Ictiosis es un trastorno cutáneo hereditario poco común que afecta a varios perros, donde la capa más externa de la piel se engrosa de forma anormal, adquiriendo apariencia similar a escamas de pescado. Esto genera una piel áspera, escamosa o grasosa, afectando especialmente a cachorros de Golden Retriever y otras razas, provocando incomodidad y deterioro del pelaje.
Aunque poco frecuente, la ictiosis está más documentada en ciertas razas con predisposición genética conocida, incluyendo:
Los criadores responsables realizan pruebas genéticas de ADN para detectar la ictiosis, evitando cruzar perros afectados o portadores para reducir la transmisión hereditaria. En resumen, la ictiosis en perros es una enfermedad genética crónica que requiere manejo de por vida. La detección temprana y el trabajo conjunto con el veterinario ayudan a mantener el bienestar y comodidad del animal. La cría ética es clave para prevenir esta condición.