Varias razas de perros en España, incluyendo el Terrier Tibetano, pueden desarrollar piedras en el tracto urinario y renal, siendo las de oxalato de calcio un tipo común y desafiante. Estas piedras se forman cuando altos niveles de oxalato de calcio en la orina cristalizan y se acumulan, a veces desarrollándose específicamente en los riñones, una condición conocida como nefrolitiasis o nefropatía por oxalato.
El oxalato de calcio suele estar presente en pequeñas cantidades en la orina del perro. El problema surge cuando estos niveles aumentan, causando la formación de cristales que se consolidan en piedras. Las causas precisas de esta formación no se conocen completamente, pero factores como un pH ácido de la orina y posiblemente predisposiciones genéticas juegan un papel importante. Estudios clínicos en España indican que la dieta y la raza son contribuyentes clave, siendo las razas pequeñas, como el Terrier Tibetano, especialmente propensas a esta condición.
Los síntomas varían según la localización de las piedras en el tracto urinario y pueden ser diversos. Algunas señales frecuentes son:
Detectar estos síntomas a tiempo y consultar con el veterinario puede mejorar significativamente el pronóstico.
Además del Terrier Tibetano, otras razas pequeñas y de tipo toy también presentan mayor riesgo de desarrollar piedras de oxalato de calcio. En España, estas incluyen:
Conocer los riesgos específicos según la raza ayuda a los propietarios y veterinarios a enfocarse en la prevención y detección temprana.
El veterinario recogerá una historia clínica detallada y realizará un examen completo del abdomen y la vejiga. Para confirmar el diagnóstico, se emplean pruebas habituales como:
Un diagnóstico temprano y preciso es fundamental para un manejo efectivo.
Las piedras de oxalato de calcio no pueden disolverse con medicación. En algunos casos, el veterinario puede realizar urohidropropulsión, un procedimiento no quirúrgico para expulsar piedras de la vejiga. Si no es posible o las piedras son voluminosas, puede ser necesaria la cirugía bajo anestesia general. La cirugía láser es una opción, aunque suele ser costosa y menos accesible en España. Cuando las piedras se forman en los riñones, normalmente se evita la cirugía para prevenir daño renal adicional.
Es importante destacar que los perros propensos a estas piedras pueden sufrir recurrencias incluso tras el tratamiento.
Después del tratamiento, es esencial un manejo cuidadoso y revisiones veterinarias regulares para monitorear la calidad de la orina y la salud renal. Los propietarios deben garantizar acceso constante a agua fresca y limpia para favorecer la eliminación de sales. Los ajustes dietéticos recomendados por el veterinario pretenden mantener un pH urinario equilibrado. Además, alimentar al perro con comidas más pequeñas y frecuentes ayuda a estabilizar el pH y reducir el riesgo de formación de piedras.
Un cuidado responsable y atento es clave para ayudar a los perros a vivir cómodamente después del diagnóstico de piedras de oxalato.