A menudo, el perro familiar se convierte en el compañero más cercano de un niño, compartiendo innumerables momentos de alegría. Vivir con un perro no solo enriquece la vida de los niños, sino que también les enseña responsabilidad, fomentando habilidades para la vida que perduran. Cuando los niños enseñan trucos a su perro, fortalecen su vínculo y fomentan que el perro les respete y escuche.
Es fundamental recordar que ningún niño menor de siete u ocho años debe quedarse solo con un perro, independientemente del temperamento del animal. Pueden ocurrir accidentes incluso con el perro más amable, como que el perro derribe al niño, lo que podría generar miedo. Construir confianza en los niños alrededor de los perros es importante, pero también es necesario enseñar a los perros a respetar a los pequeños humanos.
Enseñar a los niños a llamar al perro por su nombre es una habilidad básica para asegurar que el perro escuche y responda. Pide a tu hijo que llame al perro con voz calmada en un entorno seguro. Cuando el perro se acerque, debe recompensarlo con una golosina saludable favorita ofrecida con la mano abierta para evitar mordiscos accidentales.
Que tu hijo enseñe a tu perro a "sentarse" construye la base de la obediencia. Tu hijo debe sostener una golosina saludable justo sobre la nariz del perro, luego moverla lentamente hacia atrás sobre su cabeza, animando naturalmente al perro a sentarse. Cuando el trasero del perro toque el suelo, el niño debe decir "buen perro" y recompensar con la golosina. La repetición debe limitarse a cinco veces por sesión corta, repetida varias veces a la semana.
Cuando el perro ya obedezca "sentado", ayuda a tu hijo a enseñarle la orden "quieto". Con el perro sentado, tu hijo debe decir "quieto" claramente mientras retrocede lentamente. Si el perro se mueve, debe guiarlo a sentarse de nuevo y repetir. Anima a tu hijo a aumentar progresivamente la distancia y duración, recompensando la obediencia tranquila con elogios y golosinas. Las sesiones deben ser breves para mantener el entusiasmo.
Enseñar a tu perro a "venir" cuando lo llama tu hijo refuerza la seguridad y control. Que tu hijo se aleje a poca distancia, llame al perro por su nombre seguido de la orden "ven", y recompense rápidamente con elogios y golosinas cuando el perro obedezca. Esto fortalece la relación perro-niño y fomenta la confianza.
Pide a tu hijo comenzar con el perro sentado. Muéstrale cómo tomar suavemente la pata del perro y decir "dame la pata". Cuando el perro ofrezca su pata, el niño debe elogiar cálidamente y darle una golosina. Practica varias veces a la semana en sesiones cortas de 4-5 repeticiones. Este truco es encantador y excelente para las interacciones sociales.
"Encuentra" es un juego divertido para dentro de casa que estimula el extraordinario sentido del olfato del perro. Tu hijo puede esconder una golosina en un lugar fácil al principio, para luego pasar a sitios más difíciles alrededor del hogar. Dar la orden "encuentra" anima al perro a buscar la golosina, proporcionando estimulación mental y diversión en días de lluvia.
Para desalentar que el perro salte, enseña a tu hijo a decir "abajo" cuando el perro lo haga. Si el perro no obedece, el niño debe darse la vuelta y esperar tranquilo hasta que el perro se calme. Repetir esto ayuda a enseñar saludos educados y autocontrol al perro.
Si tu hijo tiene edad suficiente para pasear al perro, enseñar la orden "junto" es esencial para la seguridad. Muestra a tu hijo cómo sujetar la correa cerca de su lado, caminar despacio y decir "junto". Recompensar al perro cada vez que camina calmadamente a su lado refuerza buenos modales con la correa y evita tirar.
Para perros que ladran en exceso, enseñar a tu hijo a decir "silencio" con calma ayuda a controlar el nivel de ruido. Cuando el perro obedezca la orden, el niño debe recompensar con elogios y golosinas tranquilamente, evitando emitir entusiasmo que pueda provocar más ladridos.
Uno de los trucos más prácticos y divertidos es enseñarle a tu hijo a coger la correa cuando sea hora de pasear. Tu hijo debe colocar la correa cerca del perro y decir "trae tu correa". Cuando el perro la coja, recompensa con elogios y una golosina. Luego tu hijo debe guiar al perro hacia la puerta, repitiendo el proceso varias veces. Este truco interactivo combina entrenamiento y diversión mientras aumenta la confianza de los niños.
Respuesta rápida: Los niños menores de siete u ocho años siempre deben estar supervisados durante las interacciones con perros. A partir de esa edad, pueden participar en el entrenamiento con guía adulta cercana.
Según las recomendaciones actuales en España, los niños menores de siete u ocho años no deben quedarse nunca solos con un perro por razones de seguridad. A partir de esa edad y con supervisión adecuada e instrucciones sobre manejo suave y comandos claros, los niños pueden enseñar trucos a los perros eficazmente. Introducir el entrenamiento desde pequeños ayuda a desarrollar empatía y responsabilidad, forjando vínculos positivos y fuertes con sus mascotas.
Entrenar al perro familiar juntos puede ser una actividad gratificante que beneficia tanto a los niños como a las mascotas. Aquí tienes un enfoque sencillo paso a paso:
Sesiones cortas y regulares de 15-20 minutos mantienen el interés y permiten progresos constantes. Este método fomenta la responsabilidad, la paciencia y el fortalecimiento del vínculo entre los niños y el perro familiar.
Recuerda, al incorporar un perro en tu familia, considera adoptar de refugios o criadores responsables y con ética para asegurar una tenencia responsable y respetuosa.
Enseñar a los niños a entrenar al perro no solo crea una mascota bien educada, sino que también brinda a tus hijos lecciones invaluables de empatía y responsabilidad que les acompañarán toda la vida.