Los gatos, como las personas, pueden estornudar por distintas razones, la mayoría de las cuales son perfectamente normales. Sin embargo, cuando el estornudo es frecuente o va acompañado de otros síntomas, puede ser señal de algo que merece atención veterinaria.
El estornudo es el mecanismo con el que el gato expulsa irritantes del tracto respiratorio superior. Las causas más comunes incluyen irritantes ambientales como el polvo, el humo, el perfume o los productos de limpieza, infecciones de las vías respiratorias altas (el equivalente felino del resfriado común), alérgenos como el polen o el ácaro del polvo, cuerpos extraños atrapados en la nariz, y éxito dental o infecciones en encas que afectan al tracto nasal.
Un estornudo ocasional no suele ser motivo de alarma. Sin embargo, merece atención veterinaria cuando el estornudo es constante o empeora progresivamente, va acompañado de secreciones nasales o oculares (sobre todo amarillas, verdes o sanguinolentas), el gato muestra letargo, pérdida de apetito o fiebre, hay dificultad para respirar o respiración ruidosa, o el gato tose, respira por la boca o tiene el morro en carne viva.
Las infecciones del tracto respiratorio superior son una de las causas más frecuentes de estornudo en gatos, y pueden estar producidas por virus como el calicivirus o el herpesvirus felino. Ambos son muy contagiosos entre gatos, especialmente en ambientes con múltiples animales (protectoras, críderos). La vacunación reduce la gravedad de los síntomas, aunque no siempre previene la infección.
Mientras esperas la consulta con el veterinario, puedes: retirar posibles irritantes del ambiente (ambientadores, velas, productos de limpieza con olor fuerte), mantener al gato en un entorno cálido y libre de corrientes, y limpiar suavemente las secreciones nasales con una gasa húmeda si el gato lo tolera. No administres ningún medicamento sin indicación veterinaria, incluidos los antihistamínicos de uso humano.
El tratamiento depende de la causa. Las infecciones bacterianas responden a los antibióticos; las virales, al tratamiento de soporte. Las alergias pueden requerir cambios ambientales o medicación específica. Los cuerpos extraños deben extraerse en clínica. Una evaluación veterinaria es siempre el primer paso para un diagnóstico correcto.