El término “criptorquidia” se refiere a una condición en la que uno o ambos testículos no descienden al escroto en gatos machos. Aunque no es muy común para la mayoría de los dueños, los veterinarios en España la encuentran frecuentemente al examinar gatos jóvenes machos.
En este artículo exploramos la criptorquidia en gatos, incluyendo por qué ocurre, los riesgos, cómo se diagnostica y las mejores opciones de tratamiento que se ofrecen en la práctica veterinaria española.
La criptorquidia se define médicamente como la ausencia total o parcial del descenso de uno o ambos testículos al escroto para aproximadamente los 7 u 8 meses de edad. Normalmente, los testículos descienden antes del nacimiento, pero la ausencia puede notarse a medida que el gato crece ya que los testículos son muy pequeños al principio.
Si los testículos no descienden adecuadamente, permanecen retenidos en algún punto de su recorrido habitual, comúnmente en el canal inguinal o, en casos más graves, dentro del abdomen. La ubicación se puede confirmar mediante exploración física, ecografía o radiografía.
La criptorquidia afecta únicamente a gatos machos. En España y globalmente, se considera que hay un componente hereditario no totalmente confirmado, con ciertas razas como el persa, el himalayo y el ragdoll mostrando una ligera predisposición.
Entre el 1,3 % y el 6,2 % de los gatos machos pueden presentar esta condición, siendo más común que solo un testículo esté retenido en lugar de ambos. La criptorquidia puede ocurrir en cualquier raza e incluso en gatos mestizos.
La causa exacta de la criptorquidia no está clara, pero se cree que es un rasgo hereditario debido a su aparición familiar en ciertas razas. También pueden influir problemas en el desarrollo durante la gestación. Debido a esta complejidad, no es previsible ni prevenible.
Muchos gatos con criptorquidia no presentan síntomas inmediatos. Sin embargo, los testículos retenidos a menudo no producen esperma pero sí continúan secretando testosterona, lo que provoca signos conductuales como:
Si ambos testículos están retenidos, el gato suele ser infértil pero continúa manifestando comportamientos hormonales.
Los riesgos incluyen una posibilidad rara de desarrollar cáncer testicular en el tejido retenido, un problema más común en perros pero que igualmente requiere atención en gatos. Además, los testículos retenidos pueden sufrir torsión testicular, una torsión dolorosa del cordón espermático que requiere cirugía urgente.
El diagnóstico comienza con una exploración física veterinaria para detectar testículos ausentes en el escroto de un gato macho con la edad adecuada para que los testículos hayan descendido (usualmente a partir de 4 meses). La palpación e inspección pueden complementarse con ecografía o cirugía exploratoria si no se encuentran los testículos.
La opción recomendada es la extirpación quirúrgica de los testículos retenidos, llamada criptorquidectomía. Esto garantiza la resolución efectiva de problemas de comportamiento, infertilidad y riesgos como la torsión o el cáncer testicular.
En España, la castración de los gatitos suele programarse cuando alcanzan la edad adecuada, permitiendo a los veterinarios identificar la criptorquidia durante las revisiones regulares y vacunaciones.
Dependiendo de la ubicación del testículo retenido, la cirugía puede ser más compleja que una castración estándar. El testículo retenido puede extraerse mediante incisión abdominal o inguinal, o por cirugía laparoscópica mínimamente invasiva, un método cada vez más utilizado para testículos intraabdominales, que ofrece menos dolor, recuperación más rápida y mejor visualización quirúrgica.
Los propietarios deben saber que esta cirugía es generalmente segura y exitosa, aunque suele ser un procedimiento más largo y costoso que una castración rutinaria.
Dada la posible naturaleza hereditaria de la criptorquidia, los criadores en España deben evitar reproducir gatos afectados para reducir la incidencia de esta condición. La selección responsable y el asesoramiento genético protegen las futuras generaciones.
Si tienes un gato criptorquídico o planeas adquirir un gatito macho, asegúrate de que el criador sea de confianza y priorice las pruebas de salud.
Si el veterinario diagnostica criptorquidia, sigue sus indicaciones para la extirpación quirúrgica sin retrasos. Aunque la idea de la cirugía para tu mascota joven pueda ser difícil, una intervención precoz evita complicaciones a largo plazo y mejora su calidad de vida.
El cuidado postoperatorio generalmente incluye reposo y vigilancia durante la recuperación, con la mayoría de los gatos volviendo a su comportamiento normal rápidamente.
La criptorquidia es una condición genética que afecta entre el 1 % y 6 % de los gatos machos, donde uno o ambos testículos no descienden al escroto. Puede provocar cambios conductuales, infertilidad y riesgos para la salud si no se trata. El diagnóstico se basa en examen veterinario e imagenología, y la extirpación quirúrgica es el tratamiento definitivo recomendado.
Las revisiones veterinarias tempranas y las prácticas responsables de cría son fundamentales para manejar y reducir el impacto de esta patología.