Las serpientes domésticas son animales robustos cuando sus condiciones de vida son adecuadas, pero enferman con frecuencia cuando la temperatura, la humedad o la alimentación no son las correctas. Conocer las enfermedades más comunes te permite actuar a tiempo.
Son las enfermedades más frecuentes en serpientes cautivas. Se manifiestan como respiración con la boca abierta, sibilancias o chasquidos al respirar, mucosidad visible en la boca o fosas nasales y letargo. La causa más habitual son temperaturas demasiado bajas o fluctuantes, que debilitan el sistema inmunitario. También puede haber infecciones bacterianas primarias (Pseudomonas, Aeromonas) o víricas. El tratamiento requiere antibioterapia inyectable prescrita por veterinario especialista en reptiles y corrección inmediata de las condiciones ambientales.
La muda normal en serpientes sanas es completa: la piel sale en una sola pieza, incluidos los escudos oculares. La disecdisis ocurre cuando la muda queda incompleta o en fragmentos. Causas: humedad insuficiente en el terrario, deshidratación, infecciones cutáneas, ectoparásitos o malnutrición. Los restos de muda acumulados, especialmente alrededor de los ojos (retención de espectáculo ocular) o de la cola, pueden causar constricción y necrosis tisular. Para ayudar: aumenta la humedad, coloca un hide húmedo (caja con musgo húmedo) y nunca tires de la piel seca a la fuerza. Si la muda está muy adherida o hay retención ocular, acude al veterinario.
Los ácaros (Ophionyssus natricis) son parásitos diminutos que se observan como pequeños puntos negros o rojos que se mueven sobre las escamas, alrededor de los ojos y en los pliegues cutáneos. La serpiente infestada se muestra inquieta, se sumerge en el agua con frecuencia y puede tener anemia en infestaciones graves. El tratamiento implica eliminar los ácaros del animal (baños controlados, productos antiparasitarios específicos) y una limpieza y desinfección completa del terrario. Los ácaros se reproducen muy rápido: actúa al primer signo.
La enfermedad de los cuerpos de inclusión (Inclusion Body Disease, IBD) es una enfermedad vírica grave que afecta principalmente a boas y pitones. Está causada por un arenavirus. Los síntomas incluyen regurgitaciones crónicas, pérdida de peso progresiva, parálisis progresiva (la serpiente no puede enderezarse cuando se la coloca boca arriba, signo conocido como «stargazing»), convulsiones y signos neurológicos. No tiene tratamiento y es contagiosa entre serpientes del mismo género. La cuarentena estricta de cualquier animal nuevo durante al menos 90 días es la principal medida preventiva.
Infección bacteriana de la mucosa oral. Se observa como enrojecimiento, inflamación y exudado caseoso (parecido al queso) en la boca. La serpiente deja de comer y puede mantener la boca entreabierta. Las causas son traumatismos (presas vivas que muerden), mala nutrición o infecciones secundarias a otra enfermedad. Requiere limpieza de la cavidad oral y antibioterapia sistémica.
Ante cualquier rechazo de alimento prolongado (más de 4-6 semanas en especies que normalmente comen bien), pérdida de peso visible, signos neurológicos, heridas abiertas, muda problemática repetida o cualquier cambio de comportamiento brusco. Las serpientes ocultan bien la enfermedad y cuando los signos son evidentes el problema suele llevar tiempo.