Los gatos son susceptibles a muchas afecciones de salud que van desde lesiones accidentales hasta enfermedades infecciosas y crónicas. Este artículo no cubre todas las dolencias posibles como la obesidad, enfermedad renal o problemas urinarios, sino que se centra en tres condiciones comunes e importantes que todo dueño de gato debe conocer: abscesos, bolas de pelo y pulgas.
¿Qué es un absceso? Un absceso es una inflamación dolorosa llena de pus, generalmente causada por una mordedura de otro gato. Los gatos que tienen acceso al exterior o viven en hogares con varios gatos, especialmente donde ocurren disputas territoriales, son más propensos a desarrollar abscesos. Estos suelen aparecer en la cara o la zona del trasero, dependiendo del contexto de la pelea. Las heridas por mordedura de gato se infectan rápidamente debido a las bacterias presentes en su boca.
Cómo reconocer y manejar los abscesos: La atención veterinaria temprana es crucial. Aunque algunos abscesos pueden reventar de forma natural, el tratamiento profesional con antibióticos y analgésicos es necesario para evitar que la infección se propague. En algunos casos se requiere drenaje quirúrgico bajo sedación o anestesia. Se recortará el pelo alrededor de la herida para facilitar la limpieza y la herida se dejará abierta o se colocará un drenaje para permitir un drenaje continuo.
Cuidado en casa durante la recuperación de tu gato:
Un cuidado temprano y adecuado suele resultar en una recuperación rápida, reduciendo el estrés y el riesgo de complicaciones para tu gato.
Todos los gatos se acicalan regularmente y pueden tragarse pelo suelto que usualmente pasa sin problemas por el sistema digestivo. Sin embargo, una ingestión excesiva de pelo puede formar bolas de pelo (tricobezoares) en el estómago, que el gato suele vomitar.
¿Quiénes son los más afectados? Los gatos de pelo largo y aquellos con alergias en la piel que llevan a un acicalamiento excesivo son más propensos a las bolas de pelo. El vómito persistente, arcadas, inapetencia, letargo y diarrea pueden indicar una bola de pelo problemática o una obstrucción intestinal que requiere atención veterinaria urgente.
Cómo manejar las bolas de pelo en casa:
Las pulgas son parásitos comunes que causan irritación e incluso dermatitis alérgica en los gatos. Las infestaciones severas pueden provocar anemia, especialmente en gatos jóvenes o ancianos, y además las pulgas pueden transmitir tenias.
Son difíciles de detectar en gatos de pelaje oscuro y un pequeño número de pulgas en tu mascota puede ocultar una infestación mayor en el entorno del hogar, incluyendo alfombras, muebles y anexos.
Cómo buscar pulgas: Usa un peine para pulgas y observa la suciedad de pulgas, que aparece como pequeñas motas marrón rojizo sobre papel blanco o húmedecido (debido a sangre digerida). Los huevos de pulga son pequeños, blancos perlas y no se adhieren mucho al pelo, por lo que es importante buscar también en el ambiente y no solo en el gato.
Control efectivo de pulgas:
El reconocimiento y tratamiento temprano de estas afecciones comunes mejora la calidad de vida y la velocidad de recuperación de tu gato. Las revisiones veterinarias regulares ayudan a detectar problemas a tiempo y mantener la salud felina. La tenencia responsable incluye mantener a los gatos en interiores o supervisados en exteriores para reducir los riesgos de peleas e infecciones, además de asegurar prevención actualizada contra pulgas, buen acicalamiento y manejo dietético.
Si tu gato muestra síntomas preocupantes como vómitos persistentes, cambios en el apetito o comportamiento, hinchazón o signos de dolor, busca asesoramiento veterinario rápido para un diagnóstico y tratamiento adecuados.
Al comprender estas tres condiciones comunes — abscesos, bolas de pelo y pulgas — y saber cómo tratarlas eficazmente, podrás mantener a tu felino sano y feliz durante todo el año.