El Bull Terrier fue creado en Birmingham, Inglaterra, alrededor de 1860 por el criador James Hinks, quien cruzó el antiguo Bulldog inglés con varios terriers y, más tarde, incorporó sangre de Dálmata, Pointer español, Foxhound, Borzoi y Collie para refinar el tipo. El objetivo inicial era producir un perro de combate más ágil y resistente que el Bulldog, pero las prohibiciones de las peleas de perros en el Reino Unido (1835) impulsaron su reconversión en perro de compañía y de exposición.
El primer ejemplar con la moderna cabeza ovalada en huevo fue «Lord Gladiator», nacido en 1918. La FCI reconoce al Bull Terrier como raza independiente dentro del Grupo 3 (Terriers), y la Real Sociedad Canina de España (RSCE) mantiene el Libro de Orígenes Español (LOE) para la raza. Hoy en día el Bull Terrier se mantiene principalmente como perro de compañía y de exposición, con sus instintos de trabajo todavía evidentes en su carácter audaz e independiente.