El término "criptórquido" hace referencia a una afección en la que uno o ambos testículos no descienden al escroto en los gatos machos. Aunque puede que no sea una situación habitual para la mayoría de los dueños de gatos, los veterinarios la encuentran con regularidad al examinar a gatos machos jóvenes.
Este artículo trata la criptorquidia en gatos, incluyendo sus causas, los riesgos, el diagnóstico y las mejores opciones de tratamiento disponibles en la actualidad.
La criptorquidia se define médicamente como el fallo de uno o ambos testículos en descender total o parcialmente al escroto hacia los 7 u 8 meses de edad. Normalmente, los testículos descienden antes del nacimiento, pero su ausencia solo se hace evidente a medida que el gatito crece, ya que inicialmente son muy pequeños.
Si los testículos no descienden correctamente, quedan retenidos en algún punto a lo largo de su trayecto normal, con mayor frecuencia en el canal inguinal o, en casos más graves, dentro del abdomen. La localización puede confirmarse mediante exploración física, ecografía o radiografía.
La criptorquidia afecta únicamente a los gatos machos. Las investigaciones apuntan a un componente hereditario, aunque no está plenamente confirmado, y ciertas razas como el Persa, el Himalayo y el Ragdoll presentan una predisposición ligeramente mayor.
Entre el 1,3 % y el 6,2 % de los gatos machos pueden verse afectados en todo el mundo, y es más frecuente que solo se retenga un testículo. Esta afección puede presentarse en cualquier raza, incluidos los gatos de raza mixta.
La causa exacta de la criptorquidia sigue siendo desconocida, pero se cree que es un rasgo hereditario dada su aparición familiar en ciertas razas. Los problemas de desarrollo durante la gestación también pueden contribuir, y debido a esta complejidad, no es predecible ni prevenible.
Muchos gatos con criptorquidia no presentan síntomas inmediatos. Sin embargo, los testículos retenidos con frecuencia no producen espermatozoides, pero sí continúan secretando testosterona, lo que da lugar a signos de comportamiento como:
Si ambos testículos están retenidos, el gato generalmente será infértil, pero seguirá mostrando comportamientos influenciados por la testosterona.
Entre los riesgos se incluye una posibilidad, aunque reducida, de que se desarrolle cáncer testicular en el tejido retenido, que es más preocupante en perros pero también requiere atención en gatos. Además, los testículos retenidos pueden provocar una torsión testicular, una torsión dolorosa del cordón espermático que requiere cirugía urgente.
El diagnóstico comienza habitualmente con un examen físico veterinario para detectar la ausencia de testículos en el escroto de un gato macho con edad suficiente para que estos ya hayan descendido (generalmente a partir de los 4 meses). La palpación e inspección puede complementarse con ecografía o cirugía exploratoria si no se pueden localizar los testículos.
La extirpación quirúrgica del o los testículos retenidos, conocida como criptorquidectomía, es el tratamiento recomendado. Garantiza que los problemas de comportamiento, los riesgos de infertilidad y las posibles complicaciones como la torsión o el cáncer se aborden de forma eficaz.
La esterilización suele programarse cuando el gatito alcanza la edad adecuada, lo que brinda a los veterinarios la oportunidad de identificar la criptorquidia de forma temprana durante los controles de salud y las vacunaciones habituales.
Según la ubicación del testículo, la cirugía puede ser más compleja que una castración rutinaria. El testículo retenido puede extraerse mediante una incisión abdominal o inguinal, o a través de una cirugía laparoscópica mínimamente invasiva, un método cada vez más preferido para los testículos intraabdominales, que ofrece menos dolor, recuperación más rápida y mejor visualización quirúrgica.
Los dueños deben saber que esta cirugía es generalmente segura y exitosa, aunque suele requerir un procedimiento más largo y un coste mayor en comparación con la castración rutinaria.
Dado el posible carácter hereditario de la criptorquidia, es fundamental que los criadores eviten reproducir a los gatos afectados para reducir la incidencia de esta afección. La selección responsable y el asesoramiento genético pueden ayudar a proteger a las generaciones futuras.
Si tenéis un gato criptórquido o estáis pensando en adquirir un gatito macho, aseguraos de que el criador sea responsable y dé prioridad a los controles sanitarios.
Si vuestro veterinario diagnostica criptorquidia, seguid sus recomendaciones para la extirpación quirúrgica sin demora. Aunque puede ser difícil contemplar una operación para vuestro animal joven, la intervención temprana previene complicaciones a largo plazo y mejora la calidad de vida.
Los cuidados postoperatorios suelen incluir reposo y seguimiento durante la recuperación, y la mayoría de los gatos vuelven a comportarse con normalidad rápidamente.
La criptorquidia es una afección genética que afecta al 1-6 % de los gatos machos, en la que uno o ambos testículos no descienden al escroto. Puede provocar cambios de comportamiento, infertilidad y riesgos para la salud si no se trata. El diagnóstico implica examen veterinario y pruebas de imagen, y la extirpación quirúrgica de los testículos retenidos se recomienda como tratamiento definitivo.
Los controles veterinarios tempranos y las prácticas de cría responsables son fundamentales para gestionar y reducir el impacto de esta afección.