Cuando los cachorros machos nacen, sus testículos están ubicados dentro del abdomen cerca de los riñones. Normalmente, durante el primer mes o dos, estos descienden a través del canal inguinal hasta el escroto fuera del cuerpo. A veces, este proceso puede completarse entre los 4 y 6 meses y aún considerarse normal.
La criptorquidia ocurre cuando uno o ambos testículos no descienden correctamente y permanecen retenidos dentro del cuerpo del perro, ya sea en el abdomen o en el canal inguinal. Esta condición es hereditaria y se debe a un desarrollo defectuoso del tejido conectivo que guía el descenso testicular.
La criptorquidia plantea varias preocupaciones de salud. Los testículos retenidos siguen produciendo testosterona pero generalmente no producen esperma, lo que lleva a la infertilidad si ambos testículos no descienden. Más importante aún, estos testículos retenidos aumentan significativamente el riesgo de cáncer testicular, alrededor de 13 veces más que en perros con testículos descendidos normalmente. Además, puede presentarse una complicación grave llamada torsión testicular, donde el cordón espermático se tuerce y corta el suministro de sangre, causando un dolor abdominal severo que requiere atención urgente.
Debido a estos riesgos, los veterinarios en España recomiendan la extracción quirúrgica de los testículos retenidos, especialmente si no han descendido a los 6 meses de edad. Esta cirugía previene el posible cáncer y otras complicaciones, además de eliminar la posibilidad de que el perro transmita esta condición genética a su descendencia.
La criptorquidia puede afectar a cualquier perro macho, pero es más común en ciertas razas, especialmente en perros pequeños y miniatura como caniches, pomeranias y yorkshire terriers. También razas como los Staffordshire Bull Terriers, Pastores Alemanes y Boxers muestran una mayor incidencia. Curiosamente, el testículo derecho es más frecuentemente retenido que el izquierdo.
En España, se estima que entre el 1% y 15% de los perros machos padecen esta condición, siendo más frecuente en perros de raza pura que en mestizos. La causa principal es genética, considerando que la criptorquidia se hereda típicamente como un rasgo recesivo.
Aproximadamente a los seis meses de edad, suele ser evidente si un perro es criptorquídico, ya que uno o ambos testículos estarán ausentes del escroto. Generalmente, esta condición no produce dolor; sin embargo, en casos raros la torsión testicular puede causar un dolor abdominal súbito y severo. Los tumores en testículos retenidos son más comunes y pueden provocar un incremento en la producción de estrógenos, desencadenando comportamientos feminizados y atrayendo a perros machos intactos.
El veterinario realizará un examen físico para localizar los testículos descendidos y, si es posible, los retenidos. Si no son palpables en el canal inguinal, se utiliza una ecografía para detectar con precisión los testículos retenidos más profundamente en el abdomen.
El tratamiento recomendado es la castración quirúrgica para remover tanto el o los testículos descendidos como los retenidos. No es viable ni ético intentar reubicar un testículo no descendido sin realizar la castración, ya que ello mantendría riesgos para la salud y la posibilidad de transmitir la condición genética.
La intervención quirúrgica temprana protege la salud del perro al prevenir el cáncer testicular y otras complicaciones, además de ayudar a controlar la propagación de la criptorquidia en la población canina.
Dado que la criptorquidia es hereditaria, los criadores responsables evitan reproducir perros con esta condición para reducir su incidencia en la población canina en general. Si está buscando un cachorro, busque criadores serios que hagan pruebas de condiciones hereditarias y ofrezcan garantías de salud.
Las revisiones veterinarias tempranas y la castración forman parte esencial del cuidado responsable, asegurando el bienestar de su mascota y previniendo futuros problemas de salud.
| Aspecto | Detalles |
|---|---|
| ¿Qué es? | Uno o ambos testículos no descienden al escroto |
| Causa | Genética; desarrollo incorrecto del tejido conectivo que guía el descenso testicular |
| Edad de diagnóstico | Generalmente después de 4 a 6 meses si no han descendido |
| Razas comunes | Perros pequeños y miniatura, Staffordshire Bull Terrier, Pastor Alemán, Boxer |
| Localización de testículos | Abdomen o canal inguinal |
| Riesgos | Infertilidad, mayor riesgo de cáncer testicular, torsión testicular |
| Diagnóstico | Examen físico y ecografía |
| Tratamiento | Extracción quirúrgica (castración) de todos los testículos, descendidos y retenidos |