El gato Scottish Fold es conocido en España por sus orejas plegadas características y sus grandes ojos expresivos, lo que lo convierte en una de las razas más encantadoras del mundo felino. Aunque habitualmente saludable con una esperanza de vida que puede superar los 15 años, los Scottish Fold presentan un desafío congénito importante llamado osteodistrofia, vinculada a la mutación genética que causa la peculiar forma de sus orejas.
Esta mutación genética no solo afecta al cartílago de las orejas, sino que puede provocar graves anomalías en huesos y articulaciones, causando una condición dolorosa llamada osteocondrodisplasia. En España, los criadores responsables evitan aparear dos Scottish Fold entre sí para minimizar este riesgo.
La osteodistrofia en los Scottish Fold es un trastorno hereditario que afecta al desarrollo del cartílago en todo el cuerpo. Esta condición se manifiesta en colas engrosadas y acortadas, y deformidades en las articulaciones de las extremidades, afectando gravemente la movilidad y comodidad del gato. Los signos suelen notarse cuando los gatitos tienen entre cuatro y seis meses.
Además de la cola, las anomalías del cartílago pueden causar fusiones óseas, especialmente en la cola, los tobillos y las articulaciones de la rodilla, provocando rigidez, cojera y reticencia a saltar o jugar. Los gatos afectados pueden tener una marcha alterada o posturas anormales. La severidad varía: algunos presentan solo molestias leves y otros sufren artritis severa y crónica.
La osteodistrofia es una condición genética autosómica dominante, lo que significa que basta con que uno de los padres posea el gen mutado para que exista riesgo, aunque la gravedad aumenta considerablemente si ambos padres lo portan. Por eso, en España, criadores responsables de Scottish Fold cruzan estos gatos siempre con razas como el British Shorthair o el American Shorthair, evitando aparear Fold con Fold.
Esta estrategia de cría cuidadosa reduce drásticamente las probabilidades de que los gatitos hereden dos copias del gen mutado, que conducirían a una osteodistrofia severa e invalidante.
Desafortunadamente, no existe cura para la osteodistrofia congénita. El tratamiento se enfoca en el control del dolor y en mejorar la calidad de vida. Suplementos con glucosamina pueden apoyar la salud articular y reducir la rigidez. Las revisiones veterinarias periódicas ayudan a monitorear la evolución y manejar síntomas.
En casos graves e intratables donde el gato sufra dolor crónico y movilidad muy limitada, la eutanasia humanitaria puede ser una decisión compasiva para evitar sufrimientos innecesarios.
Los Scottish Fold son generalmente una raza saludable y cariñosa, pero la mutación genética que les da sus orejas plegadas puede provocar osteodistrofia, un trastorno doloroso y crónico de las articulaciones. Las prácticas responsables de cría son vitales para minimizar el riesgo de esta enfermedad y así proteger la salud y el bienestar de estos gatos tan especiales.
Si decides incorporar un Scottish Fold en tu hogar en España, siempre busca criadores reputados de Scottish Fold que prioricen la salud y la ética en la cría para reducir la incidencia de osteodistrofia en sus camadas.