El Maltipom resulta del cruce entre el Bichón Maltés y el Pomerania, dos de las razas toy más populares en España. El primero es un perro de compañía mediterráneo con más de 2.000 años de historia documentada, vinculado a las culturas fenicia, griega y romana y presente en la corte española desde el siglo XVI. El segundo desciende de los grandes spitz de trineo del norte de Europa, reducido a las dimensiones actuales durante el siglo XIX gracias, en parte, a los criadores británicos. La combinación produce un perro que ocupa poco espacio pero llena mucho: activo, expresivo, con instinto de guarda y un apego a su propietario que raya en la dependencia.
En España, el Maltipom ha ganado presencia en los últimos años como opción de compañero para pisos pequeños. Su tamaño mínimo (entre 1,5 y 4 kg) y su bajo nivel de ejercicio lo hacen especialmente atractivo para personas mayores, personas que viven solas o familias sin jardín. La contrapartida es el mantenimiento del pelaje, que requiere un compromiso diario real, y la necesidad de una educación firme desde el primer día para evitar el síndrome del perro pequeño: el propietario que deja al Maltipom hacer lo que quiere porque «total, es tan pequeño que no hace daño» acaba con un perro ladrón, posesivo y difícil de manejar en la calle.