Muchas razas de perros, incluido el Terrier Tibetano, pueden desarrollar cálculos urinarios y renales, siendo los cálculos de oxalato cálcico un tipo frecuente y difícil de tratar. Estos cálculos se forman cuando los altos niveles de oxalato cálcico en la orina se cristalizan y acumulan, desarrollándose a veces específicamente en los riñones, una afección conocida como nefrolitiasis o nefropatía por oxalato.
El oxalato cálcico suele estar presente en pequeñas cantidades en la orina de los perros. Los problemas surgen cuando estos niveles aumentan, haciendo que se formen cristales y se formen cálculos. Las razones precisas detrás de la formación de cristales no se comprenden completamente, pero factores como el pH ácido de la orina y posiblemente las predisposiciones genéticas desempeñan un papel. Las investigaciones sugieren que la dieta y la raza son contribuyentes significativos, siendo las razas más pequeñas, incluidos los Terriers Tibetanos, especialmente propensas a esta afección.
Los síntomas dependen de dónde se encuentran los cálculos en el tracto urinario y pueden variar mucho entre perros. Los signos comunes pueden incluir:
Notar estos síntomas pronto y buscar asesoramiento veterinario rápidamente puede conducir a mejores resultados.
Junto a los Terriers Tibetanos, varias razas pequeñas y toy tienen un mayor riesgo de desarrollar cálculos de oxalato cálcico. Estas incluyen:
Los veterinarios tomarán un historial médico detallado y realizarán un examen abdominal y de la vejiga exhaustivo. Para confirmar el diagnóstico, se utilizan comúnmente las siguientes pruebas:
Los cálculos de oxalato cálcico no pueden disolverse médicamente. En algunos casos, los veterinarios pueden realizar urohidropropulsión, un procedimiento no quirúrgico para expulsar los cálculos de vejiga. Si esto no es posible o los cálculos son grandes, puede ser necesaria la extirpación quirúrgica bajo anestesia general. La cirugía láser es una opción, pero a menudo es costosa. Cuando los cálculos se forman en los riñones, la cirugía suele evitarse para prevenir más daño renal.
Es importante señalar que los perros propensos a los cálculos de oxalato pueden experimentar episodios recurrentes incluso después del tratamiento.
Tras el tratamiento, los perros requieren un manejo cuidadoso y controles veterinarios regulares para vigilar la calidad de la orina y la salud renal. Los dueños deben asegurarse de que su perro tiene acceso constante a agua fresca y limpia para ayudar a limpiar el tracto urinario. Los ajustes dietéticos recomendados por el veterinario suelen tener como objetivo mantener un equilibrio saludable del pH urinario. Dar de comer en porciones más pequeñas y frecuentes puede ayudar a estabilizar el pH de la orina y reducir el riesgo de formación de cálculos. El cuidado responsable y atento es esencial para ayudar a los perros a vivir cómodamente después de un diagnóstico de cálculos de oxalato.