Los perros tienen un extraordinario sentido del olfato que a menudo les lleva a olisquear y explorar el mundo de formas que pueden resultar sorprendentes o incluso molestas para los humanos. Una de estas conductas es revolcarse en animales muertos o excrementos. Aunque puede parecer perturbadora, tiene una explicación lógica desde la perspectiva canina.
La teoría más aceptada es que este comportamiento es un vestigio del comportamiento de sus ancestros lobos. Al revolcarse en el olor de un animal muerto, los lobos podían camuflar su propio olor al regresar a la manada para comunicar información sobre posibles fuentes de alimento. Algunos expertos también sugieren que puede ser una forma de «marcar» el hallazgo o simplemente que el perro encuentra ese olor interesante o atractivo.
Dado que es un comportamiento instintivo, eliminarlo por completo puede ser difícil, pero hay algunas estrategias para reducirlo. Mantener un buen control del perro durante los paseos, con correa o adiéstrando una respuesta sólida al nombre, puede evitar que el perro tenga acceso a animales muertos antes de que tú puedas intervenir. También se puede trabajar la distanci a del perro a los estimulos de olor fuerte. El adiestramiento de «deja» o «suelto» puede resultar útil.
Si tu perro ya se ha revolcado, lo primero es bañarlo lo antes posible con un champú desodorizante. Algunos dueños usan soluciones caseras como mezclas de agua oxigenada, bicarbonato sódico y jabón para eliminar olores especialmente persistentes. Después del baño, revisa la piel en busca de heridas, espículas o irritaciones que puedan necesitar atención veterinaria.
Revolcarse en animales muertos puede exponer al perro a bacterias, parásitos o toxinas. Aunque en la mayoría de los casos no hay consecuencias graves, es recomendable vigilar si aparecen síntomas de malestar digestivo o cutáneo en las horas siguientes, y consultar al veterinario si el perro ingiriió parte del animal.