Como felinos que son, los gatos requieren de unas pautas alimentarias que difieren de manera importante de la de otros animales como los cánidos. Ello hace, por ejemplo, que su comida suela ser húmeda, pues aporta hidratación a un animal que no toma mucha agua. Pero también los piensos son perfectos para estos animales. Así pues, ¿qué comida elegir para alimentar a nuestro gato?
La mayoría de los expertos defienden que la alimentación completa de los gatos se consigue alternando estos dos tipos de comida: la comida húmeda, las archiconocidas latas, que suple la carencia de agua que toman estos animales, y la comida seca, los piensos, que previene el sobrepeso en los gatos, muy común sobre todo cuando son mayores.
Mientras que la alimentación seca cumplimenta de manera perfecta las necesidades nutricionales de estos animales, además de cuidar su dentadura y su peso, la húmeda obliga a sus riñones a trabajar, reduciendo los problemas asociados a la escasa ingesta de agua. Los beneficios de mezclar ambos tipos de alimentos son varios:
No existe una proporción única válida para todos los gatos, pero la mayoría de los especialistas en nutrición felina recomiendan que la comida húmeda represente al menos un tercio del total diario, dejando los dos tercios restantes para el pienso seco. Una pauta habitual es ofrecer una ración de lata por la mañana o por la noche y mantener el pienso disponible durante el día. En gatos con tendencia a la obesidad, conviene reducir la cantidad de pienso seco, más calórico por porción, y aumentar la comida húmeda, que produce mayor sensación de saciedad con menos calorías. Consulta con tu veterinario para ajustar las cantidades según el peso, la edad y el estado de salud de tu gato.
La comida húmeda se estropea con rapidez una vez abierta. Una lata o bolsita sin terminar debe guardarse en el frigorífico en un recipiente hermético y consumirse en un plazo máximo de dos o tres días. Antes de dársela al gato, conviene templarla ligeramente al baño maría o unos segundos en el microondas, ya que los felinos rechazan con frecuencia la comida fría. Nunca dejes comida húmeda en el cuenco más de una hora a temperatura ambiente, especialmente en verano, para evitar proliferación bacteriana. Desecha siempre los restos que el gato no haya consumido en ese tiempo.
Algunos gatos, especialmente los que han comido comida húmeda desde cachorros, muestran resistencia a aceptar el pienso seco. Para facilitar la transición, puedes mezclar inicialmente una pequeña cantidad de pienso seco con la comida húmeda e ir aumentando la proporción de seco de forma progresiva a lo largo de varias semanas. Otra estrategia es humedecer ligeramente el pienso con agua templada o caldo de pollo sin sal para hacerlo más apetecible. Si el gato sigue rechazando la alimentación seca y solo acepta la húmeda, no es un problema grave siempre que la dieta sea nutricionalmente completa y el animal esté bien hidratado; consulta con el veterinario para garantizar que se cubren todos sus requerimientos nutricionales.