Las orejas de un perro son mucho más que órganos auditivos: son una ventana directa a su estado emocional. Saber interpretar sus movimientos te permite entender mejor a tu perro y responder a sus necesidades de forma más efectiva.
Los perros tienen más de 18 músculos que controlan el movimiento auricular, lo que les permite orientar cada oreja de forma independiente. Esta movilidad es mucho mayor que la humana y les sirve tanto para localizar sonidos como para comunicarse. Existen dos grandes tipos morfológicos: orejas erguidas (como las del pastor alemán o el husky) y orejas caídas (como las del beagle o el cocker). Aunque el movimiento varía según la morfología, el lenguaje emocional es el mismo en ambos casos.
Orejas hacia delante y erguidas: El perro está alerta, concentrado o curioso. Está procesando un estímulo nuevo, ya sea un sonido, un olor o un movimiento. No indica agresividad por sí solo, pero conviene observar el resto del cuerpo.
Orejas relajadas en posición neutra: Estado tranquilo y cómodo. Es la postura habitual de un perro que se siente seguro en su entorno.
Orejas hacia atrás pegadas a la cabeza: Señal de miedo, sumisión o malestar. Si va acompañado de cola baja y cuerpo encogido, el perro está en un estado de estrés claro. Nunca interpretes esto como tranquilidad.
Orejas ligeramente hacia atrás: Puede indicar afecto o una actitud juguetona, especialmente si el resto del cuerpo está relajado y la cola se mueve.
Una oreja arriba y otra abajo: El perro está intentando captar información de distintas fuentes a la vez, o bien está en una fase de evaluación ante algo que no comprende del todo.
Las orejas nunca deben interpretarse de forma aislada. El lenguaje corporal canino es holístico: hay que observar la posición de la cola, la tensión muscular, la expresión facial y el contexto. Un perro con orejas hacia delante, pelo erizado en el lomo y cuerpo rígido puede estar a punto de mostrar agresividad. El mismo perro con orejas hacia delante, cuerpo bajo y cola en movimiento está simplemente curioso o invitando al juego.
Más allá del lenguaje emocional, las orejas también revelan el estado de salud. Los siguientes signos requieren visita veterinaria:
Las razas con orejas caídas (cocker spaniel, labrador, caniche) son especialmente propensas a las otitis por la falta de ventilación en el canal. La revisión regular de las orejas —al menos una vez a la semana— es parte del cuidado básico de cualquier perro.
Usa únicamente productos limpiadores específicos para perros. Aplica el líquido en el canal, masajea suavemente la base de la oreja durante unos segundos y deja que el perro sacuda la cabeza. Después limpia con una gasa o algodón la parte visible del canal. Nunca introduzcas bastoncillos de algodón en profundidad, ya que puedes empujar los residuos hacia el interior o dañar el tímpano. Si detectas cualquiera de los síntomas anteriores, no intentes tratar la otitis en casa: acude al veterinario.
Aprender a leer las orejas de tu perro mejora directamente la relación con él. Te permite detectar situaciones de estrés antes de que escalen, identificar problemas de salud a tiempo y responder a sus emociones de forma adecuada. Es una de las habilidades más prácticas que puedes desarrollar como dueño responsable.