La displasia de cadera es una de las enfermedades ortopédicas más comunes en perros, especialmente en razas grandes y gigantes. Consiste en un desarrollo anormal de la articulación coxofemoral.
La displasia tiene un componente genético importante, pero también influyen factores ambientales como la nutrición, el ejercicio durante el crecimiento y el peso corporal.
Cojera de extremidades posteriores, dificultad para subir escaleras o levantarse, marcha balanceante y, en casos crónicos, atrofia muscular son los signos principales.
Las radiografías bajo sedación (proyecciones de PennHIP o de extensión) son el estándar diagnóstico.
El manejo conservador incluye control del peso, fisioterapia y AINEs. Las opciones quirúrgicas varantes desde la osteotomía triple de pelvis hasta la prótesis total de cadera se reservan para casos severos.