Al llegar un gato a casa por primera vez sea de la edad que sea, debemos acomodarlo en una única habitación con la puerta cerrada. Para el gato será mucho más fácil adaptarse y será mucho menos estresante para él que si lo dejamos desde el primer momento suelto por la casa, situación en la cual seguramente el gato se esconda en el primer sitio que encuentre, pudiendo pasar días escondido. Para evitar esto, colocaremos todos los elementos imprescindibles que veremos ahora en una habitación poco ruidosa y tranquila, colocando el arenero en una punta de la habitación y la comida y el agua lejos. Sus juguetes y lugares de descanso o rascadores también deben estar en esta habitación. Tras unos días, el gato se habrá adaptado a este lugar y si vemos que está tranquilo y con ganas de curiosear, le abriremos la puerta y le dejaremos salir a explorar el resto de la casa. Este lugar de seguridad que hemos creado es muy importante para el gato, pues ante cualquier susto que tenga, siempre sabrá dónde volver para sentirse seguro, será su punto de partida y retorno. De lo contrario, si el gato se asusta, correrá sin rumbo hasta encontrar un lugar a veces inaccesible para nosotros donde esconderse, lo que generará más estrés en el gato. El tiempo que pueda estar el gato en el lugar seguro depende de lo asustadizo que sea, hay gatos que necesitarán una semana y otros sólo uno o dos días.
Antes de la llegada de un gato a nuestro hogar, tenemos que conocer sus necesidades y cómo debemos ambientar nuestra casa para él. El gato conserva sus instintos de reproducción, caza y marcaje, es por ello que debemos tenerlo en cuenta para proporcionar ciertos elementos que sustituyan a los naturales, para evitar que surjan problemas de comportamiento derivados de la falta de actividad o de lugares de marcaje.
Es recomendable siempre la esterilización del gato, para evitar camadas indeseadas, problemas de salud y de marcaje con orina o heces en nuestro hogar. Como sabemos, hay más gatos abandonados que personas dispuestos a adoptarlos, las protectoras y perreras están llenas de animales todos los días del año. Además, desgraciadamente al vivir el gato con nosotros en un espacio cerrado, hemos tenido que recurrir a la esterilización para evitar que el gato marque con orina y heces nuestra casa, generando olores y suciedad. Viviendo en un entorno cerrado el gato no puede desarrollar su completo comportamiento sexual de forma natural.
Una vez el gato se sienta seguro en la habitación que hemos creado para él, debemos distribuir nuestra casa de la siguiente manera.
Como elementos opcionales, podemos poner baldas en la pared a distintas alturas para que el gato pueda subirse y dormir sobre ellas.
- Hay muchos tipos de bandejas para la arena, adaptados más al propietario que al gato. Las mejores bandejas suelen ser las que son descubiertas y con los bordes bajos, y cuanto más amplias mejor. El problema de estas bandejas es que siempre el gato suele tirar arena fuera, y que huele más la orina por lo que hay que limpiarlas más a menudo. Existen otro tipo de bandejas que son con cubierta e incluso con puerta, que no permiten que el gato saque tanta arena fuera, pero cuando hay problemas de micción o defecación en lugares indeseados, es de las primeras cosas que hay que cambiar. El gato se siente más cómodo si la bandeja es accesible y no tiene que "sortear obstáculos" para entrar. Importante: debemos retirar las heces a diario y cambiar por completo la bandeja de arena una vez por semana.
- También hay muchos tipos de arena, pensados para evitar malos olores de la orina y su mayor absorción. Los gatos suelen responder bien a la sepiolita, la arena más común, pero luego tenemos arena tipo arena de playa con granos muy finos, bolitas de plástico, arena vegetal, etc. Podemos probar y quedarnos con la que nuestro gato prefiera. Las arenas perfumadas para los gatos no son muy agradables. También debemos evitar las arenas que generan mucho polvo, pues no son muy buenas para el gato.
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