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Historia del Cavalier King Charles Spaniel

Historia del Cavalier King Charles Spaniel


Cavalier King Charles SpanielEl encantador Cavalier King Charles Spaniel puede seguir la pista a sus ancestros hasta llegar a los pequeños spaniel miniatura que se ven en muchos cuadros de los siglos XVI al XVIII. Esos perros eran los favoritos de la realeza y la nobleza de aquellos tiempos, y por ello eran retratados junto a sus amos y a sus hijos, dando lugar a deliciosos cuadros familiares. El primer retrato que hay en Inglaterra en que aparece la raza es uno de la reina María I Tudor con su marido, el rey Felipe II de España con un par de pequeños spaniel a sus pies. Fue pintado en 1554 por Antonio Moro. Artistas muy respetados como Tiziano, Van Dyck, Stubbs, Gainsborough y Reynolds retrataron a perros pequeños de aspecto similar, que tenían la cabeza plana, las orejas bastante altas y trufas que acababan en una ligera punta.

Un pequeño spaniel miniatura blanco y negro se escondió bajo las faldas de María Estuardo cuando fue ejecutada en 1587. Incluso después de su muerte se dice que no quería separase de su ama. «Entonces, uno de los verdugos, estirando las ligas, cogió al perrito, que se había metido entre la vestimenta, y que no pudo ser cogido sino por la fuerza, aunque después no quería alejarse del cadáver y se tumbó entre su cabeza y sus hombros…».

Durante los tiempos de la dinastía Tudor (1485-1603), estos pequeños spaniel fueron mascotas muy populares para las damas, y bajo la dinastía Estuardo (1603-1714) se les dio, de hecho, el nombre de King Charles Spaniels. El rey Carlos I iba acompañado por un pequeño spaniel cuando se hizo fuerte en el castillo de Carisbrook. Después de haber sido ejecutado, a su perro, llamado Rogue, le hizo desfilar por toda la ciudad uno de los soldados de confianza del usurpador Cromwell, aunque se desconoce cuál fue el destino final del perro. Pero en realidad fue del rey Carlos II de quien tomó el nombre la raza.

Carlos II fue un gran aficionado a estos perros y casi siempre se le veía con uno de ellos caminando a su lado. El famoso cronista Samuel Pepys hizo muchas referencias a estos perros, consternado porque el rey jugaba todo el tiempo con ellos en lugar de ocuparse en desempeñar las funciones propias de su título. El rey incluso decretó que estos spaniel pudieran acceder a cualquier lugar público, incluyendo el Parlamento, lugar donde no se suele admitir a los perros.

Jacobo II fue otro monarca con la reputación de gran aficionado a esta raza, y consta que durante una fuerte tormenta en el mar dio órdenes a los hombres para que salvaran a los perros… y al duque de Monmouth. Uno puede hacerse preguntas sobre qué quiso decir al anteponer los perros al duque. Sin duda alguna, los spaniel de este tipo eran muy apreciados en muchas cortes europeas, pero aunque la variedad roja y blanca que se tenía en el palacio de Blenheim conservó su popularidad, las otras parecieron pasar un poco de moda. Esto fue debido en gran medida a la subida al trono de los reyes Guillermo y María, cuyos perros favoritos eran los Carlinos.

Los alegres spaniel miniatura que correteaban por los palacios y que aparecían en numerosas anécdotas de estado fueron, se podría decir, degradados por la Casa de Orange. Los Carlinos ocuparon, con presunción, su lugar. Algunos creen que fue debido a la recién adquirida popularidad del Carlino que algunos entusiastas de los King Charles Spaniel decidieron que un cierto cambio en los rasgos de la raza podría suponer una mejora.

Durante los primeros años del siglo XIX el pequeño spaniel volvió a ganar popularidad, ya que el duque de Marlborough usaba a pequeños spaniel como compañeros de caza. Éstos eran algo más grandes que los Cavalier que conocemos hoy día. En 1820 se describía a sus perros como «spaniel muy pequeños o de alfombra». Eran rojos y blancos, con las orejas muy grandes, trufas cortas y ojos negros. Todavía hoy, lo que se conoce como losange, o punto de rombo sobre la cabeza de algunos Cavalier King Charles Spaniel es muy apreciado, y existe una deliciosa historia acerca de cómo sucedió. La duquesa de Marlborough tenía uno de estos spaniel como mascota a la que quería mucho, y éste le hacía compañía mientras su marido estaba en la guerra. Cuando estaba muy nerviosa tenía la costumbre de apretar su pulgar sobre la cabeza de su perro, mientras esperaba noticias de su marido. Cuando la perra tuvo una camada, la cabeza de cada cachorro estaba marcada con la huella de su pulgar.

Hasta esos tiempos, los spaniel habían sido de color marrón y blanco, negros y blancos o tricolores. Antes había habido spaniel negros, pero se les conocía como Gredin, aunque se parecían mucho a los negro y fuego actuales, con las cejas, el hocico, la garganta y las extremidades de color fuego (lo que se conocía con el nombre de «marcas de fuego»). No fue hasta el reinado de la reina Victoria que aparecieron los spaniel rojos. Cuando era joven, la reina Victoria había tenido unCavalier King Charles Spaniel pequeño spaniel llamado Dash, que era tricolor. Le tenía tanto cariño a Dash, que después de su coronación en 1838, se dice que volvió rápida a palacio para darle su usual baño a su perro. Dash era una pequeña figura muy familiar y apareció en varios bordados hechos por las mujeres de la época victoriana. El primer cuadro conocido de un spaniel rojo es uno en el que los duques de Cumberland aparecen paseando a uno de estos perros. Se supone que un caballero llamado Mr. Risum fue el primero en tener un spaniel rojo, y éste ganó el segundo premio en el Alexandra Palace Show en 1875.

Sin duda alguna, en los primeros años, tanto el tamaño de esta raza como su tipo variaron, así que se puede suponer que por aquellos tiempos la cría se llevaba a cabo de cualquier manera. De todas formas, a medida que el siglo XIX transcurría, en Gran Bretaña las exposiciones caninas comenzaban a convertirse en un pasatiempo popular y la raza vio cómo emergía una nueva moda. En poco tiempo, el llamado «tipo antiguo» había comenzado a desaparecer: los perros de trufa más larga y de cabeza plana habían sido reemplazados por un tipo de perro de cara más corta y cabeza abovedada al que en ese momento se conoció con el nombre de King Charles. Se cree que en los programas de cría se pudo haber usado al Carlino para ayudar a que apareciera este significativo cambio. En 1886 se fundó el Toy Spaniel Club, pero en 1902 la organización cambió su nombre por el de King Charles Spaniel Club, aunque inicialmente el Kennel Club se opuso a este cambio. De nuevo, el interés de la realeza obró en favor de la raza, y Eduardo VII intervino, tras lo cual el nuevo nombre fue aprobado.

La primera guerra mundial tuvo un efecto desastroso sobre los King Charles Spaniels, como también lo tuvo sobre muchas razas de perros. Un caballero americano llamado Roswell Eldridge había llegado a Gran Bretaña en busca de una pareja de estos perros y verdaderamente quería que renaciera el interés por la raza.

En el programa de la exposición canina Crufts de 1926, los entusiastas del King Charles Spaniel se vieron sorprendidos por un anuncio que decía que este mismo Mr. Roswell Eldridge de Nueva York ofrecía dos premios de 25 libras esterlinas cada uno por «Spaniels Blenheim del tipo antiguo, tal y como los que se podían ver en tiempos de Carlos II: cara larga, sin stop, cráneo plano y sin tendencia a estar abovedado, y con una mancha en el centro de la cabeza». Esto estaba bastante apartado de los King Charles que se exhibían en aquellos tiempos. Era interesante ver que los modelos que sugirió para que cumplieran con lo estipulado eran aquellos que se mostraban en los cuadros de Landseer, a pesar de que tenían una ligera muesca entre los ojos, conocida como stop. Aunque era poco profunda, la petición de que no tuvieran stop produjo, probablemente, bastante confusión entre los exhibidores, especialmente entre aquellos que ya habían pasado muchos años desarrollando una trufa más aplastada, con un stop marcado y un cráneo abovedado.

Para empezar, hubo pocos competidores para disputarse los premios especiales que se ofrecían, pero un puñado de criadores decidió volver a desarrollar a los pequeños Spaniel ajustándose a la definición de Mr. Eldridge. Dos años más tarde, en 1928, se formó un club especial para este tipo particular, aunque por aquel entonces todavía había pocos ejemplares. La elección del nombre trajo de cabeza a los criadores, ya que no querían perder el de «King Charles». Al final se escogió el nombre de «Cavalier King Charles Spaniel». Se definió un estándar para la raza basándose en Ann's Son, uno de los primeros ganadores del premio de Mr. Eldridge. De hecho fueron Ann's Son y otros cinco perros los que constituyeron las bases del Cavalier King Charles Spaniel tal y como lo conocemos hoy día.

De todas formas, las cosas no pudieron progresar tan rápidamente como se hubiera deseado. Todavía había pocos perros y el Kennel Club no podía garantizar a la raza un estatus independiente, ¡y de hecho no fue así durante los siguientes diecisiete años! Mientras tanto, a estos perros se les conoció como King Charles Spaniels de tipo antiguo y eran expuestos conjuntamente que los King Charles.

En 1945 el Kennel Club juzgó adecuado conceder una clasificación separada al Cavalier King Charles Spaniel y garantizar a la raza el estatus de campeonato. Tristemente, Mr. Eldridge había fallecido hacía ya mucho tiempo, en 1928, así que no tuvo la satisfacción de saber que los perros por los que había sentido tanto cariño se habían ganado el reconocimiento oficial. La primera Exposición de Campeonato para la raza fue celebrada en Stratford-upon-Avon el 29 de agosto de 1946, y el Best in Show fue concedido a Belinda of Saxham, una perra Blenheim propiedad de Mrs. Eldred. El primer Cavalier que obtuvo su título de campeonato, y esto sucedió en 1948, fue Daywell Roger, al que se le otorgó el Best Dog en su primera Exposición de Campeonato. Fue un macho de gran éxito que tuvo muchos descendientes campeones que tendrían gran influencia sobre la raza durante los siguientes años.

Cavalier King Charles SpanielLa raza ganó rápidamente popularidad en Gran Bretaña, y entre las razas miniatura sólo fue superada por aquellas descritas en esos tiempos como «razas de última moda»: el Yorkshire Terrier, el Pequinés y los Chihuahua de pelo corto. El número de inscripciones anuales de la raza en el libro de orígenes del Kennel Club había aumentado de 749 hasta 2.352, y en esos tiempos las inscripciones de King Charles Spaniels fueron sólo de 170. Hacia 1966 el Cavalier ganó posiciones hasta situarse dentro de la lista de las 20 razas con más inscripciones en el Kennel Club. Esto fue debido en parte a que estaba ganando en las exposiciones. En 1963 Amelia of Laguna ganó el Best Toy en la exposición canina Crufts y la Mejor Perra de Todas las Razas el primer día de la exposición, mientras que en Nueva Zelanda un perro llamado Sugar Crisp of Ttiweh había ganado el Best in Show en una Exposición de Campeonato. Ya no había vuelta atrás.

A medida que acababan los años 60, el Club del Cavalier King Charles Spaniel de Gran Bretaña contaba con más de 400 miembros, entre los que había un grupo de gente entusiasta y llena de vida que era ayudada y animada por sus directores y su comité. Muchos Cavalier habían ganado grandes premios en las exposiciones, y en 1973 Alansmere Aquarius, propiedad de Messrs. Hall y Evans, ganó el que es quizá el premio más famoso de todos: el Best in Show en la exposición canina Crufts.

En el resto de Europa, la Fédération Cynologique Internationale (FCI) clasifica a los Cavalier King Charles Spaniel en el Grupo 9 / Sección 7, que corresponde a los Spaniels ingleses miniatura (Toy English Spaniels), al igual que lo hace con el King Charles Spaniel. El Cavalier también está dividido según el color en: a) Negro y fuego, b) Rojo, c) Blenheim y d) Tricolor. El número de inscripciones en las exposiciones europeas varía considerablemente dependiendo del país y del prestigio de la exposición, la facilidad para acceder, etc. Una Exposición Mundial que se celebre bajo los suspicios de la FCI, hace que acudan participantes de todo el mundo, y se pueden presentar cerca de 100 Cavaliers, mientras que en la exposición canina Crufts pueden verse hasta 400 o incluso más.

En la Europa continental, los Cavaliers se han vuelto bastante populares en Holanda, durante los primeros tiempos de la raza, y también se notó algo de interés por la raza en Alemania y en Italia. En Suecia el Cavalier se introdujo con fuerza, y las inscripciones crecieron rápidamente durante los años 60 y 70. Ahora la raza ha atraído a muchos criadores dedicados de muchos países en todo el mundo.

En los EE.UU., el King Charles Spaniel se conoce como el Spaniel inglés Miniatura, y se clasifican y participan por separado los de un solo color y los multicolores. De todas formas, sólo había cinco Cavaliers en el país cuando lady Forwood envió uno como regalo en 1952. El primer club de la raza en los EE.UU. fue fundado en 1956. Desde principios de los años 60 el Cavalier fue exhibido en las categorías de «miscelánea» en las exposiciones del American Kennel Club, pero finalmente, el 1 de enero de 1996 se convirtió en la raza número 140 en ser reconocida como tal por el AKC. En los EE.UU. la raza compite regularmente en las pruebas de obediencia.

En Canadá la raza consiguió el reconocimiento en 1957, y para 1964 ya se exponían algunos Cavalier. Al año siguiente, 1965, se pudo ver al primer campeón canadiense de la raza: Pargeter Flashback. Desde entonces, la raza ha crecido enormemente en cuanto a popularidad, y en los últimos años se ha encontrado con el mayor número de inscripciones dentro del grupo de perros miniatura.

La raza no llegó a Australia hasta 1960, y sus primeros tiempos se centraron sobre todo en perros que vivían en las regiones de Victoria, Nueva Gales del Sur y Australia Occidental. La perra Soyland Begonia, de color Blenheim, importada de Nueva Zelanda cuando era un cachorro, se convertiría en el primer campeón de la raza. Los números crecieron constantemente a partir de aquel entonces, especialmente durante los años 70 y, en 1978, lady Forward, patrona del Club de Nueva Gales del Sur, fue invitada para actuar como juez en la exposición del décimo aniversario, comenzando así una tradición de cooperación continua con entusiastas de la raza Cavalier de todo el mundo.

Cuando estaban escribiendo acerca de la raza en 1970, las autoras Margaret Sheldon y Barbara Lockwood dijeron que el Cavalier King Charles Spaniel era «realmente uno de los perros más bellos y con mejores maneras del registro de perros miniatura. Uno casi espera que se saque el sombrero de plumas y haga una reverencia profunda y cortés». Como creo que sería difícil para mi mejorar esta descripción, cerraré aquí este capítulo esperando que estén ustedes de acuerdo.

Si deseas saber más sobre el Cavalier King Charles Spaniel te recomendamos la publicación de la editorial Hispano Europea Cavalier King Charles Spaniel Serie Excellence:

Cavalier King Charles Spaniel (Excellence) - Editorial Hispano Europea





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