Las algas son organismos que surgen tanto en aguas dulces como saladas. Es sumamente difícil que en los acuarios no haya alguna, puesto que la alimentación, la iluminación, la presencia de los peces e incuso el CO2 influyen, en mayor o menor medida, en su aparición. Por tanto, impedir el crecimiento de algas es prácticamente imposible, pues hasta hay algas microscópicas que no se ven pero que también están presentes en el agua.
Tal es así que, en lugar de dar consejos para impedir que aparezcan, preferimos dar algunas pautas para controlarlas con el objetivo de que su presencia no ponga en riesgo a los peces que viven en nuestro acuario.
Hay varios tipos de algas; las más habituales son las siguientes:
Conocer qué tipo de algas creen en nuestro acuario nos ayudará a controlarlas, así como a reducir los factores que propician su aparición.
Aquí te damos algunos consejos para que tu acuario no adquiera una tonalidad verdosa.
Las algas no aparecen por azar: su proliferación está directamente relacionada con el desequilibrio entre luz, nutrientes y plantas. El exceso de iluminación es la causa más común: más de 8-10 horas de luz al día con escasa vegetación proporciona energía de sobra para que las algas se multipliquen. La sobrealimentación de los peces genera residuos orgánicos que aumentan el nitrato y el fosfato, los nutrientes que las algas aprovechan. Un filtro insuficiente o mal mantenido no elimina estos compuestos con eficacia. Los acuarios sin plantas o con muy pocas plantas son especialmente vulnerables porque las plantas compiten directamente con las algas por los mismos nutrientes: cuando las plantas están bien establecidas, las algas pierden ventaja. La introducción de agua nueva sin aclimatar o los cambios bruscos en parámetros como pH y dureza también pueden desencadenar brotes. Entender qué ha desequilibrado el acuario es más importante que aplicar cualquier tratamiento.
Incorporar especies depuradoras es una de las soluciones más naturales y duraderas para el control de algas. El otocinclo (Otocinclus spp.) es el más recomendado para acuarios de agua dulce: se adhiere al cristal y las plantas comiendo algas diatomeas y algas punto con gran eficacia, y convive pacíficamente con la mayoría de peces. El ancistrus o busía (Ancistrus spp.) es otro plecóstomo muy popular, más robusto y capaz de limpiar grandes superficies. Los caracoles de manzana (Pomacea) y los nerita (Neritina) también consumen algas de cristal y decoraciones. Para combatir algas filamentosas verdes, los camarones Caridina y Neocaridina son muy efectivos. Es importante no depender únicamente de estas especies como solución: si las causas del desequilibrio no se corrigen, el exceso de algas superará la capacidad de cualquier depurador biológico.