
Si notas que los ojos de tu perro parecen hundidos o retraídos más de lo habitual dentro del cráneo, es normal preocuparse. Esta condición, conocida médicamente como enoftalmos o "ojos retraídos en la órbita", puede deberse a varias causas subyacentes que van desde problemas leves hasta condiciones graves.
Los ojos de los perros están naturalmente protegidos dentro de las órbitas o cavidades óseas. Aunque la mayoría de razas tienen una posición estándar de sus ojos, algunas tienen ojos prominentes o abultados, conocido como exoftalmos, como ocurre con los cachorros de Carlino (Pug), Bulldog francés y Pekinés. Familiarizarse con la forma y posición habitual de los ojos de tu perro te ayudará a detectar anomalías a tiempo.
Hay varios motivos que pueden originar esta apariencia:
Si afecta un ojo o ambos, esto ayuda a orientar el diagnóstico.
Heridas físicas o infecciones como conjuntivitis o úlceras pueden causar contracción muscular alrededor del ojo y pérdida de líquidos, dando un aspecto hundido. Esto suele ser doloroso y requiere valoración veterinaria urgente.
Tumores de crecimiento lento o bultos próximos al ojo pueden hacer que este se hunda de manera progresiva. Es vital que un veterinario evalúe la naturaleza y opciones de tratamiento de estas masas.
Trastorno neurológico producido por daño a los nervios simpáticos que inervan el ojo y la cara. Normalmente afecta solo un lado y presenta síntomas como ojo hundido, párpado caído, pupila contraída y prominencia del tercer párpado. Puede ser causado por lesiones en el cuello, infecciones de oído, enfermedad discal o presión de collares.
La deshidratación severa hace que las almohadillas de grasa alrededor de los ojos se reduzcan y también disminuye el volumen de fluido en el globo ocular, dando una apariencia hundida y demacrada. Acompañado de signos como letargo, encías secas y pérdida de elasticidad en la piel, requiere atención veterinaria urgente.
La pérdida significativa de peso o mala alimentación produce disminución de grasa, incluyendo el soporte en torno a los ojos, haciendo que se vean hundidos.
Enfermedades que afectan a todo el organismo, como infecciones (por ejemplo Parvovirus), trastornos neurológicos o tétanos, también pueden causar ojos hundidos. Estas condiciones precisan diagnóstico y tratamiento veterinario inmediato.
Cualquier cambio repentino en la apariencia de los ojos de tu perro debe ser motivo de consulta veterinaria pronta. El veterinario realizará un examen ocular completo, evaluación neurológica y pruebas diagnósticas como análisis de sangre o estudios de imagen para identificar la causa. Un diagnóstico temprano facilita un tratamiento oportuno, mejorando el bienestar y pronóstico de tu mascota.
Recuerda que tener una tenencia responsable implica observar cambios sutiles en la salud de tu animal y buscar ayuda profesional cuanto antes. Protege a tu compañero con revisiones regulares y atención a sus ojos.