El Havapoo hereda dos linajes con mucho mundo: el Havanés, raza nacional de Cuba descendiente de los pequeños perros bichón que los colonos españoles llevaron al Caribe en el siglo XVI, y el Caniche, perfeccionado como perro de cobro en las lagunas centroeuropeas. La combinación de ambos produce un compañero pequeño, inteligente y extraordinariamente sociable que encaja de manera natural en el modo de vida español: ciudades densas, pisos sin jardín, terrazas de bar, mercados concurridos y familias multigeneracionales reunidas en el mismo espacio.
Es una raza que vive de cara a la gente. Disfruta del ruido de la calle, de los niños, de los desconocidos que se agachan a saludarle y de los otros perros en el parque. Lo que no tolera es la soledad prolongada ni los hogares silenciosos donde pasa horas sin estímulo. Quienes buscan un perro tranquilo e independiente deben mirar en otra dirección; quienes buscan un compañero presente, expresivo y genuinamente disfrutable encontrarán en el Havapoo una de las mejores opciones del segmento pequeño.