Contrariamente a la creencia popular, no todas las especies de tortugas necesitan hibernar durante el invierno. Por ejemplo, las tortugas tropicales nunca deben someterse a hibernación. Para otras especies, la hibernación es necesaria generalmente solo si se desea reproducirlas. Es importante destacar que las tortugas pequeñas, enfermas o con bajo peso no deben hibernar. Las cuatro especies más comunes en España que suelen hibernar son la tortuga mediterránea, la tortuga mora, la tortuga de Hermann y la tortuga marginada. Esta guía se enfoca en preparar de forma segura cualquiera de estas especies para la hibernación, fomentando una tenencia responsable y el bienestar animal. Encuentra tortugas para adoptar o comprar y comienza a cuidarlas responsablemente.
Para preparar correctamente a tu tortuga, debe estar sana y tener un peso adecuado. Desde comienzos de agosto, vigila el peso y la condición general de tu tortuga, ya que este periodo representa su máxima apetencia y estado físico. Es esencial alimentarla con una dieta rica en nutrientes, compuesta por verduras de hoja fresca y otras verduras. Además, suplementar con calcio y vitamina D3 puede apoyar la salud del caparazón y la vitalidad general. Realizar revisiones regulares con tu veterinario especializado en reptiles a finales de verano ayuda a detectar enfermedades o deficiencias nutricionales que puedan poner en riesgo una hibernación segura.
Seis semanas antes de la fecha planificada para la hibernación —usualmente entre mediados de octubre y principios de noviembre en España— deja de alimentar a tu tortuga y retira el acceso a zonas de pastoreo. Las tortugas tienen un metabolismo muy lento, por lo que es vital que tengan el tracto digestivo vacío antes de hibernar. Sin embargo, sigue proporcionando agua fresca en todo momento. Durante las dos últimas semanas antes de la hibernación, baña a tu tortuga diariamente con agua tibia para ayudar a su hidratación y estimular la micción.
Reduce paulatinamente la temperatura del terrario durante las dos semanas previas a la hibernación para desacelerar el metabolismo de forma natural. Solo hiberna a tu tortuga si está completamente hidratada y no ha orinado recientemente, ya que el equilibrio hídrico es crucial para su supervivencia durante la temporada de letargo.
En España, se recomiendan principalmente dos métodos para hibernar tortugas: utilizando un frigorífico especialmente controlado o una caja aislada. El método del frigorífico es cada vez más preferido debido al control más sencillo de la temperatura y su monitorización, aunque es aconsejable emplear un frigorífico dedicado, separado del aparato donde se guardan alimentos, para garantizar higiene y estabilidad térmica.
Prepara un recipiente ventilado de plástico (tipo Tupperware) algo más grande que tu tortuga. Coloca en la base papel absorbente de cocina y haz pequeños agujeros para la ventilación en la tapa. Usa una sonda de termómetro para mantener la temperatura del frigorífico constantemente alrededor de 5-6°C, evitando que descienda por debajo de 0°C o que supere los 10°C.
Realiza controles visuales diarios para comprobar el bienestar de tu tortuga y oxigenar el recipiente. Pésala dos veces por semana para seguir su estado de salud durante la hibernación.
El método de la caja aislada consiste en colocar el recipiente dentro de una caja de cartón grande llena de bolitas de poliestireno para aislar y permitir la circulación del aire. Esta caja se debe guardar en una habitación con temperatura estable entre 1 y 10°C. Monitorea la temperatura diariamente y realiza los mismos controles que en el método del frigorífico.
La monitorización regular es fundamental. Las tortugas sanas suelen perder alrededor del 1% de su peso corporal cada mes durante la hibernación. Si la pérdida de peso es superior o si tu tortuga orina, muestra signos de enfermedad o cualquier otro síntoma preocupante, deberás interrumpir la hibernación de inmediato y consultar al veterinario.
Normalmente la hibernación dura de 2 a 3 meses. Con el método de la caja aislada, las tortugas despiertan de forma natural al subir la temperatura ambiente por encima de los 10°C. Con el método del frigorífico, es necesario calentar suavemente a la tortuga trasladándola a un terrario calefactado o cerca de una fuente de calor ambiental, permitiendo que recupere la actividad durante varias horas.
Una vez que esté alerta y en movimiento, anímala a beber colocándola en agua tibia y poco profunda. Después que beba, ofrece comida; la mayoría de las tortugas reanudan la alimentación normal en tres días. Si tu tortuga rechaza la comida por más tiempo, podría estar sufriendo anorexia post-hibernación. Consulta rápidamente al veterinario para descartar infecciones u otros problemas y estimular su apetito.
Siguiendo estos procedimientos cuidadosamente investigados y paso a paso, asegurarás una hibernación segura que mejora el bienestar de tu tortuga durante el letargo estacional. Consulta siempre con tu veterinario para recibir consejos específicos según la especie y estado de salud de tu tortuga.