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  • mundoAnimalia Profesional

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    Registrado: 15/10/2008
    Posts: 1968

    #0

    24/01/2012, 22:10

    Tema creado para debatir el artículo:

    El régimen alimentario de un perro


    Como si se tratara de un restaurante, tienes cuidado en modificar el menú de tu  perro todos los días. Además de las pequeñas y deliciosas raciones de comida casera, tienes todas las variedades de latas y croquetas de su marca preferida.
    ¡Esto es inútil!

    Para comprender mejor


    Al contrario que el ser humano, el perro no tiene necesidad de variar su régimen alimentario. Esta regla de oro de la nutrición canina es poco conocida, pues, para nosotros, un régimen uniforme equivale a una dieta monótona.
    Pero el perro es un carnívoro y no un omnívoro. Su flora microbiana intestinal, que interviene en la digestión, está mucho más sometida a la naturaleza de los nutrientes ingeridos. A diferencia del hombre, se adapta peor a un cambio alimentario. Este hecho conlleva a menudo la producción de toxinas y gas que producen diarreas y flatulencias.
    Por fin, desde un punto de vista comportamental, el perro se satisface con el mismo alimento, a condición de que le sea proporcionado cada día a una hora fija, en un lugar tranquilo y sin competencia.

    ¿Qué puedes hacer?




    Si quieres modificar la composición del plato de tu compañero, respeta un periodo de transición de 1 a 2 semanas. Reemplaza una parte del anterior alimento por un poco del nuevo, después aumenta todos los días esta proporción hasta completar la ración exclusivamente con el nuevo alimento.
    Pide a tu veterinario un complemento de prebióticos. Estos fermentos lácticos regeneran la flora intestinal y están aconsejados tras los cambios de alimentación, en el destete o tras la aparición de trastornos digestivos de origen alimentario.

    Una alimentación adaptada a las necesidades del perro


    En...

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  • june

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    Registrado: 04/08/2010
    Posts: 50

    #1

    24/01/2012, 22:10

    Mi perro yorshire, ultimamente se tira muchos pedos, sera la comida, cual es la mejor comida para el?
  • baudin

    #2

    25/01/2012, 19:57

    No puedo estar mas en desacuerdo, los canidos si cambian de comida habitualmente, unas corzo, otras conejo, otras alce otras carroña y si que comen vegetales, del estomago de sus presas y futos silvestres y bayas en epocas de escased.

    Muchos de los problemas al cambiar de comida seca a un perro vienen dados por los aditivos de estos y por el largo tiempo que estan consumiendo la misma comida con lo cual, sus jugos gastricos y flora intestinal se "acostumbran" o se limita a la necesaria para digerir esa comida (si no hace falta, para que tener mas), pero un perro con comida natural o variada no tendra nunca problemas en el cambio de alimentacion ya que su flora sera lo suficientemente variada como para aprovechar convenientemente cualquier tipo de alimento
  • solnika

    #3

    25/01/2012, 20:01

    #1 Mi perro yorshire, ultimamente se tira muchos pedos, sera la comida, cual es la mejor comida para el?
    puede ser la comida,yo el mio le daba galletitas Friskis de premio y no veas...deje de darselas claro...y ya ni uno
  • isabelmb

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    Registrado: 11/09/2010
    Posts: 7151

    #4

    25/01/2012, 20:04

    #2 No puedo estar mas en desacuerdo, los canidos si cambian de comida habitualmente, unas corzo, otras conejo, otras alce otras carroña y si que comen vegetales, del estomago de sus presas y futos silvestres y bayas en epocas de escased.

    Muchos de los problemas al cambiar de comida seca a un perro vienen dados por los aditivos de estos y por el largo tiempo que estan consumiendo la misma comida con lo cual, sus jugos gastricos y flora intestinal se "acostumbran" o se limita a la necesaria para digerir esa comida (si no hace falta, para que tener mas), pero un perro con comida natural o variada no tendra nunca problemas en el cambio de alimentacion ya que su flora sera lo suficientemente variada como para aprovechar convenientemente cualquier tipo de alimento
    Bueno, entonces en que quedamos:
    ¿con carnivoros u omnivoros?
    ¿pueden comer de todo o solo carne o solo pienso?
    ¡¡menudo lio!!
  • baudin

    #5

    25/01/2012, 20:12

    #4 #2 Bueno, entonces en que quedamos:
    ¿con carnivoros u omnivoros?
    ¿pueden comer de todo o solo carne o solo pienso?
    ¡¡menudo lio!!
    Las razas caninas modernas, pertenecen todas a la familia Canidae, en la que se incluyen igualmente sus “primos salvajes” los lobos, los zorros, los chacales y los coyotes. Y esto, que en principio pudiera parecernos banal e intrascendente, tiene sin embargo mucha importancia para comprender mejor cómo funciona el perro... porque, no lo olvidemos, entre el perro y el lobo existe mucho, muchísimo en común. Mucho más de lo que a simple vista pudiéramos suponer, si comparamos por ejemplo a un Irish Wolfhound, un Bullmastiff, un Setter Irlandés, un Caniche, un Lhasa Apso o un Yorkshire Terrier con un Lobo ibérico...

    También existen diferencias notorias, claro está, y entre todas ellas destacan las que se derivan de la talla, del peso o la dentición y la mordida, por ejemplo, sin olvidar esas otras que tienen que ver con la madurez sexual, los ciclos estrales, el tamaño de las camadas e incluso la selección de la pareja.

    Todo esto es importante tenerlo en cuenta si queremos comprender mejor ciertas actitudes e incluso ciertas necesidades de nuestros amigos peludos, a los que verdaderamente tenemos que considerar como lobos auténticos aunque disfrazados con piel de... perro.

    Y más importante es aún, si cabe --para entender todo lo que tiene que ver con su nutrición, que es el objeto de este libro--, entender que aún cuando es cierto que desde hace unos cien mil años los perros están unidos a nosotros con un vínculo muy especial que es el del trabajo y la camaradería y ello les ha hecho evolucionar lo suficiente como para tornarse domésticos y dejar atrás algunos de sus instintos más atávicos, este plazo de tiempo no ha sido ni mucho menos suficiente para que se hayan producido cambios internos capaces de hacer variar su comportamiento en lo que a la digestión y asimilación de los alimentos se refiere.

    Antepasados del perro doméstico

    Miacis (Eoceno tardío/Oligoceno)
    Cynodictis (Oligoceno tardío)
    Cynodesmus (Mioceno inferior)
    Tomarctus (Mioceno Superior)
    Lobo, Zorro, Perro

    Aunque luego hablaremos de todo ello con más detalle, conviene que quede claro desde este preciso momento que existe una gran diferencia entre lo que es alimentarse y nutrirse; lo primero es comer para subsistir y lo segundo, comer para estar bien, aprovechando al máximo todo lo que cada alimento aporta al organismo.

    En estado salvaje, los parientes más cercanos del perro doméstico, que continúan siendo básicamente carnívoros, mantienen una dieta que es mucho más variada de lo que a simple vista cabría suponer. Cierto es que la base de su alimentación es la carne, pero si la situación lo requiere, chacales, coyotes, lobos y zorros se alimentan igualmente de pescado, de verduras, de frutas y bayas. Se trata de un comportamiento que podría tildarse de oportunista, pero que se explica en razón de las necesidades de cada momento. Podría pues decirse que ocasionalmente los cánidos salvajes pueden convertirse en animales omnívoros.

    Principales cánidos emparentados con el perro doméstico

    Chacal dorado, Canis aureus
    Coyote, Canis latrans
    Lobo gris, Canis lupus
    Lobo rojo, Canis rufus
    Perro africano, Lycaon pictus
    Perro mapache, Nyctereutes procynoides
    Zorro ártico, Alopex lagopus
    Zorro bengalí, Vulpes bengalensis,
    Zorro gris, Urocyon cinereoargenteus
    Zorro rojo, Vulpes vulpes

    Omnívoros han sido también tradicionalmente los perros, pues hasta hace bien poco era común que se les alimentara con casi cualquier cosa, con los restos de comida que sobraba en nuestras mesas, por ejemplo; otros eran alimentados con el pescado que no podía venderse en las lonjas; otros aún con los cadáveres de los rebaños y otros, incluso, con poco más que un cacho de pan duro y leche, a falta de algo mejor. Dejados a su libre albedrío, muchos de estos perros vagabundeaban y continuaban cazando presas menores (conejos, ratones y otros roedores, pequeña aves e incluso pescado de agua dulce o salada) con las que complementar su dieta, o incluso en algunos casos ingerían frutos del bosque, fruta madura, hierba, etc.

    Pero llegó el momento de la modernidad --¿o acaso de la máxima comodidad?-- y, en pocos años, se pasó de permitir al perro comer casi de todo, a ofrecerle un menú mucho menos variado; el que procede de un saco o una lata que se compra en un hipermercado, en una tienda de barrio o en una clínica veterinaria. Y aún cuando es cierto que algunos de estos piensos comerciales parecen estar perfectamente formulados para atender todas las necesidades de nuestros peludos, otros muchos no lo están.

    Volvamos ahora otra vez al lobo salvaje y consideremos por un momento su dieta y el uso que hace de ella. Porque aunque a priori nos pueda parecer extraño, del análisis que hagamos de su comportamiento en relación con su alimentación, vamos a sacar una serie de conclusiones que nos habrán de servir para entender mejor cuáles son las verdaderas necesidades de nuestros propios compañeros de cuatro patas.

    Lo primero que constatamos con apenas mirar un documental televisivo, por ejemplo, es que los lobos no necesariamente comen todos los días; que la caza no siempre se les da del todo bien y que, ¡tantas veces!, pasan verdadero hambre... es entonces cuando emplean para sobrevivir, las reservas de grasa han acumulado en tiempos mejores. Luego, cuando cazan, su instinto les hace comer primero las vísceras y el contenido del estómago de su presa –casi siempre herbívoros-, con lo que de forma natural ingieren, sin que sean conscientes de ello, la hierba ya parcialmente digerida (y por lo tanto fácilmente digestible) que les aporta un alto contenido en ciertos nutrientes que de otra forma no serían capaces de sintetizar directamente, las vitaminas y algunos minerales.

    Una vez saciado el hambre inicial, es probable que guarden el resto de la presa para mejor momento, cuando estén más tranquilos. Será entonces cuando aprovechen para dar cuenta de la carne, músculos, nervios y tendones –o lo que es lo mismo, la proteína animal, y la grasa- y ya al final de ese largo proceso, llegará el momento en que no les quede más que unos cuántos huesos que roer, de los que aprovecharán su alto contenido en minerales.

    Pero hay todavía otros detalles interesantes a los que hemos de prestar atención; por una parte está el hecho de que los lobeznos se alimentan exclusivamente de leche materna durante todo el tiempo que dura la lactancia y que luego, durante unas cuántas semanas más, la madre regurgitará parte del alimento que ella misma habrá ingerido durante sus incursiones de caza. Un alimento que les llega así previamente semi-digerido y que se combina con todavía alguna ingesta esporádica de leche materna, cada vez más escasa. Este es el periodo llamado de destete.

    Cuando el destete termina, los cachorros ya no volverán a ingerir leche materna, ni tampoco de ningún otro tipo, durante el resto de su vida, salvo –claro—que se la ofrezca el dueño. Lo mismo ocurre con el resto de mamíferos, si exceptuamos el Hombre, el único animal que continúa alimentándose de leche durante toda su vida, y no de la materna, sino de la producida por otros mamíferos.

    Les llega entonces el momento de empezar a alimentarse de las presas que sus madres les traen aunque, como ya hemos visto, el suministro no será todo lo regular que cabría desear, sino que a veces la espera se hace larga y desesperante.

    Finalmente cuando alcanzan la edad suficiente para codearse con el resto de los miembros de la manada, sin riesgo, empezarán a tener que someterse a la férrea disciplina que impone la sofisticada estructura social de la manada a la que pertenecen, en la que está meridianamente claro que los primeros en alimentarse son los machos dominantes, luego las hembras dominantes, después los jóvenes, los cachorros, los viejos y finalmente los animales más sumisos del grupo, a los que casi se considera parias sociales.

    ¿Y qué significa esto? Pues sencillamente que los lobeznos, fuera ya de la protección y el cuidado materno, no ocupan precisamente los lugares más privilegiados de la pirámide social y por lo tanto, no van tampoco a beneficiarse de los mejores bocados, que se le reservan a los jefes del grupo. O dicho de otra manera, que a veces les tocará pasar hambre y que lo que coman no siempre será “boccato di cardinale”.

    Esto explica que los jóvenes lobeznos no sean animalitos regordetes y rechonchos, torpes y lentos de movimiento, que arrastran kilos de más que su estructura corporal no está preparada para soportar, sino más bien canes delgaduchos, ágiles y bastante atléticos, muy livianos de peso. Y aún explica otra cosa más... que porque son como son, no padecen ninguna de las taras que hoy en día afectan cada vez con más incidencia a nuestros perros domésticos, como por ejemplo la obesidad, ni tampoco los tan traídos y llevados problemas de displasias articulares (codo y cadera) o la diabetes mellitus, por citar solo tres de las mayores preocupaciones del propietario y del veterinario modernos.

    Si somos capaces de entender este comportamiento y las ventajas, sí ventajas, que se derivan del mismo, y las aplicamos a nuestros propios peludos, quizás podamos comenzar a vislumbrar un futuro más propicio para nuestras mascotas, en el que esos y otros problemas que se han hecho habituales sobretodo de unos años para acá, empiecen a remitir.

    Algunas diferencias entre perros y lobos

    - En el perro se dan casos de gigantismo (acromegalia) tanto como de enanismo (acondroplasia) y su talla puede variar entre 15 cm o menos incluso de altura y más de 80 cm; sin embargo en el lobo la talla oscila apenas entre los 60 y los 70 cm
    - En el perro el peso varía entre los 800 gramos y los más de 125 kilos, mientras que en el lobo se da un peso mínimo de 20 y máximo de 25 kilos
    - Perros y lobos han tenido siempre una dentición idéntica formada por un total de 42 piezas en los ejemplares adultos; sin embargo la selección impuesta por el Hombre ha hecho que en algunos casos los perros hayan visto desaparecer varios premolares, reducir significativamente el tamaño de sus mandíbulas o incrementar su anchura; asimismo la tradicional mordida de los cánidos se ha visto modificada por efecto de la selección y en la actualidad existen mordidas en tijera, tijera invertida, prognatas, que son deseables en varias razas
    - La madurez sexual en las perras se alcanza alrededor de los seis meses, si bien en ejemplares de talla gigante puede tener lugar algo más tarde (hacia los 10-12 meses); sin embargo, en las lobas esta no se presenta hasta bien entrados los dos años de edad.
    - La mayoría de las hembras de las distintas razas caninas presentan ciclos estrales cada 6 meses, si bien en perros de talla gigante es habitual que concurran cada 10 y hasta 12 0 16 meses; por el contrario las lobas continúan teniendo un estro al año.
    - En cuanto al tamaño de las camadas, las hembras de muchas razas caninas pueden parir más de 10 cachorros, incluso más de 15, mientras que las lobas suelen tener camadas compuestas por no más de cuatro individuos.
    - Finalmente cabe decir que los perros se aparean con gran promiscuidad y aceptan a varios individuos a lo largo de su vida y, en el caso de las hembras, incluso aceptan varios perros durante un mismo celo. No así los lobos, que son monógamos y eligen una pareja constante para toda la vida.
  • isabelmb

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    Registrado: 11/09/2010
    Posts: 7151

    #6

    25/01/2012, 21:22

    #5 #4 Las razas caninas modernas, pertenecen todas a la familia Canidae, en la que se incluyen igualmente sus “primos salvajes” los lobos, los zorros, los chacales y los coyotes. Y esto, que en principio pudiera parecernos banal e intrascendente, tiene sin embargo mucha importancia para comprender mejor cómo funciona el perro... porque, no lo olvidemos, entre el perro y el lobo existe mucho, muchísimo en común. Mucho más de lo que a simple vista pudiéramos suponer, si comparamos por ejemplo a un Irish Wolfhound, un Bullmastiff, un Setter Irlandés, un Caniche, un Lhasa Apso o un Yorkshire Terrier con un Lobo ibérico...

    También existen diferencias notorias, claro está, y entre todas ellas destacan las que se derivan de la talla, del peso o la dentición y la mordida, por ejemplo, sin olvidar esas otras que tienen que ver con la madurez sexual, los ciclos estrales, el tamaño de las camadas e incluso la selección de la pareja.

    Todo esto es importante tenerlo en cuenta si queremos comprender mejor ciertas actitudes e incluso ciertas necesidades de nuestros amigos peludos, a los que verdaderamente tenemos que considerar como lobos auténticos aunque disfrazados con piel de... perro.

    Y más importante es aún, si cabe --para entender todo lo que tiene que ver con su nutrición, que es el objeto de este libro--, entender que aún cuando es cierto que desde hace unos cien mil años los perros están unidos a nosotros con un vínculo muy especial que es el del trabajo y la camaradería y ello les ha hecho evolucionar lo suficiente como para tornarse domésticos y dejar atrás algunos de sus instintos más atávicos, este plazo de tiempo no ha sido ni mucho menos suficiente para que se hayan producido cambios internos capaces de hacer variar su comportamiento en lo que a la digestión y asimilación de los alimentos se refiere.

    Antepasados del perro doméstico

    Miacis (Eoceno tardío/Oligoceno)
    Cynodictis (Oligoceno tardío)
    Cynodesmus (Mioceno inferior)
    Tomarctus (Mioceno Superior)
    Lobo, Zorro, Perro

    Aunque luego hablaremos de todo ello con más detalle, conviene que quede claro desde este preciso momento que existe una gran diferencia entre lo que es alimentarse y nutrirse; lo primero es comer para subsistir y lo segundo, comer para estar bien, aprovechando al máximo todo lo que cada alimento aporta al organismo.

    En estado salvaje, los parientes más cercanos del perro doméstico, que continúan siendo básicamente carnívoros, mantienen una dieta que es mucho más variada de lo que a simple vista cabría suponer. Cierto es que la base de su alimentación es la carne, pero si la situación lo requiere, chacales, coyotes, lobos y zorros se alimentan igualmente de pescado, de verduras, de frutas y bayas. Se trata de un comportamiento que podría tildarse de oportunista, pero que se explica en razón de las necesidades de cada momento. Podría pues decirse que ocasionalmente los cánidos salvajes pueden convertirse en animales omnívoros.

    Principales cánidos emparentados con el perro doméstico

    Chacal dorado, Canis aureus
    Coyote, Canis latrans
    Lobo gris, Canis lupus
    Lobo rojo, Canis rufus
    Perro africano, Lycaon pictus
    Perro mapache, Nyctereutes procynoides
    Zorro ártico, Alopex lagopus
    Zorro bengalí, Vulpes bengalensis,
    Zorro gris, Urocyon cinereoargenteus
    Zorro rojo, Vulpes vulpes

    Omnívoros han sido también tradicionalmente los perros, pues hasta hace bien poco era común que se les alimentara con casi cualquier cosa, con los restos de comida que sobraba en nuestras mesas, por ejemplo; otros eran alimentados con el pescado que no podía venderse en las lonjas; otros aún con los cadáveres de los rebaños y otros, incluso, con poco más que un cacho de pan duro y leche, a falta de algo mejor. Dejados a su libre albedrío, muchos de estos perros vagabundeaban y continuaban cazando presas menores (conejos, ratones y otros roedores, pequeña aves e incluso pescado de agua dulce o salada) con las que complementar su dieta, o incluso en algunos casos ingerían frutos del bosque, fruta madura, hierba, etc.

    Pero llegó el momento de la modernidad --¿o acaso de la máxima comodidad?-- y, en pocos años, se pasó de permitir al perro comer casi de todo, a ofrecerle un menú mucho menos variado; el que procede de un saco o una lata que se compra en un hipermercado, en una tienda de barrio o en una clínica veterinaria. Y aún cuando es cierto que algunos de estos piensos comerciales parecen estar perfectamente formulados para atender todas las necesidades de nuestros peludos, otros muchos no lo están.

    Volvamos ahora otra vez al lobo salvaje y consideremos por un momento su dieta y el uso que hace de ella. Porque aunque a priori nos pueda parecer extraño, del análisis que hagamos de su comportamiento en relación con su alimentación, vamos a sacar una serie de conclusiones que nos habrán de servir para entender mejor cuáles son las verdaderas necesidades de nuestros propios compañeros de cuatro patas.

    Lo primero que constatamos con apenas mirar un documental televisivo, por ejemplo, es que los lobos no necesariamente comen todos los días; que la caza no siempre se les da del todo bien y que, ¡tantas veces!, pasan verdadero hambre... es entonces cuando emplean para sobrevivir, las reservas de grasa han acumulado en tiempos mejores. Luego, cuando cazan, su instinto les hace comer primero las vísceras y el contenido del estómago de su presa –casi siempre herbívoros-, con lo que de forma natural ingieren, sin que sean conscientes de ello, la hierba ya parcialmente digerida (y por lo tanto fácilmente digestible) que les aporta un alto contenido en ciertos nutrientes que de otra forma no serían capaces de sintetizar directamente, las vitaminas y algunos minerales.

    Una vez saciado el hambre inicial, es probable que guarden el resto de la presa para mejor momento, cuando estén más tranquilos. Será entonces cuando aprovechen para dar cuenta de la carne, músculos, nervios y tendones –o lo que es lo mismo, la proteína animal, y la grasa- y ya al final de ese largo proceso, llegará el momento en que no les quede más que unos cuántos huesos que roer, de los que aprovecharán su alto contenido en minerales.

    Pero hay todavía otros detalles interesantes a los que hemos de prestar atención; por una parte está el hecho de que los lobeznos se alimentan exclusivamente de leche materna durante todo el tiempo que dura la lactancia y que luego, durante unas cuántas semanas más, la madre regurgitará parte del alimento que ella misma habrá ingerido durante sus incursiones de caza. Un alimento que les llega así previamente semi-digerido y que se combina con todavía alguna ingesta esporádica de leche materna, cada vez más escasa. Este es el periodo llamado de destete.

    Cuando el destete termina, los cachorros ya no volverán a ingerir leche materna, ni tampoco de ningún otro tipo, durante el resto de su vida, salvo –claro—que se la ofrezca el dueño. Lo mismo ocurre con el resto de mamíferos, si exceptuamos el Hombre, el único animal que continúa alimentándose de leche durante toda su vida, y no de la materna, sino de la producida por otros mamíferos.

    Les llega entonces el momento de empezar a alimentarse de las presas que sus madres les traen aunque, como ya hemos visto, el suministro no será todo lo regular que cabría desear, sino que a veces la espera se hace larga y desesperante.

    Finalmente cuando alcanzan la edad suficiente para codearse con el resto de los miembros de la manada, sin riesgo, empezarán a tener que someterse a la férrea disciplina que impone la sofisticada estructura social de la manada a la que pertenecen, en la que está meridianamente claro que los primeros en alimentarse son los machos dominantes, luego las hembras dominantes, después los jóvenes, los cachorros, los viejos y finalmente los animales más sumisos del grupo, a los que casi se considera parias sociales.

    ¿Y qué significa esto? Pues sencillamente que los lobeznos, fuera ya de la protección y el cuidado materno, no ocupan precisamente los lugares más privilegiados de la pirámide social y por lo tanto, no van tampoco a beneficiarse de los mejores bocados, que se le reservan a los jefes del grupo. O dicho de otra manera, que a veces les tocará pasar hambre y que lo que coman no siempre será “boccato di cardinale”.

    Esto explica que los jóvenes lobeznos no sean animalitos regordetes y rechonchos, torpes y lentos de movimiento, que arrastran kilos de más que su estructura corporal no está preparada para soportar, sino más bien canes delgaduchos, ágiles y bastante atléticos, muy livianos de peso. Y aún explica otra cosa más... que porque son como son, no padecen ninguna de las taras que hoy en día afectan cada vez con más incidencia a nuestros perros domésticos, como por ejemplo la obesidad, ni tampoco los tan traídos y llevados problemas de displasias articulares (codo y cadera) o la diabetes mellitus, por citar solo tres de las mayores preocupaciones del propietario y del veterinario modernos.

    Si somos capaces de entender este comportamiento y las ventajas, sí ventajas, que se derivan del mismo, y las aplicamos a nuestros propios peludos, quizás podamos comenzar a vislumbrar un futuro más propicio para nuestras mascotas, en el que esos y otros problemas que se han hecho habituales sobretodo de unos años para acá, empiecen a remitir.

    Algunas diferencias entre perros y lobos

    - En el perro se dan casos de gigantismo (acromegalia) tanto como de enanismo (acondroplasia) y su talla puede variar entre 15 cm o menos incluso de altura y más de 80 cm; sin embargo en el lobo la talla oscila apenas entre los 60 y los 70 cm
    - En el perro el peso varía entre los 800 gramos y los más de 125 kilos, mientras que en el lobo se da un peso mínimo de 20 y máximo de 25 kilos
    - Perros y lobos han tenido siempre una dentición idéntica formada por un total de 42 piezas en los ejemplares adultos; sin embargo la selección impuesta por el Hombre ha hecho que en algunos casos los perros hayan visto desaparecer varios premolares, reducir significativamente el tamaño de sus mandíbulas o incrementar su anchura; asimismo la tradicional mordida de los cánidos se ha visto modificada por efecto de la selección y en la actualidad existen mordidas en tijera, tijera invertida, prognatas, que son deseables en varias razas
    - La madurez sexual en las perras se alcanza alrededor de los seis meses, si bien en ejemplares de talla gigante puede tener lugar algo más tarde (hacia los 10-12 meses); sin embargo, en las lobas esta no se presenta hasta bien entrados los dos años de edad.
    - La mayoría de las hembras de las distintas razas caninas presentan ciclos estrales cada 6 meses, si bien en perros de talla gigante es habitual que concurran cada 10 y hasta 12 0 16 meses; por el contrario las lobas continúan teniendo un estro al año.
    - En cuanto al tamaño de las camadas, las hembras de muchas razas caninas pueden parir más de 10 cachorros, incluso más de 15, mientras que las lobas suelen tener camadas compuestas por no más de cuatro individuos.
    - Finalmente cabe decir que los perros se aparean con gran promiscuidad y aceptan a varios individuos a lo largo de su vida y, en el caso de las hembras, incluso aceptan varios perros durante un mismo celo. No así los lobos, que son monógamos y eligen una pareja constante para toda la vida.
    muy interesante, gracias por compartir el artículo, pero no me quedó claro del todo ¿crees entonces que alimentarle solo con pienso es perjudicial? ¿es falsa la creencia de que si le das algo de comida 'humana' puede enfermar?
    En todo caso ¿qué crees que sea lo mejor??
  • baudin

    #7

    25/01/2012, 21:44

    #6 #5 muy interesante, gracias por compartir el artículo, pero no me quedó claro del todo ¿crees entonces que alimentarle solo con pienso es perjudicial? ¿es falsa la creencia de que si le das algo de comida 'humana' puede enfermar?
    En todo caso ¿qué crees que sea lo mejor??
    no es perjudicial a corto plazo pero si a largo (menos longevidad, mas posibilidades de enfermedades, etc).
  • isabelmb

    Agregar como amigo

    Registrado: 11/09/2010
    Posts: 7151

    #8

    25/01/2012, 21:45

    #7 #6 no es perjudicial a corto plazo pero si a largo (menos longevidad, mas posibilidades de enfermedades, etc).
    entonces que, por ejemplo, le de un cachito de pan o algo de comida mía eso no es malo ¿verdad?
  • baudin

    #9

    25/01/2012, 21:52

    disculpas, pulse una tecla equivocada y me corto la respuesta, lo dicho anteriormente es con referencia al pienso.

    La cocina casera cocinada, si es de forma muy ocasional no es malo darselo, pero si lo haces de forma habitual si `puede llegar a ser mala, demasiados condimentos y sal, aparte de estar cocinada (cambias la estructura molecular y no se aprovecha bien).


    Por otro ladao piensa que si tienes un niño pequeño imaginate que cuando vas al pediatra este te dice, mire, aqui le doy unas bolitas de colores que va a tener que comer su hijo TODOS LOS DIAS DE SU VIDA, pero tranquila que esta especialmente diseñado por nutrologos y tiene todo lo que su bebe va a necesitar a lo largo de su epoca de crecimiento, despues le cambiaremos a una formulacion de adulto para que su alimentacion sea equilibrada y balanceda (que no indica otra cosa que se supone que contiene todo lo que necesita en las proporciones adecuadas). Lo mas probable es que en ese momento salgas corriendo y espantada de esa consulta buscando a un medico "normal" ¿o no?. SI esto es asi, por que a nuestros perros les condenamos a ese calvario
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