Si tu gata está embarazada, esperamos que haya sido consecuencia de una cría planificada con un macho de calidad, buscando producir gatitos sanos y bien socializados para dueños responsables. Si no es así, considera esterilizar a tu gata para ayudar a reducir la población de gatitos sin hogar.
Decidir criar a tu gata es una experiencia emocionante y gratificante, que implica un viaje especial desde la concepción hasta el parto y la crianza de los cachorros. Esta guía ofrece diez consejos esenciales para asegurar que el embarazo y el nacimiento se desarrollen sin problemas para tu reina y sus crías.
Antes de criar, asegúrate de que puedes reubicar a los gatitos de manera responsable. La demanda varía según la raza y la localidad, así que investiga y, si es posible, genera interés o listas de espera con anticipación. Este enfoque responsable ayuda a prevenir el aumento de la sobrepoblación en refugios.
Las gatas pueden tener camadas con descendencia de más de un macho si están expuestas a varios durante el celo. Tras el apareamiento, mantén a tu gata dentro de casa al menos una semana para reducir la posibilidad de paternidad múltiple y para protegerla de riesgos exteriores.
Comunica al veterinario que tu gata está embarazada lo antes posible. Aunque todo salga bien, el veterinario actualizará sus registros y podrá ofrecer consejos útiles durante el embarazo y después del parto.
Si tu gata está tomando medicamentos, suplementos o tratamientos, consulta con tu veterinario antes de la cría. Algunos fármacos son inseguros durante el embarazo y ciertas condiciones hereditarias pueden afectar tu decisión de criar de forma responsable.
Prepara una bandeja sanitaria de lados bajos para tu gata y luego para los gatitos. Usa arena no aglomerante y libre de arcilla para mayor seguridad, evitando tipos que puedan inhalarse o ingerirse para proteger la salud respiratoria de la madre y las crías.
A medida que se acerque el parto, tu gata buscará anidar instintivamente en un lugar seguro y tranquilo. Proporciónale un nido acogedor con ropa de cama suave y lavable, como mantas o toallas, que deberás cambiar con regularidad para mantener la higiene.
Las necesidades nutricionales de tu gata aumentarán considerablemente, especialmente durante la lactancia. Proporciónale comida para gatitos de alta calidad con acceso libre, que es más rica en nutrientes, y consulta a tu veterinario para recomendaciones específicas según cada etapa del embarazo.
Comprender qué esperar durante el embarazo facilita su manejo. Consulta recursos confiables, como un calendario de embarazo felino semana a semana, para seguir el progreso de tu gata y reconocer signos de parto próximo.
Las gatas embarazadas son más vulnerables y menos capaces de defenderse. Protege a tu gata manteniéndola alejada de otros animales que puedan causarle estrés o daño, y limita las visitas que puedan incomodarla.
Una gata embarazada o lactante prospera en un entorno sereno. Minimiza ruidos y visitantes, especialmente en los primeros días tras el nacimiento, para reducir el estrés y favorecer el vínculo materno con sus gatitos.
La cría responsable también incluye controles de salud, vacunaciones y prevención de parásitos antes del embarazo, así como un seguimiento cuidadoso de la madre y los gatitos tras el parto. Siempre prioriza el bienestar sobre la conveniencia y prepárate para buscar asesoramiento veterinario si surgen complicaciones.
Siguiendo estos diez consejos, contribuirás a la salud y bienestar de tu gata, asegurando una experiencia positiva para madre e hijos, al mismo tiempo que promueves prácticas éticas de crianza.