Los agapornis, conocidos popularmente como inseparables, son loros pequeños con una personalidad enorme. Activos, inteligentes y muy vinculados a sus compañeros —de ahí su nombre—, necesitan más atención de la que su tamaño podría sugerir. Estos 10 consejos cubren lo esencial.
El agapornis es un animal social que en la naturaleza vive en grupos. Un ejemplar solo sin suficiente estimulación humana se estresa, puede desarrollar conductas repetitivas y tiene peor calidad de vida. Si no puedes dedicarle varias horas diarias de atención, adopta dos. Los agapornis no son difíciles de criar en pareja del mismo sexo o en pareja mixta (si no quieres crías, mantén vigilancia).
El mínimo recomendable es 60 x 40 x 60 cm para una pareja, pero más grande es siempre mejor. Las barras horizontales les permiten trepar, actividad que realizan constantemente. Evita jaulas pintadas con pinturas de plomo o zinc: los agapornis mastican todo y pueden intoxicarse.
La base puede ser una mezcla de semillas para loros pequeños, pero complementa con pellets específicos para agapornis (mejor fuente de nutrientes equilibrados), verduras frescas (zanahoria, brócoli, espinaca, pimiento), algo de fruta (manzana, pera, mango) y hierbas. Evita aguacate, cebolla, ajo, chocolate y alcohol, que son tóxicos.
Cambia el agua a diario. Los agapornis disfrutan bañándose: ofrece un plato poco profundo con agua templada 2-3 veces por semana o pulveriza suavemente con un spray. El baño mantiene el plumaje en buen estado.
Los agapornis toleran bien temperaturas moderadas pero son sensibles a las corrientes de aire y a los cambios bruscos de temperatura. No pongas la jaula junto a ventanas con corriente ni cerca de aparatos de aire acondicionado.
Al menos una hora diaria en una habitación segura (sin ventanas abiertas, sin ventiladores, sin cables accesibles). El vuelo libre es esencial para su salud física y mental. Retira cualquier objeto peligroso: las velas aromáticas y las sartenes de teflón recalentadas emiten vapores que matan a las aves en minutos.
Son animales muy inteligentes que necesitan entretenimiento. Rota los juguetes semanalmente: cuerdas de algodón, campanas, juguetes de madera para destruir (les encanta), escaleras. El aburrimiento lleva a la agresividad entre compañeros o al autoarranque de plumas.
Necesitan entre 10 y 12 horas de luz y el resto de oscuridad. Cubre la jaula con una tela opaca por la noche. Un ciclo irregular o demasiadas horas de luz puede provocar comportamientos de cría constantes en las hembras, con el consiguiente desgaste físico.
Limpia el fondo de la jaula cada 2-3 días. Limpieza completa de jaula, perchas y juguetes una vez por semana con agua caliente jabonosa y aclarado abundante. Las perchas naturales (manzano, sauce) son mejores que las de plástico.
Los agapornis ocultan la enfermedad hasta fases avanzadas. Una revisión anual con análisis fecal y examen general permite detectar problemas a tiempo. Señales de alarma que requieren visita urgente: plumas erizadas prolongadas, letargo, pérdida de apetito, respiración visible desde el exterior, heces muy líquidas o de color inusual.