Pasear a tu perro debe ser una parte agradable de la rutina diaria, pero si tu perro muerde o agarra la correa, el paseo puede volverse frustrante. Comprender por qué lo hace y cómo solucionarlo eficazmente te ayudará a reducir el estrés, evitar daños en las correas y disfrutar más los paseos juntos.
Los perros a menudo muerden o agarran la correa por diferentes motivos. Los cachorros y perros jóvenes, especialmente durante la dentición, exploran el mundo con la boca, por lo que la textura de la correa les puede resultar atractiva. Razas como los retrievers o perros que disfrutan llevar objetos en la boca también pueden sentir una fuerte atracción.
Es importante aceptar este comportamiento como una forma de comunicación o excitación. Tu perro puede asociar la correa con el paseo emocionante y tratar de acelerar el momento mordiendo o agarrándola. Además, la correa cerca de su boca invita al juego y la mordida.
Enseñar a tu perro que agarrar o morder la correa no es adecuado es la base para mejorar sus modales en el paseo.
Empieza identificando la razón específica por la que tu perro muerde o agarra la correa. Puede ser por excitación, aburrimiento, dolor por la dentición o ganas de jugar.
Realiza paseos cortos al principio, de 5 a 10 minutos, sobre todo con cachorros, y varía las rutas para mantener su interés.
Toma en cuenta las características de su raza; por ejemplo, los retrievers activos suelen disfrutar llevar objetos en la boca, así que ofrecerles alternativas es útil.
Conseguir un cachorro de un criador reputado en España o adoptar un perro que ya tenga cierto adiestramiento puede minimizar estos problemas si se inició un entrenamiento adecuado desde temprano.
Nunca permitas que tu perro salte o trate de agarrar la correa con ansias. Espera que esté tranquilo antes de ponerla. Si está demasiado excitado o reactivo, detente y usa comandos de calma hasta que esté listo.
Si intenta morder o agarrar la correa, di un firme "no" y retírala hasta que se calme. Reforzar la calma constantemente le enseñará que con respeto ganará el paseo.
Durante el paseo, recompensa a tu perro con golosinas, elogios o su juguete favorito cuando camine tranquilo sin intentar morder la correa. Si vuelve a morder, detén el paseo y espera pacientemente hasta que suelte la correa para continuar. Así aprenderá que morder detiene la marcha.
Llevar su juguete para morder puede desviar el impulso de morder la correa hacia un objeto adecuado.
Proporciona a tu perro algo seguro y atractivo para llevar o morder durante el paseo, como un juguete resistente para tirar. Esta redirección satisface sus instintos sin dañar la correa.
Cuidado con los estímulos que pueden provocar que agarre la correa, como distracciones o paradas frecuentes. Planificar la ruta y tener control en interacciones sociales ayuda a prevenir este comportamiento no deseado.
Utiliza arneses con enganche trasero para mantener la correa alejada de la boca del perro y reducir las oportunidades de que la agarre. Guarda las correas fuera de su alcance y vista cuando no las uses para evitar tentaciones.
En perros que tienden a morder, aplicar un spray disuasorio seguro como el aroma de manzana amarga puede ayudar, siempre comprobando que no cause estrés.
Tratar con un perro que muerde o agarra la correa requiere paciencia, comprensión y entrenamiento constante. Combinando un trato calmado, refuerzos positivos, alternativas adecuadas, control de estímulos y el uso del equipo apropiado, mejorarás sus modales durante el paseo. Esto hará los paseos más agradables y reforzará el vínculo contigo, garantizando salidas seguras y felices juntos.