La salmonelosis en perros está causada por la infección con la bacteria Salmonella, una de las causas más frecuentes de intoxicación alimentaria tanto en humanos como en animales. Aunque los perros adultos y sanos suelen ser relativamente resistentes, los cachorros, los perros inmunodeprimidos y los de edad avanzada son más vulnerables.
Los perros pueden contraer Salmonella a través de distintas vías: ingiriendo carne cruda o mal cocinada —especialmente aves de corral, vacuno y porcino—, consumiendo huevos crudos contaminados, contacto con heces de animales infectados (otros perros, gatos, aves, reptiles), agua contaminada, y alimentos comerciales para mascotas con— recientes episodios de retirada del mercado afectan tanto a piensos secos como húmedos.
Los síntomas de la salmonelosis en perros pueden variar considerablemente: diarrea (a veces con sangre o moco), vómitos, fiebre, letargo y debilidad, pérdida de apetito, y en casos graves, deshidratación o septicemia (infección bacteriana en sangre). Muchos perros pueden ser portadores asintomáticos, excretando la bacteria sin mostrar ningún signo clínico.
El diagnóstico se confirma mediante cultivo bacteriano de muestras de heces. El tratamiento clásico incluye fluidoterapia para combatir la deshidratación, y antibióticos en casos graves o en animales inmunodeprimidos. En casos leves puede ser suficiente con reposo, dieta blanda y vigilancia estrecha.
Salmonella puede transmitirse de los perros a las personas —especialmente a niños, ancianos e inmunodeprimidos— por contacto con heces o incluso con la saliva del animal. La higiene es fundamental: lávate siempre las manos tras manipular al perro, sus excrementos o sus utensilios de comida. Si tu perro consume dieta cruda (BARF), extrema las precauciones de manipulación y almacenamiento.
Para reducir el riesgo de salmonelosis: evita la carne cruda o poco cocida como parte habitual de la dieta, lava bien los utensilios de comida del perro, mantén limpios los espacios donde vive, y visita al veterinario ante cualquier cuadro digestivo persistente.