Como cualquier amante de los gatos sabe, los felinos tienen personalidades y temperamentos complejos. Algunos saludan con entusiasmo a cualquiera, mientras que otros se mantienen reservados hasta ganar confianza; algunos son expresivos y receptivos como los perros, y otros permanecen imperturbables excepto con sus humanos favoritos. Comprender el lenguaje corporal y las vocalizaciones de tu gato puede ayudarte a fortalecer vuestro vínculo, además de identificar causas de conductas no deseadas o problemas de salud. Este artículo explica cómo interpretar mejor lo que tu gato intenta comunicar y te ayudará a ser un propietario más empático.
El comportamiento y comunicación de los gatos es diverso y se basa en vocalizaciones, lenguaje corporal, contacto físico y señales químicas. Reconocer estos métodos permite a los dueños interpretar adecuadamente los sentimientos e intenciones de su gato.
Los gatos liberan feromonas al frotarse la cara, arañar o al orinar para comunicar territorio, estrés o disposición reproductiva. Estas señales químicas son fundamentales, especialmente en hogares con varios gatos.
Es importante destacar que el ronroneo y el amasado con las patas pueden indicar dolor o malestar, por lo que se deben observar otras señales si el comportamiento cambia.
Si tu gato parece asustado, es mejor darle espacio. Para manipularlo, acércate con calma, evita el contacto visual y considera cubrirlo suavemente con una toalla para seguridad. Intenta que sea él quien se acerque.
Los gatos ocultan el dolor como instinto de supervivencia, por lo que cambios conductuales como letargo o irritabilidad requieren pronta atención veterinaria. Esté atento a emergencias como dificultad para orinar, jadeos, respiración rápida, pérdida de apetito o esconderse repentinamente.
A veces, el comportamiento de un gato puede enviar señales contradictorias. Por ejemplo, orinar fuera de la caja puede indicar problemas médicos, como infecciones urinarias, o ser una respuesta conductual, como marcar territorio. Los gatos castrados pueden seguir rociando si están estresados o desconectados de su ambiente. Observar el lenguaje corporal durante estos episodios puede ofrecer pistas vitales para determinar si la causa es médica o conductual y así acelerar soluciones efectivas.
Respuesta rápida: Los gatos pueden maullar en exceso por la noche por soledad, aburrimiento, problemas de salud o deterioro cognitivo ligado a la edad.
Los gatos jóvenes o mayores suelen vocalizar en la noche porque se sienten solos o buscan atención. Problemas médicos como hipertiroidismo o disfunción cognitiva pueden aumentar estos maullidos nocturnos. Proporcionar juguetes estimulantes, más interacción diurna o una luz tenue nocturna puede ayudar a reducirlos. Si el comportamiento persiste, es recomendable consultar con el veterinario.
Comprender la compleja comunicación de tu gato a través de vocalizaciones, lenguaje corporal, olor y contacto mejora notablemente vuestro vínculo y permite detectar problemas de salud o comportamiento tempranamente. La paciencia y la observación atenta te habilitan para responder con cariño y eficacia a las necesidades de tu gato, fomentando un hogar armonioso para ambos.