El conejo enano tiene fama de ser un animal pasivo y fácil de manejar, pero su comportamiento es mucho más rico y complejo de lo que parece. Entender cómo se comunica y qué necesita es fundamental para garantizar su bienestar y construir una relación de confianza.
Binkying: Salto con giro en el aire, a veces seguido de sprint. Es la expresión máxima de alegría y bienestar. Si tu conejo hace binkies, está feliz.
Pataleo fuerte en el suelo: Señal de alerta, miedo o enfado. En la naturaleza sirve para avisar a los congéneres de un peligro. También lo usan cuando están molestos con algo que has hecho.
Tumbarse de lado o boca arriba con las patas extendidas: Estado de relajación total. Muchos dueños novatos se alarman porque parece que está muerto o enfermo: es exactamente lo contrario.
Gruñido o mordisco: Señal de enfado o defensa de territorio. Frecuente en conejos no castrados cuando alguien entra en su espacio. No es agresividad permanente; se reduce mucho con la castración.
Lamerte: Afecto y aceptación. Si tu conejo te lame la mano o el brazo, te está incluyendo en su grupo social.
Los conejos son animales de madriguera que necesitan escondites donde sentirse seguros. Proporciona siempre un túnel o casita donde refugiarse. También son animales de crepúsculo: están más activos al amanecer y al anochecer, y duermen gran parte del día. No los fuerces a interactuar cuando están durmiendo.
La actividad de cavar y morder es innata. Si no tienen sustrato para cavar ni objetos para roer, canalizarán estos impulsos hacia la moqueta, los cables o los muebles. Proporciona papel de periódico, una bandeja con tierra o arena para cavar, y maderas y ramas para roer.
Los conejos no son animales que disfruten de ser cogidos en brazos de forma instintiva: en la naturaleza, ser agarrado desde arriba equivale a ser atrapado por un depredador. La confianza se construye al nivel del suelo. Siéntate en el suelo, deja que el conejo te explore a su ritmo y evita los movimientos bruscos. Con el tiempo, muchos conejos buscarán activamente el contacto físico cuando se sienten seguros.
Los conejos son animales sociales que en la naturaleza viven en grupos. Un conejo solo sin suficiente estimulación puede desarrollar depresión y comportamientos estereotipados. La mejor compañía es otro conejo —siempre de sexo opuesto o ambos castrados para evitar camadas y conflictos. La introducción debe ser gradual y en territorio neutro para los dos.
Un conejo estresado o enfermo puede mostrar: pérdida de apetito, dientes rechinantes (bruxismo de dolor, diferente al chirrido suave de satisfacción), postura encogida con los ojos semicerrados, falta de movimiento durante horas o cambios bruscos de comportamiento. Si observas cualquiera de estos signos, consulta al veterinario especializado en animales exóticos.