La llegada de un nuevo cachorro es un momento apasionante. Más allá de investigar razas, alimentación y comprar juguetes, reúne los suministros esenciales para el entrenamiento en casa, como protectores de plástico, periódicos, empapadores para cachorros (opcionales), un detergente seguro sin amoníaco para limpiar accidentes y guantes de goma. Organiza un área segura en el jardín para que haga sus necesidades y consulta con tu criador si el entrenamiento ya ha comenzado. Adaptarte a su horario y comandos ayudará a que tu cachorro se adapte rápidamente. Comienza el entrenamiento desde que llegue a casa para establecer una base sólida.
Los cachorros prosperan con una guía amable y tranquila. Sé firme pero nunca frustrado; los accidentes son normales. Los cachorros muy jóvenes no pueden aguantar la vejiga toda la noche, así que proporciona una caja o parque con espacio suficiente para dormir, beber y hacer sus necesidades. Si el progreso se estanca, reevaluar honestamente tu rutina, consistencia y dedicación de tiempo puede ayudar. Nunca castigues a tu cachorro por hacer sus necesidades dentro de casa, ya que esto puede provocar miedo y conductas de esconderse, empeorando la situación.
Comprender la perspectiva de tu cachorro facilita el entrenamiento. Llévalo al exterior al lugar designado para hacer sus necesidades después de despertarse, tras comer (habitualmente 4 comidas diarias), después de las siestas y antes de acostarse. Aunque no todas las salidas resultan en que haga sus necesidades, proporcionar oportunidades regulares ayuda a establecer buenos hábitos. Los cachorros tienen un control limitado y un metabolismo alto, especialmente las razas pequeñas, por lo que pueden necesitar ir al baño cada pocas horas. Si no es posible sacarlo con frecuencia al exterior, crea un área para que haga sus necesidades dentro de casa.
El entrenamiento basado en recompensas anima a tu cachorro a hacer sus necesidades correctamente. Usa palabras clave consistentes como “hora de hacer pis” o “hora de hacer caca” justo antes de salir. Siempre elogia y premia inmediatamente después de que lo haga en el lugar correcto. Los accidentes no son intencionados; nunca reprendas a tu cachorro, sino guíalo con amabilidad. El ánimo constante ayuda a fortalecer su confianza y comprensión.
Limpia los accidentes rápidamente con limpiadores enzimáticos seguros que eliminan los olores en lugar de enmascararlos. Evita detergentes con amoníaco ya que huelen a orina y pueden atraer a tu cachorro al mismo lugar. Una buena higiene también reduce riesgos bacterianos para mantener tu hogar y a tu mascota saludables.
Todos los involucrados en el cuidado de tu cachorro deben seguir la misma rutina de entrenamiento y usar reglas y comandos consistentes. La inconsistencia puede confundir al cachorro y ralentizar el progreso. La colaboración familiar es clave para el éxito en el entrenamiento en casa.
Los accidentes y las regresiones son normales. Cambios en la rutina, emoción, ansiedad, alcanzar la madurez sexual o distracciones como explorar el jardín pueden causar retrocesos temporales. Mantén la calma, sé paciente y ajusta tu enfoque según sea necesario.
La calidad de la alimentación influye en la frecuencia y el volumen de las deposiciones. Los alimentos de menor calidad suelen hacer que los cachorros coman más y hagan más heces. Un alimento para cachorros bien digerible y adecuado reduce los desechos. Evita las golosinas saladas que aumentan la sed y la frecuencia de orinar. Siempre proporciona acceso ilimitado a agua fresca.
Si tu rutina de entrenamiento para ir al baño no es efectiva, lleva un breve diario de accidentes y horarios. Analiza patrones para identificar causas y ajusta horarios o métodos en consecuencia. A veces es necesario volver a lo básico antes de continuar para superar desafíos.
Una vez vacunado y con la edad adecuada para pasear, los cachorros suelen hacer sus necesidades durante el paseo o justo llegando a casa. Algunos cachorros se concentran tanto en explorar que postergan el baño hasta regresar. Para fomentar que haga sus necesidades fuera, haz paseos temprano por la mañana antes de que haya ido en el jardín. Repite esto consistentemente hasta que tu cachorro aprenda a aliviarse durante los paseos, no sólo en casa.