Cuando los gatitos tienen alrededor de cuatro semanas, comienzan a pasar de la leche materna a alimentos sólidos. Es fundamental ofrecer opciones suaves y fácilmente digestibles, como una mezcla de arroz para bebé o cereales con una pequeña cantidad de leche evaporada y agua tibia para fomentar su interés. También se pueden ofrecer sardinas machacadas sin espinas, cuyo aroma estimula el apetito. Es importante vigilar a la madre para que no coma la comida de los gatitos hasta que ellos hayan comido suficiente, ya que sus necesidades nutricionales varían.
Al principio, los gatitos pueden confundirse con las nuevas texturas y ensuciar mientras aprenden a comer alimentos sólidos. También podrían confundir la arena sanitaria con comida. Afortunadamente, la madre enseña instintivamente a usar la caja de arena poco después de que comienzan a comer sólidos, llevándolos suavemente a la bandeja después de alimentarlos. Se esperan pequeños accidentes al principio, pero este entrenamiento natural ayuda a que se adapten rápidamente.
A medida que los gatitos se muestran más curiosos sobre su entorno y la comida que consume la madre, dependen menos de la lactancia. La madre también se beneficia de pasar tiempo lejos de sus crías y a veces comparte el cuidado con otros gatos del hogar, aunque puede mostrarse protectora. Es esencial preparar el hogar para que sea seguro para los gatitos, evitando peligros como escaleras abiertas, cables expuestos o inodoros accesibles. Garantizar la seguridad durante sus primeras exploraciones es clave para prevenir accidentes.
Identificar correctamente el sexo de los gatitos es fundamental antes de registrarlos y buscar nuevos dueños. La ayuda de criadores experimentados o de un veterinario puede ser invaluable si hay dudas. En España, para registrar gatitos con un prefijo de criador, suelen hacerse entre las 6 y 8 semanas; si no, la Real Sociedad Española de Amigos del Gato (RSAG) asignará un prefijo administrativo. Los criadores responsables nunca deben vender gatitos como "Pedigree" sin tener documentos de registro completos. Es buena práctica preparar un documento de pedigree firmado para cada gatito.
Invita a los posibles adoptores a visitar tu hogar para conocer a los gatitos y a su madre cuando estos sean lo suficientemente maduros. Es razonable solicitar un depósito no reembolsable para asegurar la seriedad de los interesados. Según la normativa española y las recomendaciones veterinarias, los gatitos no deben dejar al criador antes de las 13 semanas, y sólo después de haber recibido las dos primeras vacunas, alrededor de las 9-10 semanas y cerca de las 12 semanas. Se recomienda esperar unos días después de la vacunación antes de la reubicación para observar posibles reacciones.
Entrega a los nuevos dueños un completo dossier de bienvenida que incluya el pedigree, los certificados de vacunación, una hoja con la dieta recomendada y la documentación para el cambio de titularidad. También es aconsejable gestionar un seguro temporal para el primer mes, lo que brinda tranquilidad a los nuevos responsables. Incluir un juguete familiar y algo de la comida favorita de los gatitos facilita la adaptación y les proporciona consuelo en su nuevo entorno.
Fomenta que los nuevos propietarios mantengan el contacto compartiendo actualizaciones y fotos de los gatitos a medida que crecen. Establecer una buena relación asegura tu apoyo continuo para resolver dudas y, sobre todo, garantiza que si el nuevo hogar no funciona, ayudarás a reubicar o a recuperar al gatito. Este compromiso refleja la responsabilidad del criador y el cuidado permanente de sus gatitos.