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  • ksp90

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    Registrado: 23/05/2011
    Posts: 321

    #0

    26/12/2012, 12:41

    Presentación oficial de Ray!

    Lo primero, espero que esteis pasando unas felices Navidades y os deseo lo mejor para el próximo año!

    Quería presentaros definitivamente a un nuevo miembro en mi manada, muchos ya conoceis su historia, pero para los que no sea así, y como un pequeño homenaje para él, he escrito nuestra historia, muchas gracias por leerme!

    Todo empezó una fría mañana de Noviembre, el 1 de noviembre de este año concretamente. Como casi todos los días de invierno aquí en el Valle del Ebro, había una niebla baja y densa, y tanto a mis perras Bala y Lía como a mí nos daba una pereza enorme salir de casa. Finalmente nos decidimos, subimos al coche y como siempre nos dirijimos hacia el campo.


    Al tomar la curva para aparcar el coche en la torre, me pareció ver algo rápido y ágil dar la vuelta a la valla, pero con la niebla solo fue una sombra. Giré la cabeza hacia los asientos de atrás y ví que las perras miraban en la misma dirección que yo, así que pensé: "un zorro que habrá venido por el pienso de los gatos o a por las gallinas..." Hice un último intento de satisfacer mi curiosidad y me asomé por dónde había visto desaparecer ese fantasmilla, subimos las tres al pequeño monte que hay detrás de la casa, pero nada, así quedó la cosa.
    Al día siguiente, de vuelta al campo, con la niebla un poco más clara, apenas me acordaba de lo ocurrido el día anterior. Y ahí estaba de nuevo. No era un zorro. Era un perro. Jovencito y marrón anaranjado. Extremadamente delgado, nunca había visto algo tan exagerado, era sólamente piel y huesos. No pude ver más, así como veía el coche salía corriendo como si le persiguiese un león hambriento.
    Y así pasaron los días, yo dejándole pienso a diario y el escapando así como me veia.

    Pasadas unas tres semanas fue cogiendo confianza, ya no escapaba del coche, sinó que me venía a buscar al camino antes de llegar. Ya empezó a quedarse conmigo y a seguirme, con mis perros se llevaba genial, desde un principio, con ellos fue uno más. Tenía la tentación de ponerle nombre, pero pensaba que así sería más duro aún cuando nos tubieramos que separar.
    A partir de este momento, con el perro confiando en mí y yo en él, ví que era entonces cuando había que empezar a arreglar la situación. Así que lo primero fuimos al veterinario, a hacerle un chequeo y a comprobar si llevaba microchip. Nada de chip pero perfecto de salud (a excepción de lo flaco que estaba aún, y eso que ya había ganado unos cuantos kg). El veterinario me confirmó que tenía unos ocho meses, que era mezcla de braco húngaro y que le habian pegado muchísimo a su corta edad.
    Del veterinario nos fuimos a la protectora, a ver si nos ayudaban a encontrarle un nuevo hogar, ya que tenemos cuatro perros y tres gatos, y otro más en estos tiempos... es un gran gasto. Pero la protectora estaba llena y no nos pudieron ayudar, ni siquiera con difusión. Así que de vuelta al campo.
    "De momento por lo menos dormirás caliente y blandito, y no te faltará cariño ni de comer, tu tranquilo, te prometo que te encontraré un buen hogar para que no lo vuelvas a pasar mal", le iba diciendo, mientras él iba recostado en el asiento de atrás del coche, mirándome con esos ojazos tristes tan preciosos que tiene.

    Los días pasaban, y cada día le gustaban más las caricias. La tristeza en sus ojos poco a poco iba desapareciendo, pero cualquier movimiento brusco, cualquier ruido, hacían que se estremeciera. Un buen día sonó mi teléfono, querían adoptar al pequeño! Esa misma tardé quedé con el chico que lo quería, estubimos charlando un buen rato, ya que no quería mandarlo al primero que me lo pidiera, quería un buen hogar para él, se lo merece. Me dió la impresión de que estaría bien con él, además era del pueblo de al lado, solo estábamos a unos 40km de distancia y quedamos en que pasaría a verlo y estaríamos en contacto. Esa misma tarde se fue con su nuevo amo.
    Por un lado me alegraba enormemente por él, pero por otro, su marcha me había dejado un vacío enorme... Mis otras perras también sabían lo que pasaba, estaban tristes, sin ganas de jugar y diciendo que no incluso a sus chucherías preferidas.

    Al día siguiente, no me apetecía nada ir al campo. Sabía que iva a llegar y él no iva a estar. No iva a estar más. Tenía que asumirlo. Él estaba bien con su nuevo dueño... Así que tras un momento de reflexión y un largo suspiro, les abrí la puerta del coche a mis pequeñas, les puse el cinturón y nos pusimos en marcha.
    Así como entramos en el camino, a unos cinco minutos de llegar al campo, Lía se puso a llorar y a mover el rabo como loca, y Bala la siguió. Ahí me puse yo tambien nerviosa, porque ellas son muy tranquilas tanto en el coche como en casa, y sabía que algo pasaba, eso no era normal. Estabamos llegando a la piedra dónde venía a esperarme cada día. Yo no quería mirar. Sabía que allí no habría nadie. Las perras cada vez se ponían mas nerviosas y sus lloros parecían mas ansiosos. Las miré. Y ví hacia dónde miraban. Mi cabeza giró rápidamente, y ahí estaba él, en su piedra esperando como cada mañana. Inconscientemente se me dibujó una sonrisa de oreja a oreja en la cara, y no pude evitar darle un fuerte abrazo mientras notaba alguna lagrimilla deslizandose por mi cara.
    En una noche había recorrido unos 40 km para estar ahí, como siempre, esperandome.

    A la media hora me llamó su nuevo dueño, que se le había escapado. Cuando le dije que lo tenía yo, en un tiempo que a mí me parecieron minutos estaba en el campo a buscarlo. Yo no sabía que hacer, por un lado, un descuido lo puede tener cualquiera, pero por otro... y si a mi pequeño no le gustaba ese chico? Si se había escapado así por algo sería. Finalmente se lo llevó. Y ésta vez aún me dío más pena y rabia dejarlo marchar, despues de que viniera hasta aqui y por la noche.



    Pero esa misma noche ya estaba de nuevo feliz esperando en su piedra, con una sonrisa en la cara, sin una pizca de rencor por haberle devuelto a las manos de ese señor que tan poco le gustaba. Era el destino. Esa ya era su casa antes de que yo me diera cuenta.

    Ya he cumplido mi promesa, ya tienes un hogar para siempre, Ray.

    Las dos primeras a los pocos dias de llegar.


    Estas las actuales.

    Esperando la pelota!

    Siesta!

    Carrera


    Una mirada vale más que mil palabras...

    Responder
  • cocker Profesional

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    Registrado: 05/10/2011
    Posts: 7916

    #1

    26/12/2012, 13:12

    #0 Lo primero, espero que esteis pasando unas felices Navidades y os deseo lo mejor para el próximo año!

    Quería presentaros definitivamente a un nuevo miembro en mi manada, muchos ya conoceis su historia, pero para los que no sea así, y como un pequeño homenaje para él, he escrito nuestra historia, muchas gracias por leerme!

    Todo empezó una fría mañana de Noviembre, el 1 de noviembre de este año concretamente. Como casi todos los días de invierno aquí en el Valle del Ebro, había una niebla baja y densa, y tanto a mis perras Bala y Lía como a mí nos daba una pereza enorme salir de casa. Finalmente nos decidimos, subimos al coche y como siempre nos dirijimos hacia el campo.


    Al tomar la curva para aparcar el coche en la torre, me pareció ver algo rápido y ágil dar la vuelta a la valla, pero con la niebla solo fue una sombra. Giré la cabeza hacia los asientos de atrás y ví que las perras miraban en la misma dirección que yo, así que pensé: "un zorro que habrá venido por el pienso de los gatos o a por las gallinas..." Hice un último intento de satisfacer mi curiosidad y me asomé por dónde había visto desaparecer ese fantasmilla, subimos las tres al pequeño monte que hay detrás de la casa, pero nada, así quedó la cosa.
    Al día siguiente, de vuelta al campo, con la niebla un poco más clara, apenas me acordaba de lo ocurrido el día anterior. Y ahí estaba de nuevo. No era un zorro. Era un perro. Jovencito y marrón anaranjado. Extremadamente delgado, nunca había visto algo tan exagerado, era sólamente piel y huesos. No pude ver más, así como veía el coche salía corriendo como si le persiguiese un león hambriento.
    Y así pasaron los días, yo dejándole pienso a diario y el escapando así como me veia.

    Pasadas unas tres semanas fue cogiendo confianza, ya no escapaba del coche, sinó que me venía a buscar al camino antes de llegar. Ya empezó a quedarse conmigo y a seguirme, con mis perros se llevaba genial, desde un principio, con ellos fue uno más. Tenía la tentación de ponerle nombre, pero pensaba que así sería más duro aún cuando nos tubieramos que separar.
    A partir de este momento, con el perro confiando en mí y yo en él, ví que era entonces cuando había que empezar a arreglar la situación. Así que lo primero fuimos al veterinario, a hacerle un chequeo y a comprobar si llevaba microchip. Nada de chip pero perfecto de salud (a excepción de lo flaco que estaba aún, y eso que ya había ganado unos cuantos kg). El veterinario me confirmó que tenía unos ocho meses, que era mezcla de braco húngaro y que le habian pegado muchísimo a su corta edad.
    Del veterinario nos fuimos a la protectora, a ver si nos ayudaban a encontrarle un nuevo hogar, ya que tenemos cuatro perros y tres gatos, y otro más en estos tiempos... es un gran gasto. Pero la protectora estaba llena y no nos pudieron ayudar, ni siquiera con difusión. Así que de vuelta al campo.
    "De momento por lo menos dormirás caliente y blandito, y no te faltará cariño ni de comer, tu tranquilo, te prometo que te encontraré un buen hogar para que no lo vuelvas a pasar mal", le iba diciendo, mientras él iba recostado en el asiento de atrás del coche, mirándome con esos ojazos tristes tan preciosos que tiene.

    Los días pasaban, y cada día le gustaban más las caricias. La tristeza en sus ojos poco a poco iba desapareciendo, pero cualquier movimiento brusco, cualquier ruido, hacían que se estremeciera. Un buen día sonó mi teléfono, querían adoptar al pequeño! Esa misma tardé quedé con el chico que lo quería, estubimos charlando un buen rato, ya que no quería mandarlo al primero que me lo pidiera, quería un buen hogar para él, se lo merece. Me dió la impresión de que estaría bien con él, además era del pueblo de al lado, solo estábamos a unos 40km de distancia y quedamos en que pasaría a verlo y estaríamos en contacto. Esa misma tarde se fue con su nuevo amo.
    Por un lado me alegraba enormemente por él, pero por otro, su marcha me había dejado un vacío enorme... Mis otras perras también sabían lo que pasaba, estaban tristes, sin ganas de jugar y diciendo que no incluso a sus chucherías preferidas.

    Al día siguiente, no me apetecía nada ir al campo. Sabía que iva a llegar y él no iva a estar. No iva a estar más. Tenía que asumirlo. Él estaba bien con su nuevo dueño... Así que tras un momento de reflexión y un largo suspiro, les abrí la puerta del coche a mis pequeñas, les puse el cinturón y nos pusimos en marcha.
    Así como entramos en el camino, a unos cinco minutos de llegar al campo, Lía se puso a llorar y a mover el rabo como loca, y Bala la siguió. Ahí me puse yo tambien nerviosa, porque ellas son muy tranquilas tanto en el coche como en casa, y sabía que algo pasaba, eso no era normal. Estabamos llegando a la piedra dónde venía a esperarme cada día. Yo no quería mirar. Sabía que allí no habría nadie. Las perras cada vez se ponían mas nerviosas y sus lloros parecían mas ansiosos. Las miré. Y ví hacia dónde miraban. Mi cabeza giró rápidamente, y ahí estaba él, en su piedra esperando como cada mañana. Inconscientemente se me dibujó una sonrisa de oreja a oreja en la cara, y no pude evitar darle un fuerte abrazo mientras notaba alguna lagrimilla deslizandose por mi cara.
    En una noche había recorrido unos 40 km para estar ahí, como siempre, esperandome.

    A la media hora me llamó su nuevo dueño, que se le había escapado. Cuando le dije que lo tenía yo, en un tiempo que a mí me parecieron minutos estaba en el campo a buscarlo. Yo no sabía que hacer, por un lado, un descuido lo puede tener cualquiera, pero por otro... y si a mi pequeño no le gustaba ese chico? Si se había escapado así por algo sería. Finalmente se lo llevó. Y ésta vez aún me dío más pena y rabia dejarlo marchar, despues de que viniera hasta aqui y por la noche.



    Pero esa misma noche ya estaba de nuevo feliz esperando en su piedra, con una sonrisa en la cara, sin una pizca de rencor por haberle devuelto a las manos de ese señor que tan poco le gustaba. Era el destino. Esa ya era su casa antes de que yo me diera cuenta.

    Ya he cumplido mi promesa, ya tienes un hogar para siempre, Ray.

    Las dos primeras a los pocos dias de llegar.


    Estas las actuales.

    Esperando la pelota!

    Siesta!

    Carrera


    Una mirada vale más que mil palabras...
    que historia, bonita pero triste.
    Con esa mirada no se cómo hay "gente" que pueda pegar a un amimalito indefenso.
    recorrió kilómetros para veros, este perrito si que es amor, ahora ya tiene un hogar al que dar cariño y el recibir también, espero que este feliz en su nueva casa y Qe puedas ir a visitarlo de vez en cuando, se merece lo mejor, en las fotos se le ve una carita preciosa!
    Se me han escapado las lágrimas un poco.
    Besitoss y feliz Navidad!
  • ksp90

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    Registrado: 23/05/2011
    Posts: 321

    #2

    26/12/2012, 13:33

    #1 #0 que historia, bonita pero triste.
    Con esa mirada no se cómo hay "gente" que pueda pegar a un amimalito indefenso.
    recorrió kilómetros para veros, este perrito si que es amor, ahora ya tiene un hogar al que dar cariño y el recibir también, espero que este feliz en su nueva casa y Qe puedas ir a visitarlo de vez en cuando, se merece lo mejor, en las fotos se le ve una carita preciosa!
    Se me han escapado las lágrimas un poco.
    Besitoss y feliz Navidad!
    Gracias cocker.
    Pero me debí de expresar mal, el se queda con nosotros para siempre!! La segunda vez que vino desde tan lejos no le pude decir que no, la primera vez ya fue dificil, pero la segunda imposible!

    Estamos encantados con él, se porta genial y se quieren mucho entre todos ellos (los perros).
    Besos! Feliz navidad a tí tambien y a todos tus peludetes!
  • cocker Profesional

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    Registrado: 05/10/2011
    Posts: 7916

    #3

    26/12/2012, 13:47

    #2 #1 Gracias cocker.
    Pero me debí de expresar mal, el se queda con nosotros para siempre!! La segunda vez que vino desde tan lejos no le pude decir que no, la primera vez ya fue dificil, pero la segunda imposible!

    Estamos encantados con él, se porta genial y se quieren mucho entre todos ellos (los perros).
    Besos! Feliz navidad a tí tambien y a todos tus peludetes!
    Denada, Aahh! Te entendí mal jijiji
    No me extraña, tan buen corazón que tiene este perrito!
    Que bien que se lleven todos bien! Tus perritas encantadas con un nuevo peque con el que jugar
    A trufa solo falta bety que se acostumbren por que al ser tan grande bety le tiene miedo jajajaja
    Graciasaaaa besootesss
  • yorkiperla

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    Registrado: 13/03/2012
    Posts: 671

    #5

    26/12/2012, 15:11

    #0 Lo primero, espero que esteis pasando unas felices Navidades y os deseo lo mejor para el próximo año!

    Quería presentaros definitivamente a un nuevo miembro en mi manada, muchos ya conoceis su historia, pero para los que no sea así, y como un pequeño homenaje para él, he escrito nuestra historia, muchas gracias por leerme!

    Todo empezó una fría mañana de Noviembre, el 1 de noviembre de este año concretamente. Como casi todos los días de invierno aquí en el Valle del Ebro, había una niebla baja y densa, y tanto a mis perras Bala y Lía como a mí nos daba una pereza enorme salir de casa. Finalmente nos decidimos, subimos al coche y como siempre nos dirijimos hacia el campo.


    Al tomar la curva para aparcar el coche en la torre, me pareció ver algo rápido y ágil dar la vuelta a la valla, pero con la niebla solo fue una sombra. Giré la cabeza hacia los asientos de atrás y ví que las perras miraban en la misma dirección que yo, así que pensé: "un zorro que habrá venido por el pienso de los gatos o a por las gallinas..." Hice un último intento de satisfacer mi curiosidad y me asomé por dónde había visto desaparecer ese fantasmilla, subimos las tres al pequeño monte que hay detrás de la casa, pero nada, así quedó la cosa.
    Al día siguiente, de vuelta al campo, con la niebla un poco más clara, apenas me acordaba de lo ocurrido el día anterior. Y ahí estaba de nuevo. No era un zorro. Era un perro. Jovencito y marrón anaranjado. Extremadamente delgado, nunca había visto algo tan exagerado, era sólamente piel y huesos. No pude ver más, así como veía el coche salía corriendo como si le persiguiese un león hambriento.
    Y así pasaron los días, yo dejándole pienso a diario y el escapando así como me veia.

    Pasadas unas tres semanas fue cogiendo confianza, ya no escapaba del coche, sinó que me venía a buscar al camino antes de llegar. Ya empezó a quedarse conmigo y a seguirme, con mis perros se llevaba genial, desde un principio, con ellos fue uno más. Tenía la tentación de ponerle nombre, pero pensaba que así sería más duro aún cuando nos tubieramos que separar.
    A partir de este momento, con el perro confiando en mí y yo en él, ví que era entonces cuando había que empezar a arreglar la situación. Así que lo primero fuimos al veterinario, a hacerle un chequeo y a comprobar si llevaba microchip. Nada de chip pero perfecto de salud (a excepción de lo flaco que estaba aún, y eso que ya había ganado unos cuantos kg). El veterinario me confirmó que tenía unos ocho meses, que era mezcla de braco húngaro y que le habian pegado muchísimo a su corta edad.
    Del veterinario nos fuimos a la protectora, a ver si nos ayudaban a encontrarle un nuevo hogar, ya que tenemos cuatro perros y tres gatos, y otro más en estos tiempos... es un gran gasto. Pero la protectora estaba llena y no nos pudieron ayudar, ni siquiera con difusión. Así que de vuelta al campo.
    "De momento por lo menos dormirás caliente y blandito, y no te faltará cariño ni de comer, tu tranquilo, te prometo que te encontraré un buen hogar para que no lo vuelvas a pasar mal", le iba diciendo, mientras él iba recostado en el asiento de atrás del coche, mirándome con esos ojazos tristes tan preciosos que tiene.

    Los días pasaban, y cada día le gustaban más las caricias. La tristeza en sus ojos poco a poco iba desapareciendo, pero cualquier movimiento brusco, cualquier ruido, hacían que se estremeciera. Un buen día sonó mi teléfono, querían adoptar al pequeño! Esa misma tardé quedé con el chico que lo quería, estubimos charlando un buen rato, ya que no quería mandarlo al primero que me lo pidiera, quería un buen hogar para él, se lo merece. Me dió la impresión de que estaría bien con él, además era del pueblo de al lado, solo estábamos a unos 40km de distancia y quedamos en que pasaría a verlo y estaríamos en contacto. Esa misma tarde se fue con su nuevo amo.
    Por un lado me alegraba enormemente por él, pero por otro, su marcha me había dejado un vacío enorme... Mis otras perras también sabían lo que pasaba, estaban tristes, sin ganas de jugar y diciendo que no incluso a sus chucherías preferidas.

    Al día siguiente, no me apetecía nada ir al campo. Sabía que iva a llegar y él no iva a estar. No iva a estar más. Tenía que asumirlo. Él estaba bien con su nuevo dueño... Así que tras un momento de reflexión y un largo suspiro, les abrí la puerta del coche a mis pequeñas, les puse el cinturón y nos pusimos en marcha.
    Así como entramos en el camino, a unos cinco minutos de llegar al campo, Lía se puso a llorar y a mover el rabo como loca, y Bala la siguió. Ahí me puse yo tambien nerviosa, porque ellas son muy tranquilas tanto en el coche como en casa, y sabía que algo pasaba, eso no era normal. Estabamos llegando a la piedra dónde venía a esperarme cada día. Yo no quería mirar. Sabía que allí no habría nadie. Las perras cada vez se ponían mas nerviosas y sus lloros parecían mas ansiosos. Las miré. Y ví hacia dónde miraban. Mi cabeza giró rápidamente, y ahí estaba él, en su piedra esperando como cada mañana. Inconscientemente se me dibujó una sonrisa de oreja a oreja en la cara, y no pude evitar darle un fuerte abrazo mientras notaba alguna lagrimilla deslizandose por mi cara.
    En una noche había recorrido unos 40 km para estar ahí, como siempre, esperandome.

    A la media hora me llamó su nuevo dueño, que se le había escapado. Cuando le dije que lo tenía yo, en un tiempo que a mí me parecieron minutos estaba en el campo a buscarlo. Yo no sabía que hacer, por un lado, un descuido lo puede tener cualquiera, pero por otro... y si a mi pequeño no le gustaba ese chico? Si se había escapado así por algo sería. Finalmente se lo llevó. Y ésta vez aún me dío más pena y rabia dejarlo marchar, despues de que viniera hasta aqui y por la noche.



    Pero esa misma noche ya estaba de nuevo feliz esperando en su piedra, con una sonrisa en la cara, sin una pizca de rencor por haberle devuelto a las manos de ese señor que tan poco le gustaba. Era el destino. Esa ya era su casa antes de que yo me diera cuenta.

    Ya he cumplido mi promesa, ya tienes un hogar para siempre, Ray.

    Las dos primeras a los pocos dias de llegar.


    Estas las actuales.

    Esperando la pelota!

    Siesta!

    Carrera


    Una mirada vale más que mil palabras...
    Que historia más bonita y que amor de perro.. se ve la mejora en sus ojos, su cara y su cuerpo. Pobrecillo, lo que ha tenido que pasar, seguro que no valía para la caza y su ''dueño'' le pegaba, que gentuza.
    Seguro que te estará agradecido de por vida, no ha podido encontrar un hogar mejor.
  • chaneel

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    Registrado: 30/09/2011
    Posts: 861

    #6

    26/12/2012, 19:20

    #0 Lo primero, espero que esteis pasando unas felices Navidades y os deseo lo mejor para el próximo año!

    Quería presentaros definitivamente a un nuevo miembro en mi manada, muchos ya conoceis su historia, pero para los que no sea así, y como un pequeño homenaje para él, he escrito nuestra historia, muchas gracias por leerme!

    Todo empezó una fría mañana de Noviembre, el 1 de noviembre de este año concretamente. Como casi todos los días de invierno aquí en el Valle del Ebro, había una niebla baja y densa, y tanto a mis perras Bala y Lía como a mí nos daba una pereza enorme salir de casa. Finalmente nos decidimos, subimos al coche y como siempre nos dirijimos hacia el campo.


    Al tomar la curva para aparcar el coche en la torre, me pareció ver algo rápido y ágil dar la vuelta a la valla, pero con la niebla solo fue una sombra. Giré la cabeza hacia los asientos de atrás y ví que las perras miraban en la misma dirección que yo, así que pensé: "un zorro que habrá venido por el pienso de los gatos o a por las gallinas..." Hice un último intento de satisfacer mi curiosidad y me asomé por dónde había visto desaparecer ese fantasmilla, subimos las tres al pequeño monte que hay detrás de la casa, pero nada, así quedó la cosa.
    Al día siguiente, de vuelta al campo, con la niebla un poco más clara, apenas me acordaba de lo ocurrido el día anterior. Y ahí estaba de nuevo. No era un zorro. Era un perro. Jovencito y marrón anaranjado. Extremadamente delgado, nunca había visto algo tan exagerado, era sólamente piel y huesos. No pude ver más, así como veía el coche salía corriendo como si le persiguiese un león hambriento.
    Y así pasaron los días, yo dejándole pienso a diario y el escapando así como me veia.

    Pasadas unas tres semanas fue cogiendo confianza, ya no escapaba del coche, sinó que me venía a buscar al camino antes de llegar. Ya empezó a quedarse conmigo y a seguirme, con mis perros se llevaba genial, desde un principio, con ellos fue uno más. Tenía la tentación de ponerle nombre, pero pensaba que así sería más duro aún cuando nos tubieramos que separar.
    A partir de este momento, con el perro confiando en mí y yo en él, ví que era entonces cuando había que empezar a arreglar la situación. Así que lo primero fuimos al veterinario, a hacerle un chequeo y a comprobar si llevaba microchip. Nada de chip pero perfecto de salud (a excepción de lo flaco que estaba aún, y eso que ya había ganado unos cuantos kg). El veterinario me confirmó que tenía unos ocho meses, que era mezcla de braco húngaro y que le habian pegado muchísimo a su corta edad.
    Del veterinario nos fuimos a la protectora, a ver si nos ayudaban a encontrarle un nuevo hogar, ya que tenemos cuatro perros y tres gatos, y otro más en estos tiempos... es un gran gasto. Pero la protectora estaba llena y no nos pudieron ayudar, ni siquiera con difusión. Así que de vuelta al campo.
    "De momento por lo menos dormirás caliente y blandito, y no te faltará cariño ni de comer, tu tranquilo, te prometo que te encontraré un buen hogar para que no lo vuelvas a pasar mal", le iba diciendo, mientras él iba recostado en el asiento de atrás del coche, mirándome con esos ojazos tristes tan preciosos que tiene.

    Los días pasaban, y cada día le gustaban más las caricias. La tristeza en sus ojos poco a poco iba desapareciendo, pero cualquier movimiento brusco, cualquier ruido, hacían que se estremeciera. Un buen día sonó mi teléfono, querían adoptar al pequeño! Esa misma tardé quedé con el chico que lo quería, estubimos charlando un buen rato, ya que no quería mandarlo al primero que me lo pidiera, quería un buen hogar para él, se lo merece. Me dió la impresión de que estaría bien con él, además era del pueblo de al lado, solo estábamos a unos 40km de distancia y quedamos en que pasaría a verlo y estaríamos en contacto. Esa misma tarde se fue con su nuevo amo.
    Por un lado me alegraba enormemente por él, pero por otro, su marcha me había dejado un vacío enorme... Mis otras perras también sabían lo que pasaba, estaban tristes, sin ganas de jugar y diciendo que no incluso a sus chucherías preferidas.

    Al día siguiente, no me apetecía nada ir al campo. Sabía que iva a llegar y él no iva a estar. No iva a estar más. Tenía que asumirlo. Él estaba bien con su nuevo dueño... Así que tras un momento de reflexión y un largo suspiro, les abrí la puerta del coche a mis pequeñas, les puse el cinturón y nos pusimos en marcha.
    Así como entramos en el camino, a unos cinco minutos de llegar al campo, Lía se puso a llorar y a mover el rabo como loca, y Bala la siguió. Ahí me puse yo tambien nerviosa, porque ellas son muy tranquilas tanto en el coche como en casa, y sabía que algo pasaba, eso no era normal. Estabamos llegando a la piedra dónde venía a esperarme cada día. Yo no quería mirar. Sabía que allí no habría nadie. Las perras cada vez se ponían mas nerviosas y sus lloros parecían mas ansiosos. Las miré. Y ví hacia dónde miraban. Mi cabeza giró rápidamente, y ahí estaba él, en su piedra esperando como cada mañana. Inconscientemente se me dibujó una sonrisa de oreja a oreja en la cara, y no pude evitar darle un fuerte abrazo mientras notaba alguna lagrimilla deslizandose por mi cara.
    En una noche había recorrido unos 40 km para estar ahí, como siempre, esperandome.

    A la media hora me llamó su nuevo dueño, que se le había escapado. Cuando le dije que lo tenía yo, en un tiempo que a mí me parecieron minutos estaba en el campo a buscarlo. Yo no sabía que hacer, por un lado, un descuido lo puede tener cualquiera, pero por otro... y si a mi pequeño no le gustaba ese chico? Si se había escapado así por algo sería. Finalmente se lo llevó. Y ésta vez aún me dío más pena y rabia dejarlo marchar, despues de que viniera hasta aqui y por la noche.



    Pero esa misma noche ya estaba de nuevo feliz esperando en su piedra, con una sonrisa en la cara, sin una pizca de rencor por haberle devuelto a las manos de ese señor que tan poco le gustaba. Era el destino. Esa ya era su casa antes de que yo me diera cuenta.

    Ya he cumplido mi promesa, ya tienes un hogar para siempre, Ray.

    Las dos primeras a los pocos dias de llegar.


    Estas las actuales.

    Esperando la pelota!

    Siesta!

    Carrera


    Una mirada vale más que mil palabras...
    Ay,Dios!! Si parece una historia de película!! Me ha encantado,sobre todo el final,ya que cuando lo leí,como Cocker te entendí mal,y pensé ay que penita dejarlo,con ese chico,cuando el pobre lo único que le faltó fue hablarle y decirle os quiero a ustedes...Pero menos mal,que todo ha tenido un final feliz.Espero que seáis muy felices y como ya te comenté en tu anterior post,el te dará un amor incondicional y el mejor que se pueda soñar.Besitos y felices fiestas.
  • macuslha

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    Registrado: 03/07/2012
    Posts: 9

    #7

    26/12/2012, 20:19

    No sabes lo que me alegra saber que esta contigo, y me parece que Dios sabe porque tiene que estar contigo, ni protectora, ni dueños nuevos el era para ti y tu para el. esta precioso y Feliz Navidad
  • duka

    Agregar como amigo

    Registrado: 11/10/2012
    Posts: 2923

    #8

    26/12/2012, 20:35

    #0 Lo primero, espero que esteis pasando unas felices Navidades y os deseo lo mejor para el próximo año!

    Quería presentaros definitivamente a un nuevo miembro en mi manada, muchos ya conoceis su historia, pero para los que no sea así, y como un pequeño homenaje para él, he escrito nuestra historia, muchas gracias por leerme!

    Todo empezó una fría mañana de Noviembre, el 1 de noviembre de este año concretamente. Como casi todos los días de invierno aquí en el Valle del Ebro, había una niebla baja y densa, y tanto a mis perras Bala y Lía como a mí nos daba una pereza enorme salir de casa. Finalmente nos decidimos, subimos al coche y como siempre nos dirijimos hacia el campo.


    Al tomar la curva para aparcar el coche en la torre, me pareció ver algo rápido y ágil dar la vuelta a la valla, pero con la niebla solo fue una sombra. Giré la cabeza hacia los asientos de atrás y ví que las perras miraban en la misma dirección que yo, así que pensé: "un zorro que habrá venido por el pienso de los gatos o a por las gallinas..." Hice un último intento de satisfacer mi curiosidad y me asomé por dónde había visto desaparecer ese fantasmilla, subimos las tres al pequeño monte que hay detrás de la casa, pero nada, así quedó la cosa.
    Al día siguiente, de vuelta al campo, con la niebla un poco más clara, apenas me acordaba de lo ocurrido el día anterior. Y ahí estaba de nuevo. No era un zorro. Era un perro. Jovencito y marrón anaranjado. Extremadamente delgado, nunca había visto algo tan exagerado, era sólamente piel y huesos. No pude ver más, así como veía el coche salía corriendo como si le persiguiese un león hambriento.
    Y así pasaron los días, yo dejándole pienso a diario y el escapando así como me veia.

    Pasadas unas tres semanas fue cogiendo confianza, ya no escapaba del coche, sinó que me venía a buscar al camino antes de llegar. Ya empezó a quedarse conmigo y a seguirme, con mis perros se llevaba genial, desde un principio, con ellos fue uno más. Tenía la tentación de ponerle nombre, pero pensaba que así sería más duro aún cuando nos tubieramos que separar.
    A partir de este momento, con el perro confiando en mí y yo en él, ví que era entonces cuando había que empezar a arreglar la situación. Así que lo primero fuimos al veterinario, a hacerle un chequeo y a comprobar si llevaba microchip. Nada de chip pero perfecto de salud (a excepción de lo flaco que estaba aún, y eso que ya había ganado unos cuantos kg). El veterinario me confirmó que tenía unos ocho meses, que era mezcla de braco húngaro y que le habian pegado muchísimo a su corta edad.
    Del veterinario nos fuimos a la protectora, a ver si nos ayudaban a encontrarle un nuevo hogar, ya que tenemos cuatro perros y tres gatos, y otro más en estos tiempos... es un gran gasto. Pero la protectora estaba llena y no nos pudieron ayudar, ni siquiera con difusión. Así que de vuelta al campo.
    "De momento por lo menos dormirás caliente y blandito, y no te faltará cariño ni de comer, tu tranquilo, te prometo que te encontraré un buen hogar para que no lo vuelvas a pasar mal", le iba diciendo, mientras él iba recostado en el asiento de atrás del coche, mirándome con esos ojazos tristes tan preciosos que tiene.

    Los días pasaban, y cada día le gustaban más las caricias. La tristeza en sus ojos poco a poco iba desapareciendo, pero cualquier movimiento brusco, cualquier ruido, hacían que se estremeciera. Un buen día sonó mi teléfono, querían adoptar al pequeño! Esa misma tardé quedé con el chico que lo quería, estubimos charlando un buen rato, ya que no quería mandarlo al primero que me lo pidiera, quería un buen hogar para él, se lo merece. Me dió la impresión de que estaría bien con él, además era del pueblo de al lado, solo estábamos a unos 40km de distancia y quedamos en que pasaría a verlo y estaríamos en contacto. Esa misma tarde se fue con su nuevo amo.
    Por un lado me alegraba enormemente por él, pero por otro, su marcha me había dejado un vacío enorme... Mis otras perras también sabían lo que pasaba, estaban tristes, sin ganas de jugar y diciendo que no incluso a sus chucherías preferidas.

    Al día siguiente, no me apetecía nada ir al campo. Sabía que iva a llegar y él no iva a estar. No iva a estar más. Tenía que asumirlo. Él estaba bien con su nuevo dueño... Así que tras un momento de reflexión y un largo suspiro, les abrí la puerta del coche a mis pequeñas, les puse el cinturón y nos pusimos en marcha.
    Así como entramos en el camino, a unos cinco minutos de llegar al campo, Lía se puso a llorar y a mover el rabo como loca, y Bala la siguió. Ahí me puse yo tambien nerviosa, porque ellas son muy tranquilas tanto en el coche como en casa, y sabía que algo pasaba, eso no era normal. Estabamos llegando a la piedra dónde venía a esperarme cada día. Yo no quería mirar. Sabía que allí no habría nadie. Las perras cada vez se ponían mas nerviosas y sus lloros parecían mas ansiosos. Las miré. Y ví hacia dónde miraban. Mi cabeza giró rápidamente, y ahí estaba él, en su piedra esperando como cada mañana. Inconscientemente se me dibujó una sonrisa de oreja a oreja en la cara, y no pude evitar darle un fuerte abrazo mientras notaba alguna lagrimilla deslizandose por mi cara.
    En una noche había recorrido unos 40 km para estar ahí, como siempre, esperandome.

    A la media hora me llamó su nuevo dueño, que se le había escapado. Cuando le dije que lo tenía yo, en un tiempo que a mí me parecieron minutos estaba en el campo a buscarlo. Yo no sabía que hacer, por un lado, un descuido lo puede tener cualquiera, pero por otro... y si a mi pequeño no le gustaba ese chico? Si se había escapado así por algo sería. Finalmente se lo llevó. Y ésta vez aún me dío más pena y rabia dejarlo marchar, despues de que viniera hasta aqui y por la noche.



    Pero esa misma noche ya estaba de nuevo feliz esperando en su piedra, con una sonrisa en la cara, sin una pizca de rencor por haberle devuelto a las manos de ese señor que tan poco le gustaba. Era el destino. Esa ya era su casa antes de que yo me diera cuenta.

    Ya he cumplido mi promesa, ya tienes un hogar para siempre, Ray.

    Las dos primeras a los pocos dias de llegar.


    Estas las actuales.

    Esperando la pelota!

    Siesta!

    Carrera


    Una mirada vale más que mil palabras...
    me ha emocionado tu historia con Ray,definitivamente estais exos el uno para el otro,y x eso el destino os ha unido,y de Ray... ,k voy a decir de Ray, su mirada lo dice todo...maravillosa historia y lo mejor de todo es k tiene un bonito final féliz...mimitos para tí y tu gran familia con un nuevo miembro...felices fiestas!!!
  • ksp90

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    Registrado: 23/05/2011
    Posts: 321

    #9

    26/12/2012, 23:04

    #4 #0 esta muy lindo y confiado!!!!
    #5 #0 Que historia más bonita y que amor de perro.. se ve la mejora en sus ojos, su cara y su cuerpo. Pobrecillo, lo que ha tenido que pasar, seguro que no valía para la caza y su ''dueño'' le pegaba, que gentuza.
    Seguro que te estará agradecido de por vida, no ha podido encontrar un hogar mejor.
    #6 #0 Ay,Dios!! Si parece una historia de película!! Me ha encantado,sobre todo el final,ya que cuando lo leí,como Cocker te entendí mal,y pensé ay que penita dejarlo,con ese chico,cuando el pobre lo único que le faltó fue hablarle y decirle os quiero a ustedes...Pero menos mal,que todo ha tenido un final feliz.Espero que seáis muy felices y como ya te comenté en tu anterior post,el te dará un amor incondicional y el mejor que se pueda soñar.Besitos y felices fiestas.
    #7 No sabes lo que me alegra saber que esta contigo, y me parece que Dios sabe porque tiene que estar contigo, ni protectora, ni dueños nuevos el era para ti y tu para el. esta precioso y Feliz Navidad
    #8 #0 me ha emocionado tu historia con Ray,definitivamente estais exos el uno para el otro,y x eso el destino os ha unido,y de Ray... ,k voy a decir de Ray, su mirada lo dice todo...maravillosa historia y lo mejor de todo es k tiene un bonito final féliz...mimitos para tí y tu gran familia con un nuevo miembro...felices fiestas!!!
    Muchas gracias por vuestras palabras! Es un amor de perro, se lo merece TODO!
  • o0obono0o

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    Registrado: 25/12/2011
    Posts: 193

    #10

    27/12/2012, 07:02

    #0 Lo primero, espero que esteis pasando unas felices Navidades y os deseo lo mejor para el próximo año!

    Quería presentaros definitivamente a un nuevo miembro en mi manada, muchos ya conoceis su historia, pero para los que no sea así, y como un pequeño homenaje para él, he escrito nuestra historia, muchas gracias por leerme!

    Todo empezó una fría mañana de Noviembre, el 1 de noviembre de este año concretamente. Como casi todos los días de invierno aquí en el Valle del Ebro, había una niebla baja y densa, y tanto a mis perras Bala y Lía como a mí nos daba una pereza enorme salir de casa. Finalmente nos decidimos, subimos al coche y como siempre nos dirijimos hacia el campo.


    Al tomar la curva para aparcar el coche en la torre, me pareció ver algo rápido y ágil dar la vuelta a la valla, pero con la niebla solo fue una sombra. Giré la cabeza hacia los asientos de atrás y ví que las perras miraban en la misma dirección que yo, así que pensé: "un zorro que habrá venido por el pienso de los gatos o a por las gallinas..." Hice un último intento de satisfacer mi curiosidad y me asomé por dónde había visto desaparecer ese fantasmilla, subimos las tres al pequeño monte que hay detrás de la casa, pero nada, así quedó la cosa.
    Al día siguiente, de vuelta al campo, con la niebla un poco más clara, apenas me acordaba de lo ocurrido el día anterior. Y ahí estaba de nuevo. No era un zorro. Era un perro. Jovencito y marrón anaranjado. Extremadamente delgado, nunca había visto algo tan exagerado, era sólamente piel y huesos. No pude ver más, así como veía el coche salía corriendo como si le persiguiese un león hambriento.
    Y así pasaron los días, yo dejándole pienso a diario y el escapando así como me veia.

    Pasadas unas tres semanas fue cogiendo confianza, ya no escapaba del coche, sinó que me venía a buscar al camino antes de llegar. Ya empezó a quedarse conmigo y a seguirme, con mis perros se llevaba genial, desde un principio, con ellos fue uno más. Tenía la tentación de ponerle nombre, pero pensaba que así sería más duro aún cuando nos tubieramos que separar.
    A partir de este momento, con el perro confiando en mí y yo en él, ví que era entonces cuando había que empezar a arreglar la situación. Así que lo primero fuimos al veterinario, a hacerle un chequeo y a comprobar si llevaba microchip. Nada de chip pero perfecto de salud (a excepción de lo flaco que estaba aún, y eso que ya había ganado unos cuantos kg). El veterinario me confirmó que tenía unos ocho meses, que era mezcla de braco húngaro y que le habian pegado muchísimo a su corta edad.
    Del veterinario nos fuimos a la protectora, a ver si nos ayudaban a encontrarle un nuevo hogar, ya que tenemos cuatro perros y tres gatos, y otro más en estos tiempos... es un gran gasto. Pero la protectora estaba llena y no nos pudieron ayudar, ni siquiera con difusión. Así que de vuelta al campo.
    "De momento por lo menos dormirás caliente y blandito, y no te faltará cariño ni de comer, tu tranquilo, te prometo que te encontraré un buen hogar para que no lo vuelvas a pasar mal", le iba diciendo, mientras él iba recostado en el asiento de atrás del coche, mirándome con esos ojazos tristes tan preciosos que tiene.

    Los días pasaban, y cada día le gustaban más las caricias. La tristeza en sus ojos poco a poco iba desapareciendo, pero cualquier movimiento brusco, cualquier ruido, hacían que se estremeciera. Un buen día sonó mi teléfono, querían adoptar al pequeño! Esa misma tardé quedé con el chico que lo quería, estubimos charlando un buen rato, ya que no quería mandarlo al primero que me lo pidiera, quería un buen hogar para él, se lo merece. Me dió la impresión de que estaría bien con él, además era del pueblo de al lado, solo estábamos a unos 40km de distancia y quedamos en que pasaría a verlo y estaríamos en contacto. Esa misma tarde se fue con su nuevo amo.
    Por un lado me alegraba enormemente por él, pero por otro, su marcha me había dejado un vacío enorme... Mis otras perras también sabían lo que pasaba, estaban tristes, sin ganas de jugar y diciendo que no incluso a sus chucherías preferidas.

    Al día siguiente, no me apetecía nada ir al campo. Sabía que iva a llegar y él no iva a estar. No iva a estar más. Tenía que asumirlo. Él estaba bien con su nuevo dueño... Así que tras un momento de reflexión y un largo suspiro, les abrí la puerta del coche a mis pequeñas, les puse el cinturón y nos pusimos en marcha.
    Así como entramos en el camino, a unos cinco minutos de llegar al campo, Lía se puso a llorar y a mover el rabo como loca, y Bala la siguió. Ahí me puse yo tambien nerviosa, porque ellas son muy tranquilas tanto en el coche como en casa, y sabía que algo pasaba, eso no era normal. Estabamos llegando a la piedra dónde venía a esperarme cada día. Yo no quería mirar. Sabía que allí no habría nadie. Las perras cada vez se ponían mas nerviosas y sus lloros parecían mas ansiosos. Las miré. Y ví hacia dónde miraban. Mi cabeza giró rápidamente, y ahí estaba él, en su piedra esperando como cada mañana. Inconscientemente se me dibujó una sonrisa de oreja a oreja en la cara, y no pude evitar darle un fuerte abrazo mientras notaba alguna lagrimilla deslizandose por mi cara.
    En una noche había recorrido unos 40 km para estar ahí, como siempre, esperandome.

    A la media hora me llamó su nuevo dueño, que se le había escapado. Cuando le dije que lo tenía yo, en un tiempo que a mí me parecieron minutos estaba en el campo a buscarlo. Yo no sabía que hacer, por un lado, un descuido lo puede tener cualquiera, pero por otro... y si a mi pequeño no le gustaba ese chico? Si se había escapado así por algo sería. Finalmente se lo llevó. Y ésta vez aún me dío más pena y rabia dejarlo marchar, despues de que viniera hasta aqui y por la noche.



    Pero esa misma noche ya estaba de nuevo feliz esperando en su piedra, con una sonrisa en la cara, sin una pizca de rencor por haberle devuelto a las manos de ese señor que tan poco le gustaba. Era el destino. Esa ya era su casa antes de que yo me diera cuenta.

    Ya he cumplido mi promesa, ya tienes un hogar para siempre, Ray.

    Las dos primeras a los pocos dias de llegar.


    Estas las actuales.

    Esperando la pelota!

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    Carrera


    Una mirada vale más que mil palabras...
    preciosa historia para un ser tan precioso y grande,a mi me paso algo parecido pero en vez del campo en la puerta del bar que tenian mis padres cuando yo era peque,son los perros mas agradecidos del mundo,me ha hecho recordar muchas cosas tu historia,y curiosamente es muy parecido al mismo que recojimos pero este tiene menos pelo,,saludos!!
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