Cuando los cachorros machos nacen, sus testículos están ubicados dentro del abdomen y deberían descender al escroto durante las primeras 2 a 8 semanas de vida. Cuando uno o ambos testículos no descienden al escroto, la condición se conoce como criptorquidia. En este artículo, vamos a explorar las causas, los riesgos y el tratamiento de la criptorquidia en perros.
La criptorquidia puede ser unilateral (un testículo) o bilateral (ambos testículos). Las causas exactas de la criptorquidia no se conocen completamente, pero se cree que tanto los factores genéticos como los ambientales pueden desempeñar un papel. La condición es más común en ciertas razas de perros, como los Yorkshire Terriers, el Maltipoo, los Poodles miniatura, los Shih Tzu y los Chihuahuas.
Los testículos que no descienden se encuentran a una temperatura más alta en el cuerpo que en el escroto, lo que puede aumentar el riesgo de cáncer testicular. Los perros con criptorquidia también tienen un mayor riesgo de otras condiciones, como torsiones testiculares.
El diagnóstico de la criptorquidia generalmente se realiza durante un examen físico. Tu veterinario palpará el escroto para comprobar si hay testículos. Si no se puede palpar uno o ambos testículos en el escroto, se pueden realizar pruebas de imagen, como la ecografía, para localizar los testículos no descendidos.
El tratamiento recomendado para la criptorquidia es la castración, que implica la extirpación de ambos testículos, incluso si sólo uno de ellos no ha descendido. Esto reduce el riesgo de cáncer testicular y otros problemas de salud. Los perros con criptorquidia no deben ser utilizados para la cría, ya que la condición puede ser heredada.
La criptorquidia es más común en ciertas razas. Además de los Yorkshire Terriers y el Pastor Alemán, otras razas como el Boxer también pueden verse afectadas. Los propietarios de estas razas deben estar especialmente atentos a los síntomas de la criptorquidia y buscar atención veterinaria si sospechan que su perro puede tener la condición.