Dar una pastilla a un perro puede convertirse en una batalla diaria si no se conocen las técnicas adecuadas. Con el método correcto, el proceso es rápido y sin estrés para ti ni para tu perro.
Esconderla en comida: el método más sencillo
La forma más fácil de medicar a un perro es esconder la pastilla en un alimento que le guste. Las opciones más efectivas son:
- Queso blando o en porciones: Moldeable y con olor intenso que enmascara el medicamento.
- Paté o mortadela: Envuelve bien la pastilla y los perros la tragan sin masticar.
- Mantequilla de cacahuete natural (sin xilitol, que es tóxico para perros): Cubre completamente el sabor amargo.
- Trocito de pollo hervido o jamón cocido: Funciona especialmente bien en perros más selectivos.
El truco del «sándwich»: dale primero un trozo sin pastilla, luego el trozo con la pastilla y rápidamente otro sin pastilla. El perro traga el del medio sin pensar para llegar al tercero.
Administración directa en la boca
Si el medicamento no puede mezclarse con comida (algunos deben tomarse en ayunas o no pueden triturarse), hay que administrarlo directamente:
- Sienta al perro o colócalo contra una pared para que no retroceda.
- Con una mano, rodea el morro superiormente con los dedos a ambos lados y presiona suavemente los labios contra los dientes superiores. El perro abrirá la boca.
- Con la otra mano, coloca la pastilla lo más al fondo posible, sobre la raíz de la lengua.
- Cierra la boca del perro, mantén el morro ligeramente hacia arriba y acaricia suavemente el cuello de arriba abajo para estimular la deglución.
- Soplar suavemente en las fosas nasales también desencadena el reflejo de tragar.
Comprueba que ha tragado la pastilla antes de soltar: algunos perros la mantienen en la boca y la escupen después.
Pastilleros y dispensadores
Los dispensadores de pastillas (pill poppers) son utensilios en forma de jeringa con un extremo blando que sostiene la pastilla. Permiten colocarla directamente en la garganta sin meter los dedos en la boca, lo que es útil con perros que tienden a morder. Se encuentran en cualquier clínica veterinaria o tienda de animales por menos de 5€.
Pastillas que nunca deben triturarse
Consulta siempre con el veterinario antes de triturar o partir una pastilla. Algunas no pueden modificarse:
- Comprimidos con recubrimiento entérico (se disuelven en el intestino, no en el estómago)
- Fármacos de liberación prolongada
- Algunos antiparasitarios con dosis exactas por peso
Triturar estos medicamentos puede reducir su eficacia o provocar efectos secundarios.
Si tu perro escupe sistemáticamente las pastillas
Algunos perros aprenden rápido a separar la comida del medicamento. En estos casos, habla con tu veterinario sobre presentaciones alternativas: muchos fármacos están disponibles en forma líquida (más fácil de mezclar con comida húmeda), en comprimidos masticables con sabor a carne, o en cremas transdérmicas que se aplican en la piel interior de la oreja. No hay razón para que medicinar a tu perro sea un suplicio diario.