Cambiar la dieta de un perro de forma repentina puede causar malestar gastrointestinal y otros problemas de salud. Sin embargo, a veces es necesario cambiar de marca o tipo de alimento por razones de salud, economía u otras. Aquí te explicamos cómo hacerlo de forma segura.
El sistema digestivo de los perros está adaptado a su dieta habitual. Un cambio repentino puede afectar el equilibrio de bacterias en su intestino y causar diarrea, vómitos o pérdida de apetito.
La clave es hacerlo gradualmente a lo largo de 7-10 días:
Las heces deben mantenerse sólidas y con consistencia normal, el perro debe mantener un apetito normal y no debería mostrar signos de malestar abdominal.
Si tu perro muestra diarrea persistente, vómitos repetidos, pérdida grave de apetito u otros signos de enfermedad durante el cambio de dieta, consulta a tu veterinario.