Muchas personas saben que los gatos pueden transmitir ciertas enfermedades a los humanos, como la tiña, algunos tipos de parásitos y la toxoplasmosis. En España, se recomienda que las mujeres embarazadas eviten limpiar la caja de arena para reducir el riesgo de toxoplasmosis, y siempre se aconsejan buenas prácticas de higiene alrededor de los gatos, especialmente manteniéndolos alejados de las zonas de preparación de alimentos.
Menos conocido es que puede ocurrir lo contrario: los humanos también pueden transmitir algunas enfermedades a sus compañeros felinos. Este fenómeno se llama zoonosis inversa, y aunque no es muy común, es fundamental que los propietarios estén informados para mantener a sus gatos sanos. Exploremos las enfermedades que pueden transmitirse de humanos a gatos, los riesgos y cómo reducirlos eficazmente.
Las enfermedades zoonóticas son aquellas que pueden transmitirse entre animales y humanos. Aunque muchas enfermedades no cruzan la barrera entre especies, algunas sí. La zoonosis inversa se refiere específicamente a casos donde los humanos transmiten agentes infecciosos a los animales, incluyendo a los gatos. Estos casos son menos frecuentes que la transmisión de animales a humanos, pero ocurren.
Los gatos pueden contagiarse ciertos virus respiratorios de los humanos, incluyendo algunas cepas de virus de la gripe como la H1N1 y posiblemente coronavirus, demostrado incluso en España durante la pandemia de COVID-19. Por ejemplo, se documentó un caso donde un gato contrajo el virus H1N1 de su dueño, causando una enfermedad severa.
Ante estos riesgos, si tienes gripe o un resfriado causado por un virus conocido por transmitirse, es prudente mantener buenas prácticas de higiene, evitar que tu gato lama la cara o que haya contacto muy cercano en los días más infecciosos, y lavarse las manos frecuentemente antes de interactuar con el gato.
El MRSA es una bacteria resistente a antibióticos común en entornos sanitarios. En España se ha documentado que los gatos pueden infectarse si conviven con personas portadoras o que han estado hospitalizadas recientemente. Estos gatos pueden presentar infecciones cutáneas o heridas que no cicatrizan. Es imprescindible acudir al veterinario si se sospecha de esta infección, ya que requiere tratamientos con antibióticos específicos.
La tiña es una infección causada por hongos que puede transmitirse de humanos a gatos, resultando en lesiones redondas y escamosas en la piel. Mantener una buena higiene y tratar la infección a tiempo evita su propagación entre humanos y gatos.
Condiciones como la sarna o escabiosis, que aunque son menos frecuentes en humanos, pueden transmitirse a los gatos. De igual manera, las pulgas y garrapatas pueden pasar mediante el contacto cercano y el entorno compartido. Los tratamientos antiparasitarios regulares para ti y tu gato son fundamentales para la prevención.
Las molestias gastrointestinales causadas por bacterias como Campylobacter o Salmonella pueden transmitirse de humanos a gatos, a menudo a través de heces contaminadas. Si tú o tu gato presentan diarrea o vómitos, evita el contacto cercano, realiza un lavado de manos intensivo y mantén al gato alejado de las zonas afectadas para reducir riesgos.
Es tranquilizador saber que muchas enfermedades comunes en humanos, como el resfriado típico causado por diversos virus, no pueden contagiar a los gatos. De igual modo, los gatos no transmiten ciertos virus felinos específicos, como el virus de la inmunodeficiencia felina (VIF), a las personas. El riesgo en general es bajo, pero los virus de ARN que mutan frecuentemente, como algunas cepas de la gripe o coronavirus, exigen una higiene rigurosa.
Si notas síntomas inusuales en tu gato, tales como tos prolongada, erupciones cutáneas, heridas que no sanan, diarrea o cambios en el comportamiento mientras estás enfermo, es recomendable consultar al veterinario de inmediato. El diagnóstico y tratamiento temprano pueden marcar gran diferencia.
Expertos veterinarios en España confirman que aunque la transmisión inversa es poco frecuente, es posible, sobre todo en hogares con contacto estrecho con personas enfermas. La mejor defensa es una buena higiene y cuidado responsable de las mascotas. Mantener saludables tanto a tú como a tu gato es la base de una convivencia feliz y segura.
Aunque la posibilidad de que los gatos contraigan enfermedades de sus dueños es baja, ciertos virus, bacterias, hongos y parásitos pueden cruzar entre especies. Estar informado, mantener una buena higiene y reducir el contacto cercano cuando estés enfermo ayudará a proteger a tu amigo felino. Recuerda que tener una mascota responsable implica cuidar tu salud y la de tu gato.