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Historia del Pointer

Historia del Pointer


PointerEn The Natural History of Dogs, un estudio fascinante e instructivo acerca del desarrollo de las razas caninas del mundo, los autores Richard y Alice Feinnes clasifican a la mayoría de los perros como si hubieran descendido de uno de los cuatro grupos principales, todos los cuales derivan de ramas distintas y separadas de la familia de los lobos. Estas cuatro ramas son el grupo de los dingos, el de los lebreles, el de los perros del Norte y el de los molosos. Es importante tener, por lo menos, una idea básica, ya que muy pocas razas son descendientes puras. En lugar de ello deben sus muy diversas características a una mezcla de sangres de, seguramente, los cuatro grupos.

El grupo de los dingos tiene su origen en el lobo asiático (Canis lupus pallipes). Dos conocidos ejemplos de este grupo son el Basenji y, a través del cruce con varias razas europeas, el Rhodesian Ridgeback.

El grupo de los lebreles desciende de un perro de este tipo emparentado con el lobo asiático. Este grupo incluye a aquellos animales que cazan mediante la vista y que pueden alcanzar grandes velocidades. El Greyhound, el Galgo Afgano, el Borzoi y el Irish Wolfhound son razas pertenecientes a este grupo. A estos perros también se les conoce como perros que persiguen corriendo a sus presas o que las localizan mediante la vista (lebreles), pero no son sabuesos, ya que no cazan a sus presas mediante el olfato. Vale la pena destacar que el Pointer ha recibido la influencia de estos ágiles cazadores.

El grupo de perros árticos o del Norte desciende directamente del robusto lobo norteño (Canis lupus). A este grupo pertenecen el Alaskan Malamute, el Chow Chow, el Pastor Alemán y los perros de muestra y los de tipo Spitz de menor tamaño.

El cuarto grupo, que será de especial interés para aquellos que deseen investigar la historia del Pointer, es el de los molosos. Este grupo desciende del lobo tibetano (Canis lupus chanco o laniger). La gran diversidad de razas incluidas en este grupo indica que no son completamente puras ya que, sin duda, se han visto influenciadas por descendientes de los otros tres grupos.

Los muy distintos descendientes del grupo de los molosos incluyen muchas de las razas que cazan mediante el olfato (y no tanto mediante la vista). Entre estas razas se incluyen los perros clasificados como perros de caza y los sabuesos.

A medida que el hombre se volvió más sofisticado y su ritmo de vida más complejo, se encontró con que podía dar lugar a perros descendientes del lobo que satisficiesen sus necesidades específicas. Frecuentemente, estas necesidades se basaban en la forma en la que el hombre iba tras la caza en cada tipo de terreno. Lo más importante es que el hombre había controlado los apareamientos entre los perros. Se valoraban ciertas características específicas y se utilizó la endogamia para perpetuar estos rasgos.

Uno de los tipos de perro que desarrolló el hombre mantuvo las características del lobo de perseguir la presa hasta que la arrinconaba y la mataba, o hacía que se viera forzada a subir a un árbol. Esta práctica es más o menos típica del grupo de perros que conocemos actualmente como sabuesos. Aunque su tenacidad era tenida en muy alta estima, la constancia que mostraba este perro persiguiendo a su presa durante kilómetros, si era necesario, se hizo bastante cansada para sus propietarios. Así pues, surgió la necesidad de obtener un perro que no continuara la persecución o el ataque. El trabajo del perro no era el de cazar o matar la presa, sino más bien el de ayudar al cazador localizándola e indicándole silenciosamente su hallazgo, para no asustar a las aves. Además, igual que un buen ayudante, el perro obedecía las órdenes de su amo sin dudar.

Se encuentran referencias a la existencia de este tipo de perros en una época tan antigua como la de la Grecia clásica. Existen datos escritos que apuntan hacia la existencia de una raza de pelo duro en Italia que señalaba el descubrimiento de la presa al cazador adoptando una postura rígida y colocando su cuerpo en línea recta, señalando hacia el objetivo.Pointer

Actualmente pensamos en el Pointer como una característica raza canina pero, de hecho, su nombre hace referencia a un perro que trabaja en el campo de una forma diferente que no se aleja mucho de lo descrito en la Grecia clásica. Los países europeos desarrollaron su propia raza de perros de muestra o «pointer», basándose en las peculiaridades de su particular orografía. Los resultados de estos esfuerzos los podemos ver en el Bracco y el Spinone Italianos, el Braco Alemán y el Deutsch Drathaar, el Braco Francés y el Epagneul Breton de Francia, además de la contribución inglesa conocida como Pointer.

La opinión popular, aunque controvertida, ha inducido a mucha gente a creer que todas las razas de perros de muestra deben su creación a España, y que el Pointer, tal y como fue desarrollado en Gran Bretaña, tiene exclusivamente como fuente al Perro de muestra español: el Perdiguero de Burgos. De todas formas, muchos buenos aficionados al Pointer disienten.

The Pointer and His Predecessors, escrito por William Arkwright de Sutton Scarsdale, cerca de Chesterfield, es la obra más aceptada universalmente acerca del desarrollo de esta raza. Comenzó a trabajar en su libro a finales del siglo XIX e investigó los datos durante 30 años. Aunque en toda la obra Arkwright admite la existencia del Perdiguero de Burgos en Inglaterra, mantuvo que la influencia de este perro español fue poca, si es que tuvo alguna, sobre el desarrollo del Pointer.

Dando crédito a la teoría de Arkwright tenemos el libro Anecdotes of Dogs, escrito por Edward Jesse y publicado en 1880. Jesse escribió acerca del Perdiguero de Burgos en Inglaterra en sus tiempos y describe a un perro tan diferente al Pointer que conocemos actualmente que resulta difícil asociar las dos razas. «Me acuerdo muy bien de cómo, en mi juventud, veía al Perdiguero de Burgos: lento, pesado, solemne, de hombros anchos y que se cansaba al cabo de dos o tres horas de trabajo en el campo y tan entumecido al día siguiente que no era capaz de volver a desempeñar su cometido».

Aunque sigue hablando de la mayor forma aerodinámica de la raza tras su cruce con el «Fox-Hound», uno se pregunta si el llamado Fox-Hound de esa época tenía la conformación que daría lugar a las líneas ágiles y al aumento de la velocidad del Pointer tal y como lo conocemos actualmente. Arkwright no sólo rechaza a la raza española como fundadora del Pointer, sino que también plantea dudas acerca de si España fue el lugar de origen de las razas de perros de muestra. Hace referencia a una carta escrita por el vicecónsul de los EE.UU. en Valencia en 1900. En esta carta, el vicecónsul decía que los perros de muestra habían existido en España durante muchas generaciones y que eran descendientes de una pareja entregada como regalo a la corte española por «un príncipe italiano».

El coronel David Hancock ha investigado acerca de este tema relativo al origen en bastante detalle en su excelente obra The Heritage of the Dog, y el libro British Dogs de Drury reveló que la primera referencia del Pointer en Gran Bretaña se remonta al cuadro de Tilleman del duque de Kingston con su traílla de perros de muestra en 1725. Drury describe estos perros como «...el mismo tipo elegante franco-italiano que los perros pintados por Oudry (1686-1755) y Desportes (1661-1743) a finales del siglo XVII».

Finalmente, y contrariamente a lo que ha sido aceptado por muchos teóricos, las investigaciones nos indican que el Braco Francés estaba bien asentado en Francia antes de que el Perdiguero de Burgos llegara a Gran Bretaña. Además, esos perros, que se veían muy frecuentemente en Gran Bretaña, se parecían más al Pointer actual que a los perros españoles.

Otras influencias

«Diferentes caballos para diferentes carreras» es un viejo refrán utilizado por la gente que trabaja con animales en Gran Bretaña, que les ha servido como base para la creación de muchos tipos de razas de animales muy apreciadas. Este refrán vendría a decir que se escogerá una Pointerfórmula de cría para dar lugar a un caballo que sea el que mejor se adapte al trabajo según la orografía de la región. Esta fórmula no sólo se aplicaba a los caballos, sino que también sirvió para el desarrollo de muchas razas caninas excelentes. Frecuentemente, esta práctica implicaba recurrir a razas que no poseían parentesco alguno para así conseguir lo que se quería. A veces, el uso de una raza, una ración de otra y unas gotitas de dos o tres más eran necesarios para completar la receta y así conseguir el perro ideal. Aunque esta práctica no se proclamaba a los cuatro vientos, le debemos las increíbles características de algunas de las razas actuales, entre las que se incluye el Pointer.

Quizás, la pregunta acerca del país de origen del Pointer nunca tenga una respuesta satisfactoria, pero no hay duda de que la reserva genética de sus descendientes es, ciertamente, variada. Los historiadores de la raza reconocen la existencia de, como mínimo, cuatro cruces con otras razas, utilizadas para conseguir el Pointer actual. Las cuatro razas son el Greyhound, el Bloodhound, el Foxhound y, sorprendentemente, el Bull Terrier.

A primera vista, parecería que estos cruces eran elecciones un tanto extrañas. De todas formas, se podrá apreciar que estos cruces tenían perfecto sentido en los intentos de nuestros antepasados para dar lugar al perro de caza ideal. También se podrá ver que estos astutos criadores tuvieron que enfrentarse a situaciones amargas para obtener las mieles del éxito. Surgieron ciertos problemas como resultado de estos cruces que siguen planeando sobre la raza en la actualidad, cientos de generaciones más tarde.

Observemos primero el cruce con el Greyhound. No hay duda de que el cruce con esta raza confirió al Pointer actual su velocidad, elegancia y gracia. La capa corta y lustrosa se debe a sus antepasados Greyhound, al igual que su cuello largo y arqueado, su elegante línea inferior y la soberbia agilidad. Por otro lado, el cruce con el Greyhound puede atormentar al criador con un excesivo refinamiento de la cabeza. Una parte frontal y una caja torácica estrechas, una pelvis inclinada y un excesivo arqueamiento del flanco también son características indeseables que a veces aparecen en el Pointer.

El Pointer no es el único que utilizó cruces con el antiguo Bloodhound debido a su excelente olfato y su robustez. Las características no deseables que acompañaban a los rasgos deseables del Bloodhound eran el movimiento lento, las orejas largas y redondeadas y la línea inferior recta, con la que los criadores de Pointer siguen teniendo que batallar.

También se incorporó sangre de Foxhound por el olfato y el fácil cuidado. La bien desarrollada caja torácica y su inagotable resistencia fueron también características positivas. Estas ventajas no dejaron de verse acompañadas de ciertos inconvenientes, ya que la osamenta redondeada, las cabezas toscas, las colas largas y flojas portadas verticalmente y las líneas inferiores propias de los sabuesos siguen suponiendo una plaga actualmente.

Probablemente pocas razas más habrá que sean más alerta, persistentes y determinadas que el Bull Terrier, y esto es lo que buscaban los antiguos criadores del Pointer. De todas formas, el tórax en forma de barril, la parte frontal excesivamente ancha, la mirada dura y la expresión tipo terrier eran contribuciones que el Pointer no necesitaba.

A pesar de tales problemas, el Pointer tomó forma rápidamente y se dio un buen empujón al futuro de la raza en la dirección correcta debido a la aristocracia que se encargó del Pointer: Lord Lichfield, el duque de Kingston, lord Mexborough y el conde de Lauderdale, por sólo nombrar a unos pocos.

Cuatro perros de esos primeros tiempos suelen llevarse la fama de ser la base de la raza: Brocton’s Bounce, Stater’s Major, Whitehouse’s Hamlet y Garth’s Drake (del que se dice que era Foxhound en una octava parte) eran los nombres que reinaban en los círculos de esta raza. Ch. Ranger, un perro propiedad de Mr. Newton, se convirtió en el primer campeón de belleza de esta raza, ganando tres primeros premios en las exposiciones inglesas más importantes: en Leeds y Birmingham en 1861 y en Chelsea en 1863. La hembra Ch. Flash obtuvo su título en Birmingham en 1865. El primer campeón de prueba de campo fue Drake, nacido en 1868 y criado por y propiedad de Sir Richard Garth. Henry Sawtell crió y fue propietario del primer campeón dual de la raza, Faskally Brag, que también fue un macho de gran influencia.
Pointer
Al final, la cría británica dio lugar a un animal elegante, con un color llamativo y que gozaba de un exquisito equilibrio y buenas proporciones. Su capacidad inigualada para el trabajo en el campo fue de vital importancia. Se disponía de un cazador tenaz que quería satisfacer las demandas de cualquier trabajo asignado. Descripciones tales como «un dechado de entre las razas de perros de muestra» y «una máquina de cazar imparable» se difundieron por los campos y llegaron, atravesando el canal de la Mancha, a la Europa continental y, cruzando el Atlántico, a América.

Es particularmente en América donde este clásico cazador británico fue recibido con los brazos abiertos, no sólo por los cazadores, sino también por los aficionados a las exposiciones caninas de belleza. Aunque los Pointer estadounidenses dedicados a la caza superan en número a los presentados en las exposiciones de belleza, la raza sigue desempeñando un buen papel en los certámenes caninos de belleza. El Pointer se convirtió en el símbolo de la exposición canina más prestigiosa de este país, el Westminster Kennel Club Show, y consiguió el honor de ser el Mejor de la Exposición en este certamen en tres ocasiones durante el siglo XX. El primer Pointer en alzarse con el triunfo en este certamen fue Ch. Governor Moscow (propiedad de R. F. Maloney) en 1925. El segundo fue Ch. Nancolleth Markable (propiedad del famoso criadero Giralda) en 1932. Más de 50 años más tarde, en 1986, Ch. Marjetta’s National Acclaim (propiedad de Mrs. A. R. Robson y de Michael Zollo) obtuvo el título de Mejor de la Exposición en el Madison Square Garden de la ciudad de Nueva York, siendo así el tercer y último Pointer en obtener el máximo galardón en la exposición canina de belleza del Westminster Kennel Club durante el siglo XX.

Si deseas saber más sobre el Pointer te recomendamos la publicación de la editorial Hispano Europea Pointer Serie Excellence:

Pointer (Excellence) - Editorial Hispano Europea





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