Elegir, comprar, guardar y servir la comida habitual de tu perro es una parte esencial de su cuidado. Muchos dueños dedican bastante tiempo a elegir el pienso adecuado y a buscar proveedores de confianza. En cambio, cómo se guarda y se sirve la comida en casa a veces recibe menos atención. Sin embargo, guardarla o servirla mal puede provocar contaminación, comida rancia o pérdida de nutrientes antes incluso de que tu perro la coma.
Esta guía completa repasa siete errores comunes que cometen muchos dueños con la comida de su perro. Si los conoces y los evitas, ayudarás a que su comida se mantenga fresca, nutritiva y segura, y cuidarás su salud y su bienestar.
1. Guarda el envase original como referencia
Muchos dueños pasan el pienso del saco a un recipiente por comodidad y para conservarlo mejor, y después tiran el envase original. Sin embargo, conviene guardar el saco. Contiene información esencial, como la fecha de caducidad, el número de lote, el tipo de alimento y las pautas de alimentación. Tenerlo a mano te permite repasar las instrucciones, confirmar los datos del producto o dárselos a tu veterinario si los necesita.
2. Cierra siempre bien los sacos
Si sirves la comida directamente del saco, ciérralo bien después de cada uso. Muchos piensos de gama alta tienen sistemas de cierre, como bolsas interiores de aluminio o cierres zip, para mantener su frescura. Dejar los sacos abiertos expone la comida al aire, la humedad y los bichos. Eso puede hacer que se ponga rancia o que acumule bacterias como la salmonela. Usa pinzas o cierres para que no entre el aire entre comida y comida.
3. Evita los sacos demasiado grandes si no los repartes
Comprar sacos grandes puede abaratar el coste por ración. Pero comprar más cantidad de la que tu perro puede comer en poco tiempo puede hacer más mal que bien. Abrir el saco a menudo y exponerlo al aire empeora la calidad de la comida con el tiempo. Si compras sacos grandes, reparte el pienso en recipientes herméticos más pequeños y abre solo uno cada vez para que dure fresco más tiempo.
4. Guarda la comida en buenas condiciones
La comida de tu perro debe guardarse como cualquier alimento seco de calidad. Es decir, en un lugar fresco y seco, lejos de la luz directa del sol, de olores fuertes y de temperaturas o humedad extremas. No la guardes cerca de productos de limpieza ni debajo del fregadero, donde suele haber humedad. Estos lugares pueden contaminar o estropear la comida y afectar a su valor nutritivo.
5. No mezcles nunca comida vieja con comida nueva
Echar los restos de un saco viejo en uno nuevo puede parecer práctico, pero es mejor evitarlo. La comida vieja que está a punto de ponerse rancia o contaminarse puede pasar bacterias a la comida fresca y acelerar que se estropee. Termina siempre un recipiente o un saco antes de abrir o rellenar otro para mantener la comida segura.
6. Pasa la comida húmeda a recipientes adecuados
Si tu perro no se termina una lata entera de comida húmeda, no guardes los restos al aire ni en la propia lata dentro de la nevera. Pásalos a un recipiente limpio, que no sea metálico y que cierre bien. Así evitas el sabor a metal y la contaminación. Antes de volver a servirla, deja que la comida vuelva a temperatura ambiente. Le resultará más apetecible y la digerirá mejor.
7. Mantén la higiene al servir la comida
Igual que te lavas las manos y usas platos limpios para comer, ten el mismo cuidado al dar de comer a tu perro. Lava bien sus comederos después de cada comida para que no se acumulen bacterias. Lávate las manos antes y después de servirle para no pasar suciedad ni gérmenes a su comida. Una buena higiene protege su salud digestiva y ayuda a prevenir enfermedades.
Si cuidas cómo guardas y sirves la comida de tu perro, crearás un entorno de alimentación seguro y fresco que favorece su salud y su felicidad. Recuerda que pequeños cambios, como guardar el envase original o conservar bien la comida, pueden marcar una gran diferencia en su bienestar.
Si estás buscando un cachorro o consejo sobre criadores de confianza, da siempre prioridad a una procedencia ética y a una tenencia responsable. Así ayudarás a que disfrutes de una vida feliz con tu nuevo compañero.