El Pastor Holandés tiene sus orígenes en la provincia de Brabante, en el sur de los Países Bajos, y en las regiones limítrofes con Bélgica, donde desde el siglo XVIII acompañaba a los pastores en el manejo del ganado ovino y bovino. Su función era doble: reunir y dirigir el rebaño y protegerlo de depredadores y robos durante los desplazamientos a mercados y puertos.
Cuando Bélgica se separó de los Países Bajos en el siglo XIX, la raza unificada dio lugar a tipos nacionales diferenciados. A diferencia de Bélgica y Alemania, que emprendieron programas de cría documentados, los criadores holandeses priorizaron la funcionalidad sobre el pedigrí. El Nederlandse Herdershonden Club (NHC), fundado en 1898, tardó décadas en consensuar las variedades aceptadas. La Federación Cinológica Internacional (FCI) reconoció oficialmente al Pastor Holandés como raza independiente en 1960, con estándar reformulado. Hoy en día la raza destaca en las Fuerzas de Seguridad, el deporte de IPO/IGP y la detección, tanto en los Países Bajos como a nivel internacional.