El Bull Terrier es una raza de constitución media-grande originaria de la Inglaterra del siglo XIX, reconocible en todo el mundo por su característica cabeza ovalada en forma de huevo, su cuerpo musculoso y su carácter lleno de energía y humor. A pesar de su aspecto intimidante, el Bull Terrier es una raza esencialmente cariñosa, devota a su familia y con un sentido del humor canino inigualable. Los aficionados lo describen a menudo como «entusiasmo y alegría en forma de perro».
El Bull Terrier no es una raza pasiva ni fácil para propietarios sin experiencia. Necesita ejercicio diario abundante, una guía firme y consistente, y propietarios que sepan valorar su terquedad como parte inseparable de su personalidad. Con el manejo adecuado, es un compañero familiar leal, enérgico y profundamente entretenido. En España la raza no figura en la lista de razas potencialmente peligrosas del Real Decreto 287/2002, lo que facilita su tenencia en comparación con otras razas de morfología similar.