Para evitar que las uñas crezcan demasiado, entre las rutinas de higiene y cuidados debemos incluir también esta importante parte del cuerpo felino. Como los niños, las uñas de los gatos deben cortarse una vez por semana, pero todo dependerá de cuánto le crezcan, es decir, puede ser que podamos retrasarlo unos días o que haya que adelantarlo, aunque, en líneas generales, no es bueno que pasen más de quince días. Pero ¿cómo podemos conseguir que se esté quieto mientras se las cortamos? Aquí te damos algunos consejos para que cortarle las uñas a nuestro gato no sea una misión imposible.
Será más fácil si buscas ayuda para que alguien sujete al animal mientras tú le cortas las uñas que si lo haces todo tú solo. No se trata de mantenerlo apresado, sino de cogerlo y envolverlo en una toalla o manta mientras tú le corta las uñas.
Para que no te arañe si te da un zarpazo, prueba a ponerte detrás del animal y cortarle las uñas desde esa posición.
Las uñas juegan un papel muy importante en el comportamiento felino, puesto que les ayuda a reconocer los objetos y a reducir posibles momentos de ansiedad o nerviosismo. Están muy vinculadas a su instinto de cazador. Por eso no debemos cortarlas demasiado. La vena que tienen en la uña puede servirnos de guía para saber cuál sería el límite. Podemos verlas mejor si apretamos ligeramente sobre la garra para que sobresalgan. Ante la duda, es mejor cortar solo el borde y repetir la rutina al cabo de varios días.
A pesar de su dureza, las uñas de los gatos son muy sensibles. En lugar de usar unas tijeras o nuestro cortaúñas es mejor adquirir algunos de los accesorios especiales que hay para ellos: tijeras para gatos, guillotinas, etc.
A los gatos no les gusta que les corten las uñas. Además, por mucho que nos ayude otra persona, su carácter independiente hace que se pongan nerviosos. Por eso, debemos tener mucha paciencia y hacerlo despacio. También es bueno que les acariciemos mientras llevamos a cabo esta tarea, y que les hablemos para tratar de calmarlos.
Podemos comprarlos o fabricarlos en casa con cartón y tejidos ásperos. Además de ayudar al animal a reducir el estrés, les limará las uñas cada vez que se rasquen. Por eso, nos servirán de ayuda en nuestra tarea.
La uña del gato tiene dos partes: la parte córnea transparente o translúcida, que es inerte, y la parte viva o «quick», que contiene vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas. En uñas claras o blancas puedes ver la parte viva como una zona rosada en la base de la uña. En uñas oscuras es más difícil de ver, por lo que se recomienda ser especialmente conservador y cortar solo la punta. Si cortas la parte viva, el gato sentirá dolor inmediato y la uña sangrará. No es peligroso, pero sí doloroso y puede generar desconfianza hacia el futuro. Si ocurre, aplica directamente sobre la uña un poco de almidón de maíz o harina para cortar el sangrado, o usa polvo hemostático específico para mascotas. Mantén la calma, consuela al gato y espera a que pare la hemorragia antes de continuar, si es que el gato lo tolera. Un error ocasional no tiene consecuencias graves, pero es importante evitarlo para mantener una buena relación del gato con el ritual del corte de uñas.
La frecuencia depende del estilo de vida del gato. Los gatos de interior que no disponen de superficies exteriores para desgastar sus uñas naturalmente necesitan el corte con más regularidad: cada 2-3 semanas es la media recomendada para adultos sanos. Los gatos que salen al exterior se desgastan las uñas de las patas traseras caminando y trepando, pero las delanteras crecen igual de rápido. Los gatos mayores o sedentarios pueden necesitar cortes más frecuentes porque se mueven menos y sus uñas crecen más sin desgastarse. Una buena señal de que ya es hora de cortar: cuando escuchas el «clac» de las uñas al caminar sobre el suelo duro, o cuando el gato se engancha en tejidos al moverse. Los gatos tienen también uñas en el dedo pulgar (dewclaw), que no llegan al suelo y pueden crecer en espiral llegando a clavarse en la almohadilla si no se vigilan.