Si vuestro perro se muerde, mastica o lame la cola con frecuencia, especialmente si esto provoca pérdida de pelo, heridas o signos de malestar, es importante entender la causa y actuar. En este artículo revisamos las causas más comunes, cómo valorar la gravedad y qué puedes hacer.
Las causas del automordisqueo de cola son variadas y no siempre fáciles de distinguir a simple vista.
Parthásitos y dermatitis: Las pulgas y otros ectoparásitos concentran su actividad en la zona de la base de la cola, provocando picor intenso. La dermatitis alrgica por pulgas es una de las causas más frecuentes de este síntoma. También pueden estar implicadas alergias alimentarias o ambientales.
Glándulas anales: Las glándulas anales congestionadas o infectadas provocan molestias que llevan al perro a morder, lamer o arrastrar la zona posterior. Suele acompañarse de arrastrar el trasero por el suelo.
Dolor neurolgico: Los problemas en la zona lumbar o sacrococcgea (como la degeneración discal) pueden proyectar dolor o parestesias hacia la cola, llevando al perro a morder la zona como reacción refleja.
Ansiedad y comportamiento compulsivo: Algunos perros desarrollan conductas repetitivas como parte de un trastorno de comportamiento. El perseguirse la cola o mordisquearla puede ser un síntoma de estrés crónico, especialmente en perros con poco enriquecimiento ambiental.
Heridas o irritaciones locales: Una herida, una picadura de insecto o una zona de pelo enredado pueden iniciar el ciclo de lamer y morder que luego se perpetúa.
Consulta si hay heridas abiertas, sangrado o signos de infección, si el perro no puede dejar de morderse pese a la intervención del dueño, si hay pérdida significativa de pelo o cambios en la piel, o si el comportamiento apareció de repente sin causa aparente.
Revisa la zona con regularidad y mantena limpia. Aplica un repelente de lamido (spray amargo) bajo supervisin veterinaria. Usa un collar isabelino temporalmente para evitar el automutilación. Aumenta el enriquecimiento ambiental y el ejercicio si sospechas causa conductual. Trata el origen del problema con la guía del veterinario.