El conejo es un animal que necesita movimiento y estimulación mental para estar sano. Mantenerlo confinado en una jaula pequeña sin posibilidad de explorar conduce a problemas de salud físicos —obesidad, problemas digestivos, atrofia muscular— y psicológicos. El ejercicio y el juego no son opcionales: son parte fundamental de su bienestar.
Un conejo doméstico necesita al menos 3-4 horas diarias fuera de su jaula en un espacio donde pueda correr, saltar y explorar. Idealmente, debería tener acceso continuo a un área amplia (mínimo 3 x 2 metros) además de su jaula, que sirve como zona de descanso y alimentación. Los conejos activos que tienen espacio de sobra son más equilibrados, tienen mejor tránsito intestinal y viven más tiempo.
Los conejos corren en ráfagas de velocidad y necesitan espacio para hacerlo. Las señales de un conejo con suficiente ejercicio son: binkies frecuentes (saltos con giro), exploración activa, buen apetito y heces consistentes. Un conejo sedentario con sobrepeso tiene mayor riesgo de enfermedad hepática grasa, problemas digestivos (ileo) y pododermatitis (llagas en las patas por presión constante).
Los conejos son animales inteligentes y curiosos. La estimulación mental previene el aburrimiento y los comportamientos destructivos:
Los conejos bien socializados pueden jugar con sus dueños, aunque a su manera. No son animales que disfruten de ser cogidos en brazos para jugar: prefieren la interacción al nivel del suelo. Siéntate en el suelo y déjales explorar alrededor de ti. Muchos empujarán juguetes hacia ti para que los lances, perseguirán objetos que muevas suavemente o te peinarán y lamerán si te han aceptado en su grupo social.
El área de ejercicio debe ser segura: sin cables eléctricos accesibles (los conejos los roen con entusiasmo), sin plantas tóxicas (lirio, ficus, potus, poinsettia), sin esquinas donde puedan atascarse. Si el espacio no puede supervisarse completamente, usa parques de ejercicio o recintos específicos para conejos.