Si no planeas criar responsablemente a tu perra, la esterilización ofrece muchas ventajas. Previene embarazos no deseados y la dificultad de reubicar camadas no planificadas. También evita pseudogestaciones, que pueden causar angustia tanto a la perra como a su dueño. De gran importancia es la prevención de la piómetra, una infección uterina grave y potencialmente mortal. Además, elimina el desorden y el estrés de manejar a tu perra durante su celo, como tener que mantenerla confinada o sacarla a pasear en horas menos concurridas para evitar atraer machos.
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La esterilización, también conocida médicamente como ovariohisterectomía, consiste en la extirpación quirúrgica de los ovarios y el útero. Esta opción es preferible a la ovariectomía, que solo elimina los ovarios dejando el útero, manteniendo el riesgo de piómetra. Al eliminar completamente los órganos reproductores, la esterilización ofrece una prevención más eficaz contra ciertas enfermedades.
En España, muchos veterinarios recomiendan esterilizar antes del primer celo, alrededor de los 5 a 6 meses de edad. La cirugía suele ser más sencilla con órganos jóvenes y saludables, y la perra tiene menos probabilidades de tener sobrepeso o problemas médicos que compliquen la anestesia. Esterilizar temprano reduce significativamente el riesgo de tumores mamarios, especialmente si se realiza antes del primer o segundo celo.
Sin embargo, esterilizar demasiado pronto puede aumentar el riesgo de incontinencia urinaria en la edad adulta debido a los cambios hormonales. Es importante que la perra esté suficientemente madura antes de someterse a este procedimiento que altera sus hormonas.
No es recomendable esterilizar a una perra que está experimentando una pseudogestación (falsa preñez). La cirugía en este estado puede hacer que la perra permanezca psicológicamente en esta condición, que puede prolongarse indefinidamente. La recomendación veterinaria ayudará a determinar el momento más seguro para la operación y evitar esta complicación.
Algunos propietarios prefieren inhibir los ciclos de celo con compuestos de progestágenos o andrógenos administrados mediante inyecciones depot durante la anestro (fase de reposo del ciclo reproductivo). Aunque esto puede prevenir el celo, provoca efectos secundarios como aumento del apetito, ganancia de peso, letargo, aumento mamario, cambios en el pelaje y temperamento, y mayor riesgo de piómetra. Por ello, esta opción es menos recomendada que la esterilización para el manejo a largo plazo.
Algunos propietarios temen problemas derivados de la esterilización. Los cambios hormonales, especialmente si se hace muy joven, pueden causar incontinencia urinaria y alteraciones en el pelaje. Es probable que se produzca aumento de peso, pero este se controla con una dieta adecuada y ejercicio. Es importante discutir estas preocupaciones con tu veterinario para valorar bien los beneficios y riesgos.
Se recomienda evitar la esterilización durante el celo, ya que los vasos sanguíneos que irrigan ovarios y útero están muy congestionados, lo que aumenta el riesgo de sangrado y hace la cirugía más complicada. Generalmente, la cirugía electiva se realiza entre ciclos a menos que exista una razón médica urgente.
La esterilización por técnica laparoscópica o quirúrgica de mínima invasión reduce el dolor postoperatorio y acelera la recuperación. Esta técnica avanzada es cada vez más accesible y segura, aunque requiere personal especializado y equipo adecuado.