El hiperadrenocorticismo, comúnmente conocido como síndrome de Cushing en gatos, es una condición rara pero grave causada por la producción excesiva de cortisol en las glándulas suprarrenales. Aunque es mucho menos frecuente en gatos que en perros, este síndrome puede afectar significativamente la salud y calidad de vida felina. Comprender sus causas, identificar los síntomas y conocer las opciones de tratamiento ayuda a los propietarios a brindar un cuidado compasivo y a buscar asesoramiento veterinario oportuno.
El síndrome de Cushing surge debido a una sobreproducción de cortisol, una hormona esteroidea fundamental que regula el metabolismo, la respuesta inmunitaria y el manejo del estrés. En gatos, los niveles elevados de cortisol suelen ser provocados por:
La edad avanzada es un factor de riesgo, ya que estos desequilibrios hormonales suelen aparecer en gatos maduros o geriátricos, generalmente entre los 5 y 17 años. Las hembras presentan una incidencia algo mayor que los machos. A diferencia de otras enfermedades, el síndrome de Cushing no es hereditario, contagioso ni prevenible mediante vacunación.
No existe predisposición racial específica para el síndrome de Cushing en gatos, aunque los gatos domésticos de pelo corto y largo son los más diagnosticados debido a su mayor prevalencia poblacional en España. La enfermedad afecta principalmente a gatos adultos, con un riesgo creciente a medida que envejecen. Como los signos pueden ser sutiles y similares a otras enfermedades, especialmente la diabetes, los dueños deben vigilar atentamente a los gatos sénior para detectar cambios en su comportamiento y salud.
Actualmente no hay un método garantizado para prevenir el síndrome de Cushing natural en gatos. Sin embargo, dado que las causas iatrogénicas por terapia con corticosteroides representan un factor de riesgo, los veterinarios españoles recomiendan evitar el uso prolongado de estos medicamentos siempre que sea posible y valorar alternativas terapéuticas. Mantener un peso saludable, una dieta equilibrada y ejercicio regular favorece la salud endocrina y metabólica general, lo que podría disminuir riesgos asociados como la diabetes, condición que a menudo acompaña al síndrome.
Los síntomas suelen aparecer de forma gradual y pueden confundirse con el envejecimiento natural o con otras patologías. Las señales más comunes incluyen:
Muchos gatos con síndrome de Cushing también presentan diabetes mellitus, por lo que las fluctuaciones en el nivel de glucosa pueden enmascarar o complicar el diagnóstico. La confirmación requiere análisis veterinarios, como análisis de sangre, pruebas endocrinas (por ejemplo, la prueba de supresión con dexametasona a baja dosis) y técnicas de imagen, como ecografías o radiografías.
El tratamiento depende de la causa subyacente:
El pronóstico varía mucho. El diagnóstico y tratamiento tempranos mejoran la calidad de vida y la supervivencia del gato, pero el síndrome de Cushing natural es difícil de curar por completo. Aproximadamente la mitad de los gatos afectados pueden vivir menos de un año tras la detección, aunque algunos responden bien y mantienen buena calidad de vida durante más tiempo con cuidados adecuados.
La tenencia responsable implica observación cuidadosa de síntomas y colaboración estrecha con el veterinario para manejar condiciones complejas como el síndrome de Cushing. Informarse sobre la enfermedad permite tomar decisiones adecuadas que favorezcan el bienestar felino.
Para asesoramiento veterinario más detallado y apoyo, recursos en Fundación Veterinaria para la Protección Animal (FVRC) y Medicanimal ofrecen guías especializadas en español y servicios veterinarios en España.