Una pregunta muy habitual entre los que dan sus primeros pasos en esto de vivir con un perro: ¿qué pasa en verano? Los principales motivos por los que el perro reduce el volumen habitual de sus ingestas se limitan al efecto del calor en sus rutinas.
En realidad no. Un perro puede (y de hecho, debería) seguir consumiendo mäs o menos su ración diaria. El truco reside en cambiar el horario en que se la sirvamos: buscar las horas mäs frescas del día para su alimentación.
La clave de todo ello es la menor necesidad de calorías, lo que abre la puerta a que nos planteemos poner en forma a nuestra mascota en verano.