Los gatos mudan pelo de forma natural como parte de la renovación celular y los cambios estacionales de pelaje. Esta muda es saludable y normalmente no supone preocupación. Sin embargo, cuando la pérdida es excesiva o aparecen parches calvos, mechones de pelo perdidos durante el acicalamiento o irritación en la piel, puede indicar un problema subyacente. Si te preocupa la pérdida de pelo de tu gato, esta guía te ayudará a entender la alopecia felina y cómo cuidar a tu mascota.
La alopecia es el término médico para la pérdida de pelo en animales o humanos y puede tener diversas causas. La muda estacional ocurre especialmente en primavera y otoño, haciendo que los gatos parezcan perder más pelo durante esas épocas. Las razas de pelo largo generalmente mudan más que las de pelo corto. Un cepillado regular ayuda a eliminar el pelo suelto, estimula el crecimiento del pelaje y te permite revisar el estado de la piel y el pelo de tu gato.
Sin embargo, si notas parches calvos, adelgazamiento del pelo, caspa o irritación en la piel, tu gato podría tener un problema que requiere atención veterinaria. La pérdida de pelo no es una enfermedad, sino a menudo un síntoma de otra condición que precisa diagnóstico y tratamiento.
La alopecia puede tener múltiples causas; el veterinario puede necesitar realizar raspados cutáneos o análisis de sangre para un diagnóstico preciso. Las causas más frecuentes incluyen:
Las pulgas son una causa común de irritación cutánea y pérdida de pelo. La saliva de las pulgas irrita la piel, causando inflamación y rascado que elimina el pelo. Revisa a tu gato y su entorno para detectar pulgas y trata rápidamente con productos antipulgas seguros aprobados en España.
Las alergias a picaduras de pulgas, alimentarias, a productos químicos del hogar o al polen pueden provocar pérdida de pelo debido a picor e inflamación en la piel. El veterinario puede realizar pruebas de alergia para identificar los desencadenantes específicos y así manejar adecuadamente el problema.
El hipertiroidismo u otros problemas tiroideos pueden causar adelgazamiento y pérdida de pelo. Se requieren análisis de sangre para diagnosticar y, generalmente, el tratamiento veterinario con medicación adecuada puede revertir la pérdida de pelo causada por estas condiciones.
La tiña es una infección fúngica que produce parches calvos redondos y costrosos en la piel. Es contagiosa, pero tratable con antifúngicos que el veterinario prescribirá. Para más información, consulta fuentes veterinarias españolas especializadas en dermatología felina.
También conocida como síndrome de acicalamiento excesivo, esta condición se debe al estrés psicológico que hace que el gato se lama o rasque en exceso, provocando pérdida de pelo. Entre las causas están cambios de domicilio, introducción de nuevas mascotas o alteraciones en el ambiente familiar. El soporte conductual y el enriquecimiento ambiental pueden ayudar a reducir el estrés del gato.
Diversos ácaros provocan picor intenso y pérdida de pelo por la irritación. El veterinario puede realizar raspados cutáneos para identificar estos parásitos y prescribir el tratamiento adecuado.
La pérdida de pelo también puede originarse por enfermedades autoinmunes de la piel, deficiencias nutricionales, infecciones o factores genéticos. Algunas razas como el Maine Coon pueden tener predisposición genética. La evaluación veterinaria es esencial para determinar la causa exacta.
Si detectas parches calvos, costras, enrojecimiento, picor o si la pérdida de pelo es repentina o empeora, la consulta veterinaria es fundamental. La alopecia puede indicar condiciones tratables y un manejo precoz mejora los resultados.
Ser un propietario responsable implica vigilar la salud del pelaje y la piel de tu gato y buscar asesoramiento para garantizar su bienestar y confort.