¿Qué convierte a un perro en un "buen perro"? La clave está en la combinación de genética, socialización temprana y entrenamiento consistente. Un Bullmastiff bien entrenado puede ser un compañero excepcional, mientras que un Yorkshire Terrier mal socializado puede ser problemático. No existe una raza intrínsecamente "mala". El comportamiento de un perro depende fundamentalmente de su crianza, socialización y entrenamiento. Los métodos de refuerzo positivo son los más efectivos y éticos para cualquier raza.