos datos son especialmente significativos cuando los comparamos con los de otras razas españolas, que llevan mucho más tiempo en el candelero y que son tradicionalmente más conocidas. Merece la pena, pues, que nos detengamos un momento y comparemos los datos de inscripciones en el LOE y el RRC. En el año 2000, el Perro de Agua Español es el líder absoluto en cuanto al número de inscripciones, con 838, y con un total de 4.227 entre 1995 y 2000. La raza ha más que doblado el número de inscripciones de razas autóctonas más asentadas como el Gos d’Atura Català, el Galgo Español y el Mastín Español, y ha desbancado al Perro de Presa Canario, que era anteriormente la principal raza española.
Un vistazo a los orígenes de la raza
Si hasta ahora hemos hablado de lo que ha venido sucediendo en los últimos años y de cómo el esfuerzo de unos pocos entusiastas ha hecho posible que en apenas tres lustros la raza Perro de Agua Español pasara del anonimato a un lugar de preferencia entre españoles y extranjeros, ahora conviene que analicemos, aunque sea someramente, su pasado. Un pasado del que poco se sabe y en el que las hipótesis y la especulación han dado lugar a la leyenda.
Lo primero que hemos de recordar es que España es un país donde tradicionalmente se ha practicado el pastoreo, una actividad milenaria llevada a cabo por los distintos pueblos que poblaron este suelo. Y para que esta actividad tuviera éxito y sirviera como modo de subsistencia –dadas las particulares condiciones climatológicas de la Península–, se hizo necesario llevar a cabo migraciones anuales, de los pastos de invierno a los de verano y viceversa: la trashumancia.
Pero manejar tantas cabezas de ganado de acá para allá no era una tarea fácil, máxime porque había que luchar contra las alimañas –lobos principalmente– que continuamente acechaban y hacían peligrar la vida no sólo de los animales, sino de los propios pastores, y así, el perro tomó un protagonismo si cabe mayor del que ya venía asumiendo desde que la caza se convirtiera en la primera actividad de nuestros antepasados, cuando eran nómadas, para dar luego lugar al pastoreo cuando se forjaron los primeros asentamientos y núcleos estables de población.
Esta situación y estas necesidades dieron lugar al desarrollo de una selección cada vez más cuidadosa y exigente con base en la funcionalidad y las características propias de cada lugar y cada vez más especializada de los canes que debían colaborar con el hombre en las distintas tareas diarias. Por un lado, se hicieron imprescindibles los enormes mastines, de gran tamaño y potencia, feroces, rústicos y temerarios, capaces de enfrentarse al lobo y demás fieras salvajes y, por otro, surgieron paulatinamente otros perros de menor tamaño que se hicieron igualmente imprescindibles para la conducción y el movimiento de las ovejas y de otros rebaños.
Es entre estos últimos donde se hacehueco el que hoy llamamos Perro de Agua Español, junto con otras muchas razas autóctonascomo el Ca de Bestiar, el Carea Castellano, el Carea Leonés, el Garofianode la isla de la Palma, el Gos d’Atura Català, o el Majorero... Algunas de ellas ya hanvisto reconocida su identidad propia comoraza por la RSCE o la FCI, mientrasque otros esperan aún lograr ese reconocimiento definitivo. Esta raza única es lamuestra más patente y más palpable de la enorme variedad de perros de pastor que existen en España actualmente, con tipos muy homogéneos y características físicas y psíquicas perfectamente adaptadas al medio en el que prestan su colaboración.
Y es que la existencia del Perro de Agua Español, al que antes se denominó Turco Andaluz, viene de muy antiguo y procede, según parece, del mismo tronco que el «Barbet» –cuyo nombre procede del francés «Barbe» (por sus largas barbas) y que es a su vez descendiente del antiguo Canis aquaticus o perro de agua; un perro bracoide, rarísimo hoy en día, de unos 55-60 centímetros de alzada, de manto brillante y denso, con el pelo agrupado en densos mechones, de color negro, gris, marrón unicolor y con manchas blancas–, que se considera en cinología como el «padre» de todos los Perros de Agua Español y de muchas otras razas de perros de aguas (como el Cão de Agua Portugués o el Irish Water Spaniel).
Es probable que los antepasados del Perro de Agua Español, los Turcos Andaluces, sean los antiguos «Perros de Aguas» españoles, de los que existen referencias escritas que se remontan al siglo X, por cuanto ya entonces se describieron unas características concretas que mucho tienen que ver con las de los ejemplares tal y como los conocemos hoy día, especialmente en lo que se refiere a las lanas y al carácter y comportamiento. Otras hipótesis nos hablan de que estos perros pudieran haber sido introducidos en la región de Andalucía por los barcos de bandera turca (de ahí el primitivo nombre de Turco Andaluz que muchos sostienen debería preservarse) que mediaban en la exportación de nuestras ovejas merinas hacia Australia, a finales del siglo XVIII y principios del XIX.Esta posibilidad no es ni mucho menos despreciable, dado que aún hoy en las costas de Turquía unos perros de características muy similares a las del Perro de Agua Español continúan realizando la tarea de conducir a las piaras y a los rebaños desde los embarcaderos a las naves y viceversa.
El propio Dühel, criador alemán de reconocido prestigio, es partidario del origen asiático del Perro de Agua Español, según la cual éstos habrían viajado acompañando a alanos, suevos y vándalos y a otros pueblos bárbaros en sus sucesivas invasiones europeas. Otros expertos defienden la posibilidad de que sean los descendientes de los perros que acompañaron a los musulmanes durante su dominación de la Península.
Georges Louis Lecrerc, conde de Buffon (1707-1788) –nombrado miembro de la Académie Française en 1753, entre otros méritos por ser autor de la Histoire Naturelle, que aborda la historia del desarrollo del planeta y la historia natural de los animales (aves y cuadrúpedos) que, aun sin llegar a enunciar ninguna teoría formal de la evolución (como luego haría Charles Darwin), reconoció que las especies cambian con el tiempo y se convierten en formas degeneradas de otras–, sostuvo la teoría de que la ganadería peninsular estuvo en el pasado altamente influenciada por las tradiciones del mundo árabe que, durante ochocientos años, implantó su cultura en estas tierras y que ello se dejó notar posteriormente, por ejemplo, en la forma de esquilar y lavar la lana y en el método de selección de los carneros dedicados a la reproducción, también llamados moruecos.
Todo esto justificaría que, lógicamente, la influencia de estos pueblos del norte de África se dejara notar también en el uso de los perros con los que se trabajaba y conducía al ganado lanar. Pero, y esto es lo realmente curioso, en la actualidad, en los países del norte de África de los que procedieron los pueblos invasores que dominaron estos lares durante tantos siglos, no quedan vestigios de perros de agua similares al Turco, mientras que en Turquía sí que los hay, y esto es lo que hace que los detractores de esta teoría sostengan su incoherencia.
La cuna andaluza
Sea como fuere, y si bien difícilmente podremos desentrañar alguna vez los verdaderos orígenes del Perro de Agua Español, como ocurre con tantas otras razas caninas modernas, lo cierto es que en España las preciadas ovejas merinas fueron introducidas por los Benimerines, una tribu nómada que gobernó el sur de la Península tras la dominación de los almohadas, lo que hace suponer que trajeron también con ellos a los perros de carea que utilizaban para conducir a sus rebaños.
Aunque también cabría suponer que pudieran haber seleccionado a los perros de carea a partir de ejemplares autóctonos nacidos en el Al-Andalus, y como en todo lo demás, también aquí se permitiría la especulación. Una especulación que nos hablaría de los ovinos que pastaban en la antigua Bética y más concretamente aún de la enorme riqueza de la cabaña lanar que tuvo su mejor exponente en la región turdetana, la Bética occidental, formada por las provincias de Huelva y parte de Córdoba, Málaga, Cádiz y Sevilla, que era manejada por un perro de carea de raíz puramente andalusí. Buena prueba de la importancia que en el pasado tuvo el ovino en toda esta zona es el hallazgo, en 1981, de un bronce plomado de magnífica factura artística, de los siglos V-IV a. C., encontrado en las cercanías de Córdoba, al que se ha dado en llamar el «Carnero de Villafranquina».
Sea cual sea el origen del Perro de Agua Español, lo único cierto es que éste ha sido tradicionalmente y continúa siendo, aún hoy, un perro polivalente. Y aun cuando, por lo general, haya sido en las zonas de Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Málaga y Sevilla donde fundamentalmente se han encontrado los ejemplares de «Turco» que han hecho posible la unificación de criterios con respecto de cuáles deben ser las características que reza el estándar, no es menos cierto que los investigadores han podido encontrar también ejemplares dispersos en otras zonas de la geografía española, como por ejemplo en Huelva y Jaén y también en Asturias, en Cantabria y en el País Vasco. Ello hace suponer que perros con similares características se encuentren en otras regiones de España con parecida capacidad o utilidad para el pastoreo, la caza, la guarda o las actividades acuáticas.
El Perro de Agua Español en el extranjero
Los primeros ejemplares de Perro de Agua Español que llegaron a EE.UU. lo hicieron en 1997, y fueron recibidos por una afición entusiasta y creciente. La raza se está desarrollando lenta pero constantemente, ayudada por su club matriz, la Spanish Water Dog Association of America (SWDAA), que fue fundada en 2001. Hay unos 100 Perros de Agua Españoles en EE.UU. El American Kennel Club no reconoce aún a esta raza, aunque los ejemplares pueden ser exhibidos en las exposiciones celebradas por la American Rare Breed Association (ARBA), el National Kennel Club (NKC) y el United Kennel Club (UKC). La SWDAA celebra una exposición monográfica anual que atrae a ejemplares excelentes de todo el país.
- La raza lanosa va a Inglaterra
La autora desea expresar su agradecimiento a Faye Allen, una de las primeras criadoras en importar ejemplares de esta raza en el Reino Unido, por la información sobre la entrada de esta raza en Gran Bretaña.
Poco sabían cuatro ingleses en lo que se iban a involucrar cuando visitaron Valencia para asistir a la Exposición Canina Mundial en junio de 1992. Dos de ellos vieron a una raza lanosa en el ring y los otros dos vieron una exhibición en el ring central. Hablaron sobre los dos sucesos sin darse cuenta, al principio, de que estaban discutiendo sobre la misma raza. Fue cuando visitaron los estands de las razas españolas cuando se dieron cuenta de que estaban interesados en lo mismo: el Perro de Agua Español.
Resumiendo, se fundó la Canagua Partnership con Audrey Murray, de Lincolnshire, y Christine McQueeney, Diane Philipson y Faye Allen, de Manchester. Se importaron dos Perros de Agua Español en octubre de 1992: la Campeona Española Cila de Ubrique (una hembra blanca) y Topo de Ubrique (un macho de color crema). Estos fueron seguidos poco después por dos más, importados en enero de 1993, ambos de color negro y blanco: Relámpago de Ubrique (macho) y Dilita de Ubrique (hembra). Estos cuatro ejemplares importados pasaron la cuarentena obligatoria en esos años sin problemas, y al salir de ella era como si acabaran de llegar al país. Los criadores británicos estaban satisfechos de que estos ejemplares importados poseyeran el temperamento encantador, propio de la raza, que les había impresionado tanto cuando visitaron España.
La primera camada de la Canagua Partnership nació el 9 de octubre de 1993. Del cruce entre Relámpago de Ubrique y Dilita de Ubrique se obtuvieron tres cachorros: Canagua el Mejor (un macho marrón y blanco), Canagua Llamativo Señora (una hembra blanca y negra) y Canagua Pescador Amigo (un macho de color crema).
El Kennel Club de Inglaterra aceptó a esta raza en octubre de 1992, aunque los ejemplares no pudieron ser exhibidos en las exposiciones de belleza hasta 2001, momento en que esta raza pudo participar en la clase de perros importados. La raza no puede competir, en la actualidad, para conseguir Challenge Certificates (Certificados de Desafío), que son necesarios para conseguir el título de Campeón en el Reino Unido. El Spanish Water Dog Club of England trabaja para conservar las mejores cualidades de esta raza antes de que la popularidad acabe por echarla a perder. Del mismo modo, los miembros de la Canagua Partnership se consideran los guardianes de esta raza en Gran Bretaña y desean que el Perro de Agua Español mantenga los rasgos propios de su país de origen. Los aficionados británicos potencian la capacidad de trabajo innata de esta raza excepcional. Desde principios de la década de 1990, ejemplares de Perro de Agua Español del afijo la Canagua Partnership han participado en muchas pruebas de caza, acuáticas, de agility y de flyball con buenos resultados.
Si deseas saber más sobre el Perro de Agua Español te recomendamos la publicación de la editorial Hispano Europea Perro de Agua Español Serie Excellence: