Muchos expertos coinciden en señalar que no es conveniente bañar a los animales, ya que el olor es su medio de identidad y de comunicación. Sin embargo, en el caso de las mascotas domésticas, este proceso es imprescindible para mantener la higiene en el hogar y evitar que las personas contraigan determinadas infecciones.
1. Cepillar y peinar el perro antes de meterlo en la bañera.
2. Asegurarnos que la temperatura del agua esté tibia.
3. Aplicar el champú por el lomo y extenderlo hasta las patas, dejando la cabeza para lo último.
El proceso de higiene del perro no termina con el baño sino que, a continuación, se debe proceder a su secado. Es conveniente acostumbrar al animal al secador de pelo desde pequeño.